¡¡Menudo atracón de castañas nos hemos dado este año!!
Se habrán alineado los planetas, o nuestro destino es más caprichoso que Paris Hilton en un Corte Inglés, yo que sé, pero desde que empezaron a aparecer las primeras castañas en las fruterías de mi pueblo, por una cosa o por otra, no he parado de comprarlas y de preparar recetas con ellas.
Empezamos dándole la bienvenida a noviembre a lo grande y celebrando una de las festividades tradicionales que más nos gustan: La Castañada. Nos pasamos la última tarde de octubre asando y pelando castañas y boniatos, y la última noche con un empacho de mil demonios... pero es que están taaaaan ricas... Y aún así, aunque parezca mentira por como lo estoy contando, de ese atracón monumental nos sobraron un puñado hermoso de castañas que aproveche para experimentar un poco y preparar las
magdalenas de chocolate y castañas que os enseñaba días después.
Bien, hasta aquí, nada que pueda considerarse exagerado o fuera de lo normal.
El mismo día en que me puse a preparar, fotografiar y redactar la entrada de las magdalenas, Ana, para el segundo aniversario del
Reto Alfabeto Dulce, decidió decantarse por las castañas para que las utilizáramos en nuestras propuestas del mes de noviembre. Pues bueno, otro viaje a la frutería y manos a la obra...
A pesar de no haber tenido ni todo el tiempo ni todos los ingredientes que me hubiera gustado, finalmente llegué a tiempo de participar en el reto y lo hice con estas
bolitas de zanahoria, coco y castañas. Un acierto, la verdad, porque las preparé en un momento, entraron en el concurso y nos gustaron mucho a todos.
Otro reto en el que intento participar siempre que puedo es en
la iniciativa #TS, a través de la cual el pedazo equipo de
La Cocina Typical Spanish nos invita, mes a mes, a preparar alguna receta que sea típica de nuestro país.
Este mes, para animar un poco el asunto, nos ha tocado cocinar por equipos, todos ellos con nombres muy navideños: mazapán, polvorón y turrón.
Ante mi indecisión por formar parte de un equipo u otro, lo hice a suertes y finalmente entré a formar parte del equipo turrón. No os podéis imaginar la cara que se me quedó cuando Mari, una de las responsables de la iniciativa, respondía a mi e-mail y me comunicaba que el ingrediente secreto de mi equipo era...¡Las castañas! No me lo podía creer... Demasiada casualidad junta, ¿no os parece?
Veeeenga, vale, pues aquí estamos, otra vez más... Me encantan las castañas, de verdad, y me lo he pasado como una enana investigando, probando combinaciones e ingredientes poco e incluso nada habituales en mi cocina, pero después de semejante atracón, creo que voy a dejar de comerlas un tiempo, por aquello de la desintoxicación y eso, vaya tela...
Las castañas son un ingrediente muy rico y versátil que se puede emplear en multitud de preparaciones dulces y saladas, pero que a mi me gusta particularmente para el dulce, sobretodo por la textura, el aroma y el sabor tan característico que le aporta a cualquier crema, puré, masa, etc.
Un mañana mientras hacía la compra, me topé por casualidad con un envase de harina de castañas de la marca
Santa Rita que ha resultado ser mi particular descubrimiento culinario del año: Me ha ahorrado tener que volver a cocer y pelar castañas (y mis dedos la mar de contentos), su sabor es idéntico al del fruto seco entero y se comporta exactamente igual que el resto de harinas que utilizo en repostería habitualmente, al menos en las preparaciones en las que la he empleado.
He aquí una de ellas: Galletas de castañas y naranja.
¿Os ha pasado alguna vez eso de ver una receta en un blog amigo, que se os meta en la cabeza, y no poder quitárosla hasta que la preparáis en casa? Pues eso es exactamente lo que me paso con estas
Galletas de castañas y naranja confitada qué Raúl García, del blog
Contigo en la playa publicó hace ahora un mes. Igual que Raúl, me dediqué una tarde entera de lluvia a prepararlas, con paciencia y mucho mimo, y disfrutando del dulce y delicioso aroma que desprendía el horno mientras se horneaban. La única modificación que me he permitido hacer de la receta original ha sido sustituir la naranja confitada, que no me gusta en absoluto, por naranja natural, que me apasiona. El resultado ha sido unas galletas originales, muy aromáticas, increíblemente crujientes y totalmente adictivas que no llegaron ni siquiera a la hora de la cena... Una delicia que os recomiendo probar si o si.
Sin más preámbulos, os deja la receta y la preparación:
Ingredientes (para unas 12 galletas aprox.):
- 100 gramos de harina de castaña
- 30 gramos de azúcar glass o normal + un poco más para decorar
- 50 gramos de mantequilla
- Una pizca de sal
- Ralladura de naranja, al gusto
- 2 cucharadas soperas de zumo de naranja natural (o agua en su defecto)
- Para empezar, batimos la mantequilla hasta hacerla pomada.
- En un bol aparte, mezclamos bien la harina de castaña con la sal y el azúcar, y le añadimos la mantequilla y la ralladura de naranja. Mezclamos suavemente y añadimos también el zumo o el agua para ayudarnos a homogeneizar la mezcla.
- Una vez tengamos la masa lista, formamos una bola con ella, la envolvemos en papel film y la metemos en el frigorífico 1 hora como mínimo.
- Pasado este tiempo, ponemos a precalentar el horno a 180ºC.
- Sacamos la masa de la nevera, espolvoreamos la superficie de trabajo con un poco de harina y la estiramos con la ayuda de un rodillo, dándole un grosor de unos 4 mm.
- Cortamos la masa con un cortador de galletas y las vamos colocando en una bandeja de horno cubierta con papel de horno antiadherente.
- Introducimos las galletas unos 10-15 minutos en la nevera, las sacamos y las horneamos a 180ºC durante 10-15 minutos, o hasta que estén doradas a nuestro gusto.
- Sacamos las galletas del horno, las dejamos enfriar del todo sobre una rejilla y las servimos, tal cual o espolvoreadas con un poco de azúcar glass.
Notas:
- Si os gusta mucho el sabor de la castaña, evitad usar el zumo de naranja y excederos con la ralladura, pues tienda a enmascarar mucho su sabor.
- Para que las galletas se horneen bien y queden crujientes, es importante que la masa esté fría, de ahí la importancia de introducirlas en el frigorífico antes de llevarlas al horno.
- Si no tenéis cortador de galletas no pasa nada, también podéis ir cogiendo porciones de masa, hacerlas bola y chafarlas con cuidado sobre el papel de hornear.
- Con crocanti de almendra, unas nueces picadas, chips de chocolate, cualquier fruta confitada, etc., también quedan unas galletas la mar de ricas. Imaginación al poder.

Nada más por ahora.
Espero que os haya gustado mi propuesta para la iniciativa #CampanasobrecampanaTS.
Os dejo también el
enlace al recopilatorio para que no os perdáis ninguna de las maravillosas propuestas de mis compañer@s.
¡Sed felices!