Mostrando entradas con la etiqueta Avena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Avena. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de febrero de 2016

GALLETAS CLÁSICAS DE AVENA Y PASAS



Se avecinan unos días intensos en la ciudad condal...
Con motivo de la feria MWC, Barcelona está empezando a llenarse de expositores, congresistas, curiosos, turistas y demás, y la previsión para la semana que viene es que esté todo a reventar. Eso significa que toca volver a las carreras para coger asiento y no tener que pasarme una hora de viaje en tren de pie, ir en el metro como sardinas en lata "disfrutando" del aroma a humanidad, hacer cola para comprarme un bocadillo en el bareto de toda la vida, llegar a casa a las tantas...  En fin, trabajar, sobretodo trabajar mucho. Menos mal que tan solo van a ser 5 días, que tengo la grandísima suerte de ejercer un trabajo que me gusta y que de todo se aprende. Vaya, que aquí el que no se consuela es porque no quiere...
Y las despedidas,(lo sé, nada de dramas, que es muy poco tiempo), dejan mucho mejor sabor de boca si se hacen con algo dulce, ¿No?
Como ya os he comentado en más de una ocasión, en casa siempre hemos tenido la costumbre de preparar la mayoría de postres y dulces que comemos. Mi abuela le metió el gusanillo a mi madre y esta hizo lo mismo conmigo, tanto que ahora me niego a perder esta costumbre familiar tan rica y sana y intento predicar con el ejemplo todo lo que puedo: Gelatinasnatillasmagdalenas... y todo lo que se me ocurra para disfrutar de estos "placeres culpables" en casa, de una manera muchísimo más rica, sana y natural.
Y otra vez le ha vuelto a tocar el turno a las galletas. Hace relativamente poco tiempo que preparo galletas en casa y es algo que cada vez me tiene más enganchada. Y es que hornear tus propias galletas es una actividad tan relajante, tan reconfortante y tan gratificante que es imposible no dejarse llevar y experimentar con diferentes recetas, ingredientes, tipos, formatos, etc., una vez que has empezado. Y ese olor tan delicioso que se extiende por toda la casa mientras se hornean, y qué difícil es dejarlas enfriar por completo antes de zamparnos un par... Un auténtico placer.
Estas galletas de avena y pasas son de las más sencillas y ricas que he preparado hasta la fecha. Cada vez que las hago (y ya van 9 o 10, por lo menos) duran un suspiro y me sorprendo más de lo bien que quedan con apenas unos pocos ingredientes básicos y en un tiempo récord. Se trata, sin duda alguna, de una de esas recetas sencillas pero de resultado sublime que la hacen digna de incluir en cualquier recetario casero.
Sin más, os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 10-12 galletas)
- 1 cucharada sopera de mantequilla 100%, a temperatura ambiente
- 2 cucharadas soperas de azúcar
- 2 cucharadas soperas de harina de trigo común
- 1 cucharada sopera de leche
- 3 cucharadas soperas de copos de avena
- Pasas picadas y canela en polvo, al gusto

- Para empezar, colocamos la mantequilla y el azúcar en un bol, y batimos hasta que se integre bien.
- Seguidamente, añadimos la harina, la leche, los copos de avena y la canela, e integramos todo bien hasta formar una pasta mucho más compacta y manipulable.
. Añadimos entonces las pasas secas y las integramos a la masa, que dejaremos reposar en la nevera media hora.
- Antes de continuar, encendemos el horno y lo precalentamos a 190ºC, calor arriba y abajo.
- Con la ayuda de una cuchara de postre, vamos tomando porciones de la masa, le damos forma de galleta y las colocamos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal, suficientemente separadas entre ellas.
- Una vez tengamos todas las galletas en la bandeja, las horneamos a 190ºC unos 15 minutos más o menos, o hasta que veamos que se han dorado.
- Sacamos las galletas del horno, las dejamos enfriar y...¡A comer!




Notas:
- Estas galletas se mantienen crujientes hasta 3-4 días, siempre y cuando las guardemos en un recipiente adecuado, libre de humedad y calor.
- Podemos substituir el azúcar por miel y la leche por alguna bebida vegetal sin ningún problema, quedarán igualmente unas galletas deliciosas.
- Con pasas, con chips de chocolate, con coco, con dátiles, con orejones... Podemos ir variando los añadidos para disfrutar de unas galletas caseras distintas y muy ricas cada vez que las preparemos. Imaginación al poder.


Nada más por ahora. Espero que os haya gustado la receta, y muchísimas gracias por seguir ahí.
¡Nos vemos en unos días! :)
Fotos: Marc RT Studios

martes, 13 de octubre de 2015

GALLETAS DE AVENA Y BONIATO



- "Deborilla, tienes que esperarte un rato, que si te los comes muy calientes te va a doler la barriga.."
- "Chompchompglupglup ñamñam ¿Qué dices papá? chompchompglupglup ñamñam.."

Hace unos días, inauguramos la temporada otoñal con un bizcocho especiado de calabaza que no pudo ser más adecuado para hacerlo: Su color tostado, su miga compacta, y su aroma.. Vaya, el otoño hecho bizcocho. En casa fue todo un éxito, y por aquí también tuvo muy buena acogida.
Antes de ayer, en una de nuestras clásicas caminatas de media tarde, nos dimos cuenta de que las plazas principales empiezan a llenarse de tenderos que, con tal de sacarse unas pelillas, te venden un cucurucho de periódico a rebosar de castañas calentitas o un boniato recién horneado por un precio más que razonable teniendo en cuenta todo el trabajo que te ahorran (lavar, pelar, asar...).
Cómo disfrutamos esa tarde, boniatos y castañas calientes en mano, recorriéndonos el pueblo de punta a punta, hablando largo y tendido sobre todo lo que se nos ocurría y disfrutando de nuestra compañía mutua... Ais, si, ya lo dije y lo vuelvo a decir, el otoño hace que esté más "ñoña" que de costumbre.
Cuando era pequeña, en mi casa había mucha costumbre de dedicar, al menos un par de días de la temporada, a asar castañas y boniatos en el horno. De acuerdo, se ensucia mucho más y tampoco saben igual que las que se hacen en un asador, pero pasar una tarde agradable en familia alrededor de la cocina y disfrutar juntos de lo que habíamos cocinado, compensa con creces estas salvedades, os lo puedo asegurar. Yo me iba a la cama agotada y con un empacho de boniatos de mil demonios (véase la frase con la que he empezado la entrada..), pero tan feliz que acababa durmiéndome con una sonrisa de oreja a oreja.
¿Recordáis las galletas de avena y plátano que os enseñé un par de meses atrás? Pues se me ocurrió que podía versionarlas para adaptarlas un poco más a la época en la que estamos, y también para variar un poco, la verdad, porque las he repetido ya varias veces y nos iba apeteciendo cambiar...
El boniato machacado tiene una textura y un dulzor muy similar al del plátano, por lo que fue la primera opción que contemplé (y la única prácticamente), y el resultado nos gustó a la primera.
De nuevo, se trata de unas galletas que no contienen ni harina, ni huevo, ni leche, ni azúcar, pero que, a pesar de todo, están de rechupete. Son ideales para darnos un capricho dulce a cualquier hora del día sin remordimiento alguno, ya que a sanas y naturales no las gana ninguna otra.
Hice poquitas para probar, por eso, con las cantidades que os indico salen, como mucho, 10 o 12 galletas, dependiendo del tamaño y del grosor. Pasada la prueba de cata con nota, yo os recomiendo que aumentéis las cantidades un poco, porque están tan buenas que es casi imposible comer sólo un par. Quien avisa no es traidor...




Ingredientes (para 10-12 galletas):
- 100 gramos de copos de avena
- 2 boniatos pequeños asados o cocidos
- Opcional: nueces, pasas, arándanos secos...

- Antes de empezar, pre calentamos el horno a 190º C y preparamos la bandeja del horno con papel de aluminio untado en mantequilla o con papel de horno.
- Pelamos los boniatos ya cocidos y los limpiamos bien.
- Seguidamente mezclamos en un bol los copos de avena con los boniatos y vamos machacándolos con un tenedor hasta formar una pasta. Podemos añadirle nueces, pasas, almendra picada, etc.
- Con la ayuda de una cuchara, vamos haciendo montoncitos más o menos del mismo tamaño y los colocamos en la bandeja del horno. Aplastamos un poquito, dejando suficiente espacio entre galleta y galleta.
- Horneamos durante unos 20-25 minutos, sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de consumir.




Notas:
- Si queremos unas galletas más finas, podemos cubrirlas con un papel de horno y pasarles un rodillo por encima, sin apretar demasiado. Si no, nos saldrán unas galletas con más volumen.
- Estas galletas están más buenas de un día para otro, pues no son aquellas galletas crujientes y ligeras a las que estamos acostumbrados, pero se van endureciendo un poco y el sabor a boniato se intensifica.
-Yo opté por añadirles unas pasas que tenía a mano, pero os animo a probar con los ingredientes que más os gusten: chocolate, nueces, almendras, alguna baya, un poco de coco rallado... imaginación al poder.

Espero que os haya gustado y que sigáis disfrutando del otoño tanto como nosotros.
¡Feliz semana!

lunes, 13 de julio de 2015

GALLETAS DE AVENA Y PLÁTANO, CON SÓLO DOS INGREDIENTES



La avena es un cereal que no falta nunca en mi despensa casi desde siempre, y eso que al principio no me terminaba de hacer mucha gracia... La avena es depurativa, rica en fibra y proteínas, anti cancerígena y una fuente de energía de calidad, pero, a pesar de todas las posibilidades para consumirla que existen, a veces cuesta incluirla en la dieta, sobretodo por su sabor tan neutro y su textura tan seca. Esto fue exactamente lo que me pasó a mi, quizás porque empecé añadiendo algunos copos a la leche, al yogur y poco más y esto, sumado a que era todavía muy niña, hizo que acabara aburriéndome de ella. Fue por la insistencia de mi médico de cabecera y mi nutricionista (no pararon hasta que se salieron con la suya, venga y venga insistir) que volví a rescatar el medio paquete que quedaba en el fondo de la despensa y a recopilar ideas de aquí y de allá para intentar "lavar" la imagen a este pobre cereal de cara a mi (y a mi paladar, claro está), básicamente con la idea de incluirlo de nuevo en mi dieta y poder beneficiarme de su consumo de una manera menos sosa y mucho más rica e igual de sana.
El salvado de avena me es muy útil especialmente a la hora de preparar pizzas y cocas, e incluso para bizcochos, porque su sabor es muy neutro, el resultado es igualmente bueno y no me veo obligada a cocinar la versión integral para mi y la normal para mi "catador", pues a él también le gusta.
Con los copos de avena ya es otra historia: Los añado ya cocidos a las ensaladas, a alguna sopa, quizás en algún zumo o en algún yogur, pero hasta día de hoy, jamás los había empleado como ingrediente principal en una receta, pese a haberme decidido por las archiconocidas galletas de avena. Y ahora que las hemos probado, me arrepiento de no haberlo hecho antes.
Las vi por primera vez en un bloc del que soy fiel seguidora desde mucho antes de tener el mío, Directo al Paladar, de la mano de Esther Clemente, pero a estas alturas ya existen mil y una versiones de estas deliciosas galletas que nos permiten darnos un capricho a cualquier hora del día sin remordimientos y que son ideales tanto para el desayuno, como para el tentempié de media mañana e incluso para la merienda, qué más da, son tan sanas y naturales que siempre sientan bien.
Con las cantidades que os indico se pueden obtener de 10 a 12 galletas, dependiendo del tamaño que elijáis, pero si queréis hacer más, bastará con aumentar las cantidades de cada ingrediente en la proporción adecuada. Yo os lo recomiendo, porque una vez empiezas es imposible comer sólo una. Como me iba diciendo mi "catador", con la boca llena y mientras hacía las fotos: "Oye, pues muy fotogénicas precisamente no son, pero buenas están un rato..".




Ingredientes (para 10-12 galletas):
- 100 gramos de copos de avena
- 2 plátanos muy maduros
- Opcional: nueces, pasas, arándanos secos...

- Antes de empezar, pre calentamos el horno a 190 grados y preparamos la bandeja del horno con papel de aluminio untado en mantequilla o con papel de horno.
- Seguidamente mezclamos en un bol los copos de avena con los plátanos y vamos machacándolos con un tenedor hasta formar una pasta. Podemos añadirle nueces, pasas, almendra picada, etc.
- Con la ayuda de una cuchara, vamos haciendo montoncitos más o menos del mismo tamaño y los colocamos en la bandeja del horno. Aplastamos un poquito, dejando suficiente espacio entre galleta y galleta.
- Horneamos durante unos 20-25 minutos, sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de consumir.




Notas:
- Si queremos unas galletas más finas, podemos cubrirlas con un papel de horno y pasarles un rodillo por encima, sin apretar demasiado. Si no, nos saldrán unas galletas con más volumen.
- Estas galletas están más buenas de un día para otro, pues no son aquellas galletas crujientes y ligeras a las que estamos acostumbrados, pero se van endureciendo un poco y el sabor a plátano se intensifica.
- Os animo a que preparéis vuestra propia versión con pasas, chocolate nueces o almendras picadas, alguna baya, un poco de coco rallado... imaginación al poder.

Espero que os haya gustado.
¡Feliz inicio de semana!