Mostrando entradas con la etiqueta Otras cosas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Otras cosas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de diciembre de 2016

COUS COUS INTEGRAL TRES (Y MÁS) DELICIAS



¡FELIZ NAVIDAD A TOD@S!
Sí, lo sé, llego un poco tarde y seguro que a estas alturas ya lo habréis oído mil y una veces, por no decir mil y dos... Pero yo, que soy muy de tirar de refranero (dios mío, cada vez me parezco más a la suegra de mi marido...), lo acompaño de un "nunca es tarde si la dicha es buena" y me quedo más ancha que pancha. Los buenos deseos siempre son bien recibidos, ¿verdad?
¿Qué tal se ha portado Papá Noel? Su paso por casa fue, como nos gusta decir por estos lares, breve pero intenso. Hemos debido de ser muy buenos este año, porque el simpático señor gordinflón vestido de rojo nos dejó, entre otras cosas, un móvil nuevo (y muy necesario, la verdad), una escapadita romántica y alguna que otra comilona en familia... 
¡Ay, las comilonas! Y eso que todavía no hemos superado el 2016... 
Cada año nos pasa lo mismo. Llegadas las fechas más señaladas (dice ser 25, 26, 31 de diciembre y 6 de enero), o bien uno o más miembros de nuestra familia tiene que trabajar, o bien no son muy amigos de este tipo de reuniones dadas sus creencias religiosas, o bien se le avisa tarde y ya tiene otros compromisos, o nos dormimos en los laureles y no encontramos mesa en ningún restaurante. Entre eso y que, desde que falleció mi yayo, dejamos de organizar cenas navideñas en su casa... ¿Qué nos queda? A familia complicada no nos gana nadie y somos de los que terminamos yendo a comer o cenar un día no festivo de Navidad, a las 3 de la tarde o a las 11 de la noche, casi siempre sin reserva previa y preguntando por el menú especial para estas fechas... Oye, si cuela, cuela.
Bromas aparte, a veces es difícil no empacharse. Empezamos saliendo de comilona con mi familia a mediados de mes y, desde entonces, han habido partidos de fútbol con amigos, hamburguesas y mucha, mucha cerveza, alguna que otra comida en una conocida franquicia de comida rápida (por pura necesidad, lo juro y perjuro), algún que otro concurso de facebook premiado con una cena en pareja (hacedme caso, no cenéis canelones y pastel de chocolate con asiduidad...) y, por último y por cortesía de mi "Papá Noel particular", cena romántica en un restaurante italiano la mar de cuqui pero donde lo más ligero que podías pedirte era una pìzza vegetal de 32 cm de diámetro... ¡Ahí es nada! Oficialmente, mi estómago empezó a odiarme hace 5 días, y ya véis que motivos no le faltan.
De toda la vida, siempre he sido yo la que más disfruto cocinando y compartiendo mesa con mis amigos y familiares en estas fechas, pero también la que más padece cuando come alimentos o platos que no suelen formar parte de mi dieta habitual o que sé de antemano que no me sientan bien, así que imaginaos si no me queda más remedio que hacerlo con frecuencia y en cantidad...
Cuando una cocina en casa siempre es más sencillo adaptar el menú y no excederse, pero saliendo a comer fuera la cosa cambia mucho: que si escudella de primero por aquí, que si pollo relleno o canalones de segundo por allá, y las sobremesas dulces con chupito incluido... Ah, y no te salgas de los especiales porque puede costarte un riñón y medio...
En fin, MENOS MAL (y lo pongo en mayúsculas porque es algo que me está ahorrando muchas visitas al digestólogo) que sigo pudiendo cocinar platos más sencillos, equilibrados y sobretodo, mucho más ligeros durante esos 3-4 días que pasan entre comilona y comilona, y no os podéis imaginar lo muchísimo que nos lo agradece el cuerpo.
Y menos mal también que lo ecológico y lo sano está cada vez más de moda y que, hará cosa de 2-3 años, los supermercados ecológicos se han multiplicado en muchas ciudades. Por supuesto, Barcelona no ha sido una excepción y cada vez es más sencillo encontrar alimentos "de verdad", de esos que saben a lo que son y que sientan de maravilla a nuestro cuerpo y a nuestro entorno.
De entre todos estos lugares, Veritas es, con diferencia,  mi cadena favorita de supermercados ecológicos. A día de hoy, no he dado con ningún producto Veritas que no me guste, la variedad es enorme (productos frescos, de alimentación general, para el cuidado del hogar, para bebés...) el personal me ha tratado siempre de maravilla y, por si fuera poco, cuentan con obrador de panadería propio donde elaboran panes, bollería y tartas de lo más ricas y variadas y eso, para una panarra empedernida como yo, es casi irresistible.
Como la mayoría de las supermercados ecológicos, Veritas no es barato, así que no suelo acudir a hacer toda mi compra semanal, pero sí para comprar algunas cosas "especiales" que no suelo encontrar en mi super habitual y que me apetece probar o repetir de vez en cuando. Es el caso, por ejemplo, de los turrones de elaboración propia que ponen a la venta para estas fechas (y que están de muerte lenta), los quesos y embutidos ecológicos que solía encontrar solamente en mercados ocasionales, o la gran variedad de harinas y cereales a granel.
Además, hará cosa de un año, Veritas inauguró el espacio Terra Veritas en su establecimiento situado en calle Diputació 239, donde periódicamente organizan talleres, cursos, charlas, clases de yoga y mucho más. Desde que lo descubrí, yo he podido asistir a una presentación de libro, un taller de yoga y ecobrunch y a una muestra de vinos ecológicos (os lo he ido contando a través de Facebook). Teniendo en cuenta lo bien que me lo pasé, lo mucho que aprendí, lo baratas que son la mayoría de actividades y que, a cambio, siempre te dan un vale de compra por valor de 5-10 euros, seguiré acudiendo sin duda alguna. 
Por supuesto, la receta de hoy está elaborada, en su mayoría, con productos que compré en Veritas, aprovechando uno de los vales de compra que os comentaba.
Cuando me apetece preparar algo ligero y que me siente bien, suelo descartar los platos a base de carne e intento que sea lo más rico en nutrientes y fibra posible. Ya os podéis imaginar, pues, que un plato a base de cous cous integral, verduras y huevos ecológicos es un regalo para mi sistema digestivo, además de para el paladar, porque para ser una versión muy muy particular del clásico arroz chino tres delicias, he de decir que queda igual o más rico.
Así que, si os apetece darle a vuestro cuerpo un respiro entre comilona y comilona navideña pero no os apetece pasaros más de media hora en la cocina, os recomiendo darle una oportunidad.
Os dejo los ingredientes y la preparación:





Ingredientes (para 2 personas):
- 150 gramos de cous cous integral
- 1 cebolleta no muy grande
- 1 zanahoria pequeña
- 4 palitos de surimi frescos
- Un puñado de pipas de girasol peladas o frutos secos al gusto
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
- 1 vaso grande de agua (250 ml aprox.)
- Sal, pimienta y comino molido, al gusto
- Salsa de soja, opcional y al gusto

- Para empezar, ponemos el agua a calentar en una cazuela con un pellizco de sal. Cuando empiece a hervir, retiramos y añadimos el cous cous. Tapamos y dejamos cocer 15 minutos como mínimo.
- Aparte, limpiamos y picamos muy menudo las verduras y los palitos de surimi.
- En una sartén a fuego medio y con una cucharada de aceite, sofreímos la cebolla y la zanahoria unos 5-6 minutos. Añadimos entonces los pimientos y el surimi, damos un par de vueltas, salpimentamos y retiramos.
- Ponemos otra sartén al fuego con un poco más de aceite. Batimos ligeramente el huevo con un poco de sal y hacemos con él una tortilla lo más fina posible. Dejamos templar, troceamos y reservamos.
- Destapamos el recipiente donde tenemos el cous cous y lo removemos bien con la ayuda de un tenedor y un hilo fino de aceite de oliva.
- Por último, mezclamos el salteado de verduras y la tortilla con el cous cous justo en el momento de servir. Podemos terminar el plato añadiendo un puñadito de pipas peladas y/o un hilo de salsa de soja.





Notas:
- El cous cous, sobretodo el integral, es una sémola que crece muchísimo y llena bastante, así que con poco más de una taza de café por persona (en seco) suele ser suficiente.
- A la hora de servir el cous cous, tenemos dos opciones: mezclar previamente todos los ingredientes y repartirlo a partes iguales, o servir el cous cous por un lado y el salteado por otro para que cada comensal se sirva al gusto.
- Para que el cous cous quede todavía más sabroso, podemos sustituir el agua por algún tipo de caldo (de pollo, de verduras, de carne...) e incluso tostarlo un par de minutos antes de cocerlo. 
- Esta receta os puede ser muy útil para aprovechar los restos de carnes, pescados, verduras y demás que solemos acumular en la nevera y/o despensa, sobretodo en estas fechas. Así que, como siempre os digo, imaginación y gusto al poder.


Y con esto y un bizcocho... ¡Gracias por seguir ahí otro año más! Ha sido un 2016 agotador, pero durante el cual he aprendido, cocinado, compartido y disfrutado un montón, y vosotro@s tenéis gran "culpa" de ello :) De corazón, MILLONES DE GRACIAS.
Seguid disfrutando de las navidades, que para eso están.
¡Besos!
Fotos: Marc RT Studios

sábado, 18 de junio de 2016

BODA MARC & DEBORA 28/05/2016

Coincidiendo que hoy hace exactamente 3 semanas que Marc y yo nos dimos el "sí, quiero", y que os había prometido enseñaros (que no contaros, que a veces me paso de charlatana) con todo lujo de detalles cómo fue nuestro gran día, hoy he querido dedicar la tarde a juntar todas las fotos que tenemos y compartirlas con vosotros, con toda la ilusión del  mundo, por supuesto.
Nunca me cansaré de repetir que una imagen vale más que mil millones de palabras, así que imaginaos el valor de estas... Otra vez se me ha vuelto a poner la piel de gallina.
En fin, así fue nuestra boda:


Los chicos de Dream's Factory se encargaron de venir a casa 1 hora antes de la ceremonia y nos hicieron fotos tan bonitas como esta, donde salimos mi abuela y yo.


Mi padre quiso entregarme el ramo y leerme unas palabras que había escrito para la ocasión... La verdad, me costó retener las lágrimas de emoción.


El ramo me lo hice yo misma por decisión propia, y era de margaritas blancas y paniculatas lilas. Las margaritas tienen mucho significado para mí, pues eran las flores favoritas de mi abuelo, que en paz descanse.


Basándome en mi ramo también hice los prendidos para el padrino, en novio y el padre del novio.


Y agarrada del brazo de mi padre en todo momento, nos pusimos en marcha camino al Ayuntamiento de Pineda de Mar pues, a pesar de estar a apenas 500 metros de mi casa, tan sólo faltaban ya 20 minutos para la ceremonia. 




Mi chico iba guapísimo, jamás le había visto tan guapo de hecho.


Mi chico llevaba un traje de Mago Man que le encantó desde que lo vio. 
Completaban su look una camisa y una corbata de Asos, una armilla de H&M y unos zapatos de Kiabi.
En mi caso, decidí arriesgar y me compré el vestido en Edressit. Pude hacérmelo a medida, la atención que recibí fue excelente y en 4 días tenía en casa mi precioso vestido. A pesar de que tuve que pagar 20 euros de tasa aduanera, me salió muy rentable.
La corona de flores la compré meses antes en Aliexpress.


Aquí con los testigos






Y ya casados... ¡Qué vivan los novios!


El arroz no podía faltar, por supuesto...


...y la sesión de fotos con la familia y los invitados delante del Ayuntamiento tampoco.


La familia de mi chico: a su lado, su madre (63 años tiene, alucinad) y su cuñado, y al mío su padre, su hermana y su sobrina.


Mi madre es la mujer que está al lado de mi chico, y también iba guapísima. 


"¡Venga chavales, foto de grupo y a comer, que nos esperan en el restaurante!"


(Arriba, mi padre y mi suegro, guapísimos los dos)

Para el banquete y la celebración nos decantamos por el restaurante El Parador de Canet, en la localidad de Canet de Mar. 
Desde el primer momento nos hicieron sentir como en casa, y llegado el gran día, todo salió perfecto. Un servicio y una comida de 10, a un precio de escándalo y justo al lado de la playa. Totalmente recomendable.


Más fotos con amig@s




Ella es Marina, una de esas amigas que se cuentan con los dedos de la mano y la persona que escogí para que fuera mi testigo (y que después se llevó el ramo, como podéis deducir jeje), así que ya os imagináis lo importante que es para mí.




Nos costó mucho tiempo y esfuerzo, pero Marc y yo quisimos encargarnos de hacer a mano casi todos los detalles de la boda: pinzas y blondas con el nombre de los invitados, las fichas de los menús, los centros de flores, las guirnaldas... Mucha faena, sí, pero de la que gratifica a más no poder.






El menú pudimos diseñarlo totalmente a nuestro gusto. Después de un pica-pica la mar de completo (calamares a la romana, croquetas caseras, torradas variadas, piruletas de langostinos, etc.), nos sirvieron Bacalao a la marinera y Pollo relleno con salsa de manzana y puré de patatas casero.
Todo exquisito y muy abundante.


Y este fue nuestro "pastel", una auténtica obra de arte que se encargaron de prepararnos para la ocasión los chicos de My Sweet Dreams Cupcakes.
Unos cupcakes eran de chocolate con frosting de vainilla, y otros de vainilla con frosting de Fresas del Maresme. Deliciosos.




Y para nosotros... !Un carrot cake de 10 cm de diámetro! 
Era precioso, así tan chiquitín, y también estaba delicioso.


Demasiado cuchillo para un pastel tan pequeño :) 


Seguidamente, reuní a todas las "mujeres" (lo pongo entre comillas porque algunas, como la chiquitaja que véis tan entregada en la foto, sólo tenían 6-7 años) y lancé el ramo.


Cuando volví a entrar al comedor, Marc me estaba esperando para abrir el baile y, a partir de ahí...


¡¡Desfase!!


 Bailamos el limbo...


...hicimos y nos hicieron dibujos "chorras"...


...fumamos de un puro gigantesco...


...y hasta hubo fotomatón de mano de Fotomaratón Barcelona. Los conocimos y contratamos a través de Bodas.net, quedamos muy satisfechos con el servicio y, lo más importante, los invitados se lo pasaron de fábula.


Aunque estábamos ya muy cansados, muy a nuestro pesar el día fue llegando a su fin y mi chico se encargó de repartir los detalles entre todos los invitados. 


Toalla de manos envuelta en forma de cono de helado, de color rojo para las mujeres y de color marrón para los hombres, en bolsita de organza y con la fecha de nuestro enlace.
Por supuesto, también lo hicimos nosotros.


¡UN DÍA INOLVIDABLE!

Es un auténtico placer poder compartirlo con vosotros. De nuevo, mil gracias por todas las felicitaciones, ánimos y buenos deseos que nos habéis ido haciendo llegar tanto antes como después de la boda. 

¡Que paséis un estupendo fin de semana!

viernes, 29 de abril de 2016

NATA LISBOA, DESAYUNOS "MADE IN LISBOA" EN EL CENTRO DE BARCELONA

Fachada del local


Otra vez viernes...¡Por fin! Entre una cosa y otra, se me ha pasado la semana volando... Me encanta que el tiempo vuele y tener la sensación de haber estado ocupada y de haberlo aprovechado, pues es cuando más disfruto del descanso, por corto que sea. ¿Verdad que no soy la única a la que le pasa?
Bien, y como ya os he dicho más de una vez, el fin de semana es una excusa perfecta para darnos un capricho y salir a comer fuera, alegando que nos apetece muy poco cocinar y mucho menos hacerlo para varias personas e incluso correr el riesgo de que también nos toque fregar y recoger los cacharros... ¡De ninguna manera! O quizás simplemente lo hacemos por costumbre, para romper un poco con la rutina y descubrir sabores nuevos, e incluso para disfrutar de ese rato en buena compañía. Quien sabe, a lo mejor no todos nos convertimos en marmotas apenas llega el viernes por la tarde...
Por todas estas y más razones, me parece un buen momento para recuperar esa sección del blog que tanto me gusta y tan abandonada tengo, esa en la que voy incluyendo recomendaciones de aquellos restaurantes, tiendas, productos, etc., que merecen la pena y me gusta dar a conocer porque, obviamente, me ha gustado probar.
Os comentaba unas semanas atrás (¡Unas 10, nada más y nada menos!), a la vez que os daba mi opinión sobre el restaurante Amalia's Portuguese Flavours, que últimamente me estoy dedicando a fondo a descubrir la gastronomía de nuestro país vecino, Portugal, y la verdad es que lo estoy disfrutando mucho, pues se trata de una gastronomía muy auténtica, variada y deliciosa.
Después de mis repetidas y satisfactorias experiencias en Amalia's, mi "incansable" búsqueda me ha llevado a otro de los locales de comida portuguesa que, aunque hace poco que ha aterrizado en la ciudad condal, ya se ha hecho un hueco entre el resto. Os hablo del restaurante-cafetería Nata Lisboa.
Nata Lisboa aterrizó en Barcelona en 2013, en la zona del Eixample Derecho, concretamente en la calle Mallorca.
El local no es excesivamente grande pero ya llama la atención desde fuera, pues a través de sus enormes cristaleras se puede observar el ir y venir constante de la gente que acude, sobretodo, a disfrutar de un buen pastel de nata. De hecho, much@s afirman que en Nata sirven los mejores pasteles de nata de la ciudad (cosa que sorprende mucho al tratarse de una franquicia), y mucha de su clientela habitual es de origen portugués, lo que da a entender que todo lo que sirven es auténtico y de calidad. Quizás sea ese el secreto de su éxito, pues Nata Lisboa ya cuenta con varios locales alrededor del mundo: Madrid, Bilbao, Pamplona, Viena, París, Abu Dhabi, etc.


Interior del local


A parte de pasteles de nata, esta cadena portuguesa ofrece otros muchos platos típicos de la gastronomía portuguesa. En su carta, no excesivamente variada pero suficiente, no faltan las empanadas, el arroz de pato, el bacalhau à bras, las sardinas con pimientos asados o las delicias de bacalao, además de otros tantos dulces como la tarta o bolo de galletas, los pastelitos de zanahoria y naranja, los croissants, etc.  Para acompañar la comida ofrecen un buen surtido de bebidas, desde el habitual café o chocolate a la taza, hasta algo más fuerte como un Vino de Oporto, vino de Moscatel o Ginjinha, un  licor de frutas también típico de Portugal.
Nata Lisboa no es un local del todo económico, pues ya de entrada los pasteles de nata son más caros que en otros locales, pero los precios tampoco son abusivos y merece la pena darse el capricho de vez en cuando. Además, trabajan mucho con páginas de ofertas locales, así que siempre podéis investigar un poco y comprar algún tipo de bono o descuento por adelantado.
¡Ah! Y un detalle importante a tener en cuenta y que suele gustar bastante: En las mesas siempre hay dos tarros, uno de azúcar y otro de canela, para poder echarla sobre los pasteles de nata. Otro punto más a su favor.


Café con leche y pastel de nata


En cuanto al personal, es de los más atentos, amables y serviciales que me he encontrado. De hecho, cuando fuimos era casi mediodía y el local estaba bastante lleno, pero no tardaron más de 20 minutos en servirnos, a pesar de que lo que pedimos estaba a deshora y tuvieron que hacerlo al momento.
Nosotros nos decantamos por el menú de desayuno para dos, que ronda los 9 euros y es la mar de completo: pan y croissants tostados, jamón, queso, mantequilla y mermeladas, café y zumo a elección y, como no, dos pasteles de nata. Y la verdad es que nos encantó: pan tostado en su punto, mermeladas variadas y riquísimas, zumo de naranja natural y café más que decente. En cuanto a los pasteles de nata, la verdad es que entendimos desde el primer bocado por qué se trata de su producto estrella: crujientes de base, con un interior suave, cremoso y nada empalagoso, y en su justo punto de dulzor... En definitiva, deliciosos.


Menú de desayuno para 2 personas


Tenemos previsto volver en breve para disfrutar también del menú que sirven a la hora del almuerzo pues, como os podréis imaginar, nos quedamos con ganas de probar muchas más cosas y nuestra experiencia fue muy satisfactoria.
Así que, ya sabéis, si este fin de semana tenéis pensado perderos por las calles de Barcelona, o simplemente os apetece disfrutar de un buen pastel de nata en un ambiente muy agradable y acogedor, y ser atendidos a las mil maravillas, Nata Lisboa es vuestro lugar.




Nata Lisboa - Barcelona
Carrer Mallorca, 277 (Esquina con Pau Claris)
08037 Barcelona
Teléfono: 34 931 052 245
Para más información:
Web corporativa de Nata Lisboa
Nata Lisboa - España en Facebook
Nata Lisboa - Barcelona en TripAdvisor
Nata Lisboa - Barcelona en Yelp


¡Descansad mucho y disfrutad del fin de semana!

domingo, 17 de abril de 2016

BUDÍN DE CHOCOLATE Y HORCHATA (DE LA AUTÉNTICA)



Nada más y nada menos que una semana ha pasado desde la última receta que compartí con vosotros... ¡Y vaya semana!
Y claro, como siempre, llega el domingo por la tarde y una se pone a repasar mentalmente todo lo que ha hecho a lo largo de estos 7 días y se termina diciendo a si misma: "¡Pero como no vas a estar cansada, hija mía!"... Aunque bueno, esta vez es una de esas "sarnas con gusto que no pican" pues, a pocas horas de empezar la penúltima semana de abril, me siento mucho más relajada y contenta de lo que me he sentido en estos últimos dos meses, cosa que mi cuerpo ya me estaba pidiendo a grito pelado.
El fin de semana pasado lo dediqué casi por completo a ayudar a mi madre en todo lo que necesitase, a dejar mi casa limpia de arriba a abajo y a estudiar todo lo que tenía planificado estudiar a lo largo de la semana. Como os podréis imaginar, fueron casi 3 días de mucho trajín, de estar en todo momento haciendo algo y de caer rendida en el sofá después de cenar... Pero, como todo en esta vida, lo hice por un motivo: El martes pasado, a las claras de la mañana y con un sueño de mil demonios, mi pareja y yo cogimos un autobús rumbo a Valencia, donde hemos pasado 3 días de desconexión y relax que nos han sentado de maravilla. Tanto él como yo necesitábamos cambiar un poco de aires y recargar las pilas, pues se nos avecinan días de bastante ajetreo, y esta vez ha sido la capital de la Comunidad Valenciana la que nos ha ayudado a hacerlo.
Nuestro primer día en la ciudad decidimos investigar un poco la zona donde nos alojamos (el Barrio del Carmen, una zona muy auténtica) y enseguida nos dimos cuenta de que podíamos llegar perfectamente a pie a todos los lugares que queríamos visitar (acostumbrados a Barcelona, las distancias son bastante más cortas), así que, guía en mano y con un calzado cómodo, decidimos descubrir la ciudad por nuestra cuenta.
Y qué bonita es Valencia... Con razón la llaman "La ciudad de las flores, de la luz y del amor", y siendo primavera la hemos podido disfrutar mucho más de lo que esperábamos.
En la entrada siguiente tengo previsto profundizar un poco más acerca de nuestra escapada, pero en líneas generales, Valencia nos pareció una ciudad preciosa con muchísimas cosas que ofrecer a todo aquel que la visita: Artesanía en cada esquina, monumentos de gran valor histórico que conviven con edificios más modernos, zonas verdes y playas tan bonitas que invitan a recorrerlas de punta a punta, gente amable y acogedora, y una gastronomía marcadamente mediterránea caracterizada por elaboraciones tradicionales, sencillas y sanas que, a pesar de guardar muchas similitudes con la gastronomía de mi región (soy catalana), invita a descubrir esos matices que la hacen única y especial. Y yo, "guiri gastronómica" empedernida, he dedicado una buena parte del viaje a hacerlo.
Por recomendación de una conocida valenciana que tengo, decidí no irme de Valencia sin probar una Paella, una Agua de Valencia (yo no puedo beber alcohol, así que no la probé) unos Fartons y una Horchata de Chufa de los de verdad, de los que te venden, recomiendan y consumen los propios valencianos.
¿Y que mejor lugar para hacerlo, que el Mercado Central de la ciudad? ¡Qué sitio más espectacular! Volvería a Valencia sólo por pasar otra mañana más en el mercado, disfrutando de todos esos aromas, colores y sabores, haciéndole fotos a todo, degustando todo lo que los paradistas me dieran a probar, mezclándome con los lugareños y comprando en las paradas que ellos mismos te recomiendan.
Especias para paella, frutos secos, panes, fresas, naranjas... En fin, compré tantas cosas que, al volver, la maleta pesaba el doble que cuando llegamos, y ya es decir, porque también venía llena de comida para el apartamento...


En la entrada de Mercado Central


Por supuesto, uno de los "souvenirs" que me traje fueron un par de litros de horchata artesana, también comprada en el mercado, en La Horchatería Central. Lo que todavía me pregunto, 4 días después de nuestro viaje, es cómo llegó a Barcelona la mitad de una de las botellas, si no paramos de darle tragos en todo el viaje... Qué bebida más rica y más dulce, y qué sabor tan tan tan intenso y tan tan tan delicioso a chufa... Una de esas cosas que, cuando una prueba, se da cuenta de que lo que le venden en el supermercado, a no ser que sea de muy buena calidad, no es más que un "sucedáneo de" que dista mucho de saber como el producto original y que no debería ni llamarse así. Pero bueno, cosas de la globalización y del marketing, supongo...
Pues bien, al haber llegado a casa con todavía media botella de horchata, con sólo un par de yogures para postre en la nevera y media barra de pan que se me había olvidado en la panera la noche previa a nuestro viaje, decidí echar mano del recetario del blog y preparar una versión distinta del clásico budín de pan.
Si hay algo que me gusta de este tipo de budines es que nunca te queda uno igual al anterior, básicamente porque nunca te sobran las mismas cosas ni usas los mismos ingredientes básicos. El anterior llevaba leche, azúcar y canela, y esta vez horchata y chocolate, y tan ricamente. Esa es precisamente la esencia del aprovechamiento y creo que este postre lo refleja a las mil maravillas.
Si sois muy puristas, estaréis pensado que la mejor manera de disfrutar de la horchata es sola y bien fría, y os doy la razón. Pero, oye, durante los tres días que estuvimos en Valencia, vimos a más de un nene pedir horchata con Cola-Cao en las cafeterías, y algunos padres la pedían para acompañar el café, en lugar de hacerlo con leche. Es más, incluso vimos bizcochos y magdalenas elaborados con horchata en las vitrinas de muchas pastelerías, así que con eso me excuso :)
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
- 120 gramos de pan duro y/o restos de bollería (100 gramos de pan y 3 bizcochos de soletilla en este caso)
- 2 cucharadas soperas rasas de cacao puro en polvo
- 250 ml de horchata
- 2 huevos tamaño M
- Caramelo para el molde, al gusto

- Antes de empezar, dejamos precalentando el horno a 180º.
- En un bol, desmigamos el pan y la bollería y añadimos la horchata y el cacao en polvo, mezclándolo todo bien.
- En otro bol aparte, batimos ligeramente los huevos y los añadimos a la mezcla anterior hasta que queden completamente integrados.
- En el fondo del molde donde vayamos a hornear el budín, colocamos una buena cantidad de caramelo líquido.
- Vertemos la mezcla del pudin en el molde e introducimos en el horno a 180ºC durante 35-40 minutos aproximadamente, o hasta que la superficie empiece a dorarse y el budín esté cocido.
- Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de desmoldar y servir, cortado en porciones tamaño ración.




Notas:
- Al llevar horchata, chocolate y caramelo, no le añadí más azúcar, pues ya queda un budín bastante dulce. Si sois muy dulceros o usáis solamente pan, con una cucharada sopera bastará.
- En casa nunca hemos tenido la costumbre de hacer el budín de pan al baño maría, pues nos gusta que quede un poco más seco. Si lo preferís más jugoso, no dudéis en hornearlo al baño maría.
- Este budín combina muy bien con un poco de nata montada, algún helado de sabor suave como el de nata o vainilla o, por supuesto, con un vaso de horchata bien fría.


Nada más por ahora. 
Espero que os haya gustado la receta y que os animéis a prepararla en casa, pues es rica y sencilla a más no poder.
¡Mil gracias por seguir ahí, y feliz inicio de semana!