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martes, 18 de octubre de 2016

MIS RECETAS EN COOKPAD (II)



Bueno, bueno, bueno, dos entradas nuevas en el blog con apenas una semana de diferencia entre la una y la otra, esto si que es algo insólito... ¡Pedid un deseo, rápido! Yo acabo de decidir así, a lo loco, que mañana a primerísima hora me planto en la Administración de Loterías que tengo al lado de casa para hacer unas cuantas apuestas a La Primitiva del jueves, vaya a ser que suene la campana...
Vale, bromas aparte y después de la parrafada que os solté como acompañante de las tortas de aceite y anís para intentar medio justificarme, me acabo de dar cuenta de que me olvidé mencionaros otro de los motivos (y de los más importantes, vaya) por el que no puedo publicar tantas recetas ni participar en todos los eventos, retos, iniciativas, etc., en los que me gustaría: Mi chico (todavía no me acostumbro a llamarle "marido", dadme tiempo...) también está hasta arriba de trabajo últimamente, y las pocas veces que coincidimos un día entero los dos en casa, o a él no le apetece pasarse una hora cámara en mano haciéndole fotos a unas croquetas, o yo ya he preparado los tápers para el día siguiente y los tengo bien guardaditos en su bolsa térmica o, simplemente, nos apetece disfrutar de nuestra compañía mutua y pasarnos la tarde tirados en el sofá, viendo una peli y poniéndonos finos a palomitas... Vaya, a lo que se le llama descansar un poco y, ya que nos ponemos, hacer algo de vida en pareja, que nunca está de más.
Como ya os he comentado en multitud de ocasiones, mi chico es fotógrafo y, aunque se le dan mejor los exteriores, no ha parado de sorprenderme con sus fotos de mis recetas desde que empecé con el blog. Yo, en cambio, no me llevo tan bien con la cámara como me gustaría e intento hacer uso de ella lo menos posible y sólo cuando no tengo más remedio (o por pura cabezonería, la verdad sea dicha).
Y aquí estoy, sin fotógrafo "oficial" hasta nuevo aviso, liada con mis 14 monstruitos "bilingües", intentando seguir con el ritmo de estudios y, para rematar, arrastrando un pedazo de constipado desde hace una semana. Eso sí, la "mala costumbre" de comer no nos la quita nadie y cocinar he tenido que cocinar igual... Por lo menos ha habido testigos de ello y, por supuesto, por estos lares no ibais a ser menos.
Hacía mediados de mayo os comentaba que empecé a participar en Cookpad España hará ahora 1 año y medio más o menos y que, lo que realmente hace que quiera seguir formando parte activa de esta comunidad, es el hecho de que se trata de una plataforma donde la gente realmente disfruta cocinando, compartiendo y aprendiendo, y eso se nota. Lo mismo puedes encontrarte con recetas muy elaboradas con unas fotografías espectaculares, como con otras mucho más humildes y sencillas, cocinadas, fotografiadas y editadas casi al momento, como ha sido el caso de la mayoría que servidora ha ido publicando últimamente y que me dispongo a enseñaros hoy.
Sin más, aquí tenéis algunas de ellas que espero os ayuden a diseñar un menú adaptado a vuestros gustos y/o necesidades, pues hay un poco de todo (guarniciones, platos de carne, platos de pasta, cenas ligeras...):


- Este arroz salteado con verduras y frutos secos constituye una guarnición mucho más ligera que las clásicas patatas fritas y resulta ideal para acompañar y completar nuestros platos de carne y/o pescado, aunque también lo podemos disfrutar tal cual a modo de entrante o cena ligera. En cualquier caso se trata de una receta muy sencilla, aromática y nutritiva.



- La escalivada es uno de los platos vegetales más básicos del recetario catalán y resulta ideal para preparar esta receta de torradas "a la catalana", una cena muy sencilla y muy rica. La palabra "escalivada" viene del verbo "escalivar", que en catalán significa “asar al rescoldo”, y suelen emplearse verduras como el pimiento rojo, la berenjena, la cebolla, etc.



- Y de la verdura pasamos directamente a la carne, y lo hacemos con estas albóndigas ligeras de pollo con verduras. Las albóndigas son de esos platos que no faltan en ninguna casa y que, acompañadas de una buena salsa a base de verduras y un poco de arroz cocido, patatas, pasta, etc., se convierten en un plato completo y delicioso, pero también bastante calórico. Por eso, con esta receta os enseño como las preparo yo en casa para que resulte un plato más ligero pero no por ello menos rico.



- Y ahora le llega el turno a la pasta con estos macarrones con salsa de tomate y queso crema, una receta que sorprende por su sencillez y sabor y perfecta para el táper a modo de plato único.



- Aunque estemos ya con el estómago lleno, nadie le dice que no a un dulce final, ¿Verdad?
Para ello, os propongo este pudin de pan y chocolate que, aparte de ser delicioso, nos permite dar salida a los restos de pan/bollería que se nos hayan quedado duros.



Y bien, esto es todo por ahora. Como podéis comprobar, ni son recetas excesivamente elaboradas y las fotos distan mucho de estar a la altura de las que suelo enseñaros aquí, pero todo ello es el reflejo de la cocina de mi casa, una cocina "de batalla", a la que no dejo de dedicarle muchos ratos y a la que siempre le pongo mucho cariño.
Antes de despedirme hasta la próxima (y, muy a mi pesar, nunca sé cuándo caerá exactamente...), aprovecho para volver a recomendaros Cookpad, pues entre retos, días temáticos, tardes de cocina en directo y demás, tendréis la oportunidad de aprender mucho, de conocer a gente muy maja y con muy buena mano en la cocina y, sobretodo y más importante, de pasarlo muy muy bien. Tened por seguro que el equipo de Cookpad España (en mi caso fueron Irene y María, dos chicas que son un amor) os recibirá con los brazos abiertos.

¡Muchas gracias por seguir ahí, y feliz semana!

sábado, 4 de junio de 2016

ENSALADA DE ARROZ A MI MANERA



Con lo mucho que tardo en llegar el día (o eso nos pareció a nosotros), y tantísimo tiempo y esfuerzo que le dedicamos a que todo saliera bien, y lo rápido que se ha pasado... Al habla una "mujercita" casada, y muy felizmente casada, pero también muy muy nostálgica porque todo este "sarao" haya acabado ya... ¡Quiero que vuelva a ser 28 de mayo, jolines!
Lo prometido es deuda y en cuanto tenga material suficiente pienso enseñaros en detalle cómo fue nuestro gran día (ya se sabe, una imagen vale más que mil palabras), pero os puedo adelantar que superó todas nuestras expectativas, y para bien, por supuesto :)
No faltó nadie, así como tampoco faltaron los nervios, las prisas, las risas, los llantos, las dedicatorias, los besos, los abrazos y los buenos deseos. Por supuesto, tampoco faltó una buena comida y mucha, mucha diversión en un lugar que a Marc y a mí nos enamoró desde el primer momento. Si a todo esto le sumamos que el tiempo estuvo a nuestro favor, que estábamos cumpliendo uno de nuestros sueños y que los asistentes también se fueron a casa con un buenísimo sabor de boca, la verdad es que no podemos pedir más. Fue un día agotador pero inolvidable, feliz hasta más no poder.
Después de una semana, escribo y pienso en ello sin poder evitar que se me erice la piel, e intuyo que va a ser así durante mucho tiempo... Eso sí, después de la entrada "buena" prometo no daros más la lata (al menos no mucho más) con el tema de la boda, que parece que soy la única que se ha casado por aquí, y no... Es que todavía sigo un poco en las nubes, y no sé si es normal o no, pero quiero quedarme aquí arriba un poquitín más, que se está muy a gusto :) El día a día de la vida en pareja ya se encargará, tarde o temprano, de hacerme bajar, ¿Verdad?
Y volviendo (o empezando) a la receta de hoy...
En un abrir y cerrar de ojos nos hemos plantado en junio y el calor está haciendo cada vez más acto de presencia, al menos por Barcelona y alrededores.
El día de nuestra boda, Marc y yo quisimos probarlo todo y terminamos comiendo muchísimo. Si a esto le sumamos lo cansados que estábamos y el calor húmedo que hizo al día siguiente, el cuerpo nos pedía algo ligero y fresco para el almuerzo. En estos casos, casi siempre recurro a las ensaladas, pues ya sean de legumbres, de pasta, de arroz o de hojas verdes, suelen ser platos muy sencillos de preparar y que resultan la mar de completos y sabrosos si elegimos bien los ingredientes. Para esto de las ensaladas ya se sabe, cada maestrillo tiene su librillo y se pueden combinar mil y un ingredientes distintos para obtener resultados igual de buenos.
En este caso, y como en casa siempre triunfan los contrastes dulce-salado, he optado por preparar una ensalada de arroz bastante básica, pero con el toque dulzón de las pasas y la manzana.
El resultado ha sido un plato muy completo y equilibrado, ideal para el táper como plato único, muy fresco, bastante ligero y sencillo a rabiar. 
Espero que os guste tanto como a nosotros.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 raciones grandes):
- 180 gramos de arroz (pesado en seco)
- 1 tomate grande para ensaladas
- 1/4 de cebolla
- 1 lata de atún en aceite de oliva
- 1/2 manzana golden
- 15-20 pasas sultanas
- 2 cucharadas soperas de queso emmental (rallado o a dados)
- Perejil picado, al gusto

Para aliñar:
- 1/2 del aceite del atún
- 1 cucharada de salsa de soja
- Sal, al gusto

- Empezamos cociendo el arroz como acostumbremos a hacerlo. Lo dejamos enfriar, lo lavamos para quitarle el exceso de almidón y lo colocamos en un bol grande.
- Por otro lado, limpiamos y picamos muy menudo el tomate, la cebolla y la manzana, y se lo añadimos todo al arroz. Le añadimos también las pasas y el queso.
- Sobre un plato hondo, escurrimos muy bien el atún, reservando la mitad de su aceite, y se lo añadimos también al arroz. Mezclamos todo bien hasta que los ingredientes queden bien repartidos.
- Para el aliño, mezclamos el aceite del atún con una cucharada sopera de salsa de soja y lo incorporamos a la ensalada, dándole unas vueltas de nuevo.
- Por último, probamos y rectificamos de sal y servimos nuestra ensalada con un poco de perejil picado fresco por encima.




Notas:
- Para preparar ensaladas de arroz, yo siempre opto por el arroz basmati, pues queda mucho más suelto y aguanta mejor de un día para otro. Eso va a gustos y todo el mundo tiene sus trucos para que el arroz le quede suelto y en su punto.
- Cada vez que uso atún, bonito, caballa o sardinas para preparar alguna ensalada, reservo parte de su aceite (siempre de oliva) para preparar el aliño, pues en casa nos gusta mucho el toque que de da. En el caso de la ensalada de arroz, también queda deliciosa con una vinagreta sencilla, salsa rosa, salsa de yogur, etc.
- Como siempre os digo, podéis añadir y quitar ingredientes al gusto: Olivas, frutos secos, anchoas, pimientos del piquillo, maíz, diferentes tipos de queso... Imaginación al poder.


Nada más por ahora.
Espero que os haya gustado la receta y que tengáis un estupendo fin de semana.
¡Millones de gracias por tantísimas felicitaciones y buenos deseos!
Fotos: Marc RT Studios

domingo, 10 de abril de 2016

ARROZ CREMOSO CON ZANAHORIAS Y QUESO CURADO PARA EL RETO #ENTRELIBROSANDAELGUISOTS



¡Riiiiiing! ¡Suena en despertador! 10 de la mañana, del día 10 de abril... ¿Y eso qué significa? Pues que ya ha pasado otro mes (madre mía, el tiempo cada vez pasa más rápido...) y que toca participar en una nueva iniciativa para el reto de La Cocina Typical Spanish.
En esta ocasión, y adelantándonos a la celebración del Día del Libro del próximo día 23, las organizadoras del reto nos han animado a fusionar cocina y literatura preparando alguna receta que aparezca en algún libro que hayamos leído.
Uff, me confieso totalmente adicta a la cocina y a la (buena) literatura, son mis dos pasiones y la idea de fusionarlas me ha parecido la mejor iniciativa de todas las que he participado hasta la fecha... ¡Pero menudo trabajito me ha dado! Por un lado, sabía de sobras que no iba a tener tiempo de releer ninguna novela y que tendría que ir a lo seguro, a por alguna historia que me hubiera marcado y/o de la que me acordara al detalle; Por otro lado, casualidad o no, por más novelas que se me venían a la cabeza, menos cocina encontraba en ellas... ¿Pero qué diantres les pasa a algunos autores, con la dichosa manía de no "darles de comer" a sus protagonistas en toda la obra? Alguna cerveza, algún café y, a lo sumo, una porción de tarta en alguna cafetería de la zona, nada más... Vaya, vaya.
Como ya sabréis a estas alturas, de lo que se trata precisamente esta iniciativa es de disfrutar y difundir mes a mes la gastronomía popular de nuestro país, esas recetas tan ricas de nuestras madres y abuelas, y evitar así que caigan en el olvido. Bien, pues este ha sido precisamente otro de los grandes problemas con los que me he encontrado. Prometo no haberlo hecho aposta y soy una firme y fiel defensora de la literatura de nuestro país, porque está claro que hay mucha y muy buena, pero, sea por el motivo que sea, a lo largo de mi vida he leído muchas más novelas extranjeras que españolas.
Bueno, realmente es pura casualidad, pues nunca me he regido por un título o un género concreto. Aunque sí es verdad que siento especial predilección por la novela negra, basta que elija una obra al azar de un autor al azar (bueno, quien dice azar dice por recomendación de un/a amigo/a, un/a familiar, o del bibliotecario tan majo que tenemos en mi pueblo...), me guste y termine por devorar toda la vida y obra de ese autor en concreto. Hace 5 o 6 años me pasó con Carlos Ruíz Zafón, poco después con Stieg Larsson, seguido de Douglas Kennedy... Y el último ha sido (está siendo, de hecho) John Green.
Puede que por el nombre much@s no sepáis quién es John Green, pero si os doy el título de Bajo la misma estrella, la cosa cambia un poco, ¿Verdad? Si es que hoy en día, lo que no haga la literatura por si sola lo hace el cine poco después, sea para bien o para mal...
Pues bien, John Green es uno de los escritores y youtubers estadounidenses más populares en la actualidad. sobretodo a raíz de la publicación de su novela Bajo la misma estrella. Personalmente, lo que más me gusta de Green es que, a pesar de estar considerado un autor de literatura juvenil, siempre basa sus historias en hechos reales, cotidianos, muy duros incluso, pero reales, nada de fantasías con vampiritos, hombres lobo y demás como protagonistas. Para mi, esto lo convierte en un autor perfectamente leíble por todos.
En cuanto a Bajo la misma estrella, he de confesar que ha sido uno de los libros que más me han marcado hasta la fecha. Por desgracia, el cáncer ha sido y sigue siendo una enfermedad que me toca muy de cerca y obras como esta te ayudan a verla de un modo radicalmente distinto.
Lo que más me gustó de Bajo la misma estrella es que se trata de un libro sobre el cáncer sin ser un libro sobre cáncer. Es decir, no cae en los tópicos propios del género. Es una historia con la que se ríe más que se llora, que te hace reflexionar más sobre la vida que sobre la muerte, que no idealiza la enfermedad, que no ahonda en los malos momentos y a la vez resulta conmovedor.
John Green acierta de pleno con una narración muy ingeniosa, llena de sarcasmos y comentarios políticamente incorrectos. Green no "endulza" la realidad de los protagonistas para complacernos, y la franqueza con la que trata el cáncer es su mayor acierto. En definitiva, un claro ejemplo de que todavía existe buena literatura para jóvenes (y no tan jóvenes) y una historia que relees con mucho gusto.
En la adaptación cinematográfica, Shailene Woodley y Ansel Elgort se convierten en Hazel Grace Lancaster y Augustus Waters. Augustus es un payaso ("edad del pavo" lo llamamos aquí), y Hazel ha leído una y otra vez el mismo libro: An Imperial Affliction (Un Dolor Imperial). Ella logra interesar a Augustus en la novela en cuestión y esto los acaba por llevar a Ámsterdam para conocer al autor.
Aunque ninguno de los dos la tiene fácil, por una noche tienen derecho a una cita de ensueño: el autor en cuestión les reserva una mesa en el Oranjee, uno de los restaurantes más elegantes de la ciudad, donde piden la selección del chef: Risotto de zanahoria.
Y yo, busca que te busca y "typicaliza" que "typicaliza", he preparado mi versión de este risotto, a la que le de dado el nombre de Arroz cremoso con zanahorias y queso curado. Mucho más nuestro, dónde va a parar...
La verdad, no sé si mi arroz estaría tan bueno como para que Augustus, tal y como dijo acerca del risotto del Oranjee, "quisiera que se convirtiera en una persona para poder llevarlo a Las Vegas y casarse con él", pero a nosotros nos encantó. Quedó tan suave, tan cremoso y tan rico, que os puedo asegurar que es el mejor risotto que he preparado hasta la fecha.
Sin más, os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
- 130 gramos de arroz bomba
- 1 zanahoria grande (uno 80-90 gramos)
- 1/2 cebolla (unos 50 gramos)
- 400 ml de caldo de pollo (2 vasos)
- 200 ml de vino blanco de cocina (1 vaso)
- 2 cucharadas de mantequilla
- 1 cucharada de aceite de oliva suave
- 3 cucharadas soperas de queso curado rallado Gran Capitán + un poco más para servir
- Sal, pimienta negra molida y perejil picado, al gusto

- Antes de empezar, ponemos a calentar el caldo de pollo y lo conservamos al calor.
- Derretimos una de las cucharadas de mantequilla en una sartén a fuego medio y salteamos en ella el arroz para que absorba la mantequilla, pero sin que se dore.
- Seguidamente, agregamos el vino, removemos bien y, cuando suelte el hervor, le añadimos uno de los vasos de caldo de pollo. Tapamos la sartén y dejamos que se vaya cociendo.
- Limpiamos y picamos bien la cebolla y rallamos la zanahoria y el queso.
- En otra sartén a fuego medio con el aceite de oliva y el resto de la mantequilla, doramos las verduras con un poco de pimienta y perejil durante unos 4-5 minutos.
- Una vez tengamos doradas las verduras, las agregamos al arroz junto al resto de caldo de pollo. Lo dejamos cocinar a fuego bajo durante unos 10 minutos
 - Pasado este tiempo, agregamos el queso rallado, lo removemos todo bien para que funda y rectificamos de sal si fuese necesario.
 - Para terminar, retiramos del fuego y servimos muy caliente, espolvoreado con un poco de perejil picado y/o más queso rallado.




Notas:
- Sobra decir que se trata de un plato que se debe servir y comer justo después de prepararlo, pues a la misma vez que se va enfriando, va perdiendo cremosidad y queda más seco.
- La receta original propone utilizar 4 cucharadas de mantequilla y 2 de aceite, pero consideré que era una cantidad excesiva. Usando sólo las cantidades que os he indicado, queda también un arroz cremoso y muy sabroso.
- Al llevar queso curado y caldo de pollo entre sus ingredientes, os recomiendo no añadirle sal o probarlo antes de hacerlo, pues para mi gusto no la necesita.
- Por supuesto, y siendo fieles a la novela, este arroz marida a la perfección con champagne, aunque un vino blanco también le va de maravilla.


Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Os dejo el enlace al recopilatorio para que también podáis disfrutar del resto de aportaciones de mis compañer@s.
Como novedad, este mes se sortearán 10 libros de cocina de diferentes temáticas entre tod@s l@s que participemos, así que deseadme suerte :)




¡Feliz domingo y feliz inicio de semana!
Fotos: Marc RT Studios

miércoles, 4 de noviembre de 2015

EL ARROZ CON LECHE DE MI MADRE PARA EL III #DÍADELDULCETS



¡Por los pelos!
Jolines, con lo bien que iba últimamente, sin pausa pero sin prisa, y llegando a todo... En fin, vuelta a escribir e intentar conseguir unas fotos medio decentes a última hora... Como dice mi madre, "La cabra siempre tira al monte, tarde o temprano".
En un abrir y cerrar de ojos nos hemos plantado en noviembre y, como cada mes, llegan propuestas de lo más interesantes y variadas para los diferentes retos, iniciativas y demás de la blogosfera culinaria. Son muchas y muy chulas, y ojalá pudiera llegar a todas las que me gustan, pero el tema de la clonación humana todavía hace aguas y es muy cara y, lo más importante, los días no han pasado a tener 30 horas (todavía), así que mi doble no editará las recetas por mi mientras yo duermo plácidamente ni me veo capaz de sacar tiempo de ningún otro lado.
De hecho, para la iniciativa de La Cocina Typical Spanish de este mes, en la que se nos pedía preparar una receta dulce típica de nuestro país, no la he preparado yo, pero aquí está. Os cuento: Sea por sabor, sea por salud, sea por economía, o sea por lo que sea, en casa siempre nos han tirado mucho más los postres y dulces caseros que los industriales. De hecho, junto a los macarrones boloñesa, las recetas dulces fueron las que primero aprendí de mi abuela y de mi madre y las que, hoy en día, sigo poniendo en práctica en casa: roscas de limón, yogures de sabores, bizcocho de yogur... y el arroz con leche. Qué cosa más rica, por favor... Raro era la semana que mi madre no preparaba una olla hasta arriba de arroz con leche con la intención de que durara hasta el fin de semana y no llegaba ni al miércoles. Claro que, teniendo en cuenta que la comíamos de postre, para merendar e incluso para cenar (yo era de las que cenaba solamente un bol enorme de arroz con leche y me quedaba tan a gusto), no era de extrañar... Al final, siempre terminaban por caer un par de ollas por semana.
A mi madre le sale un arroz con leche de esos cremosos, de grano suelto, que no empalaga en absoluto, con muchísimo sabor a canela y limón y que está incluso más rico de un día para otro. ¿El secreto? Mucha paciencia y buenos ingredientes, sin más.
Aprovechando que hace un par de días bajé a casa de mi madre, que había preparado arroz con leche y que, para variar, me ofreció un bol, no he visto mejor momento para que vea la luz. 
Un postre muy nuestro y que no falta en (casi) ninguna casa y al que cada madre, abuela, tía o quien sea, le da su toque particular y delicioso. Porque, de acuerdo, en los últimos años se habrá extendido por todo el mundo y habrán surgido mil y una formas de hacerlo (con yemas, con panela, con leche condensada, con vainilla, con chocolate...), pero los clásicos son siempre los que perduran y los que nunca, nunca, nunca fallan.
Espero que os guste:






Ingredientes (para 4-6 personas):
- 150 gramos de arroz redondo
- 1 litro de leche entera de vaca (si es fresca, mejor)
- 200 ml de agua
- La piel de 1 limón
- 1 palo de canela
- 150 gramos de azúcar blanquilla
- Una pizca de sal
- Canela en polvo, opcional

- Para empezar, ponemos el agua en una cacerola a fuego medio y cuando empiece a hervir añadimos el arroz. Lo dejamos hervir unos 10 minutos.
- Cuando el arroz empiece a secarse, añadimos la piel del limón, la canela partida en dos, la pizca de sal, la leche y el azúcar. Bajamos el fuego casi al mínimo y dejamos cocinar de 45 minutos a 1 hora, removiendo cada 5 minutos.
- Una vez el arroz esté tierno y la leche cremosa, retiramos del fuego, le quitamos la piel de limón y el palo de canela, y lo colocamos en recipientes individuales. 
- Dejamos enfriar antes de servir. Podemos espolvorearlo con un poco de canela molida.




Notas:
- En vez de con canela molida, también podemos servir el arroz espolvoreándolo con un poco de azúcar y quemándola en el último momento para conseguir ese toque crujiente y delicioso.
- La cantidad de azúcar siempre será relativa, pues hay quien prefiere el arroz con leche más dulce o menos dulce. Bastará con probarlo. 
- Merece la pena usar una buena leche, a ser posible fresca y de vaca, o entera y de calidad en su defecto. El resultado es mucho más bueno.


Espero que os guste mi propuesta, y os invito a no perderos las del resto de participantes para el #díadeldulceTS. Os dejo el enlace al recopilatorio:
http://lacocinats.blogspot.com/2015/11/recopilatorio-diadeldulcets.html

¡Mil gracias por seguir ahí!


sábado, 10 de octubre de 2015

ARROZ MARINERO A LA CAZUELA PARA LA INICIATIVA #ARROCITODEMIVIDATS



Todavía no me puedo creer que haya llegado a tiempo a una iniciativa bloguera.. ¿Cómo puede ser que yo, la señorita "tranquila, tienes un mes por delante para pensarlo- ¡Leches, ya te ha vuelto a pillar el toro!" haya tenido tiempo de preparar, catar, fotografiar y editar una receta con cierta tranquilidad? ¿Estaré empezando, por fin, a ser un poco más previsora y organizada que de costumbre? Esto... Pues la verdad, no lo creo. Lo justifico diciéndome a mi misma que octubre ha empezado mucho más tranquilo que septiembre (¡Menudo mes de locos!), que el ingrediente escogido y, sobretodo, el plato que he preparado es un habitual de mi casa, y que ya tenía en mente publicarlo desde hace mucho, muchísimo tiempo y no he visto mejor momento que este para que vea la luz.
Si, como ya habréis podido suponer, el alimento escogido ha sido el arroz, y a la iniciativa a la que me estoy refiriendo es TS, Typical Spanish.
Aunque sólo haya podido participar una vez desde que me invitaran, estoy encantada de poder volverlo a hacer, pues me parece una manera estupenda de redescubrir nuestra cocina más auténtica y tradicional, o de darle un giro de 360º y que, aún así, conserve esa esencia que nos transmitieron nuestras madres e incluso nuestras abuelas... Qué mas da, el objetivo es cocinar, disfrutar y darlo a conocer.
Estela, de blog Mi Dornillo, ha sido la anfitriona de este mes y la encargada de escoger el ingrediente a emplear en la elaboración de las recetas. ¿Se os ocurre algún ingrediente más versátil, económico, rico y que de más juego que el arroz? A mi no, y teniendo en cuenta la cantidad de platos típicos de nuestro país que se preparan con arroz, creo que las propuestas van a ser de lo más interesantes...
La receta que hoy os presento se la debo, como no, a mi madre, quien cuenta en su recetario habitual con un escueto pero genuino repertorio de arroces: el arroz con leche (el mejor que he probado nunca), el arroz a la cubana, el arroz con pollo, los calamares en salsa con arroz.. y el arroz a la cazuela, mi favorito por goleada. ¿Y que tiene este arroz que lo haga destacar sobre el resto? Pues, entre otras cosas, un sofrito delicioso y totalmente casero que mi madre se encargaba de hacer en la misma cazuela de barro ( de ahí el nombre), el hecho de poder añadirle unos u otros ingredientes en función de la época del año (judías en primavera, setas en otoño, pescado o carne...) y que, en función de esto, pueda servirse como plato de diario o como una auténtica comida de domingo.
A pesar de ser un plato típico catalán, y teniendo en cuenta que mi madre es andaluza, ha conseguido bordar e incluso mejorar la receta original. Chapó por ella.
Como ya he dicho, al arroz a la cazuela se le pueden añadir los ingredientes que más nos gusten y que tengamos a mano. Esta vez, yo he optado por prepararlo con unos calamares que estaban de oferta en mi pescadería de confianza y unos mejillones limpios que tenía en el congelador.
El resultado ha sido un arroz muy humilde pero no por ello menos rico y completo. Un plato de este arroz te deja bien satisfecho sin necesidad de nada más, pues incluye todos los nutrientes necesarios para una comida completa y, sobretodo, muy reconfortante, de esas que nos hacen bendecir a nuestras madres a cada bocado :).
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
- 180 gramos de arroz, preferiblemente bomba
- 150 gramos de menestra de verduras
- 2 cucharadas soperas de tomate natural triturado
- 200 gramos de calamares a trozos
- 10-12 mejillones limpios
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
- 500 ml de caldo de pescado de calidad (en mi caso, Fumet de pescado y marisco de Aneto)
- 250 ml de agua
- Sal, ajo y perejil, al gusto

- Una cazuela de barro de 28 cm de diámetro (opcional)

- Para empezar, ponemos el aceite en la cazuela a calentar a fuego medio y sofreímos la menestra durante 5 minutos, sin parar de remover. Pasado este tiempo, añadimos el tomate, los mejillones y los calamares y sofreímos otros 5 minutos aprox.
- Cuando veamos que el agua de los calamares se ha evaporado casi por completo, añadimos el arroz y removemos durante un par de minutos.
- Seguidamente, cubrimos bien con el caldo y la mitad del agua, subimos el fuego y dejamos cocer 8 minutos a una potencia alta, sin dejar de remover.
- Después, bajamos el fuego sin que el arroz deje de hervir y lo dejamos cocer unos 10 minutos más, añadiendo el resto del agua si fuese necesario. A la vez, probamos y rectificamos de sal y especias.
- Pasado este tiempo, comprobamos que el arroz está en su punto, apagamos el fuego, retiramos y servimos inmediatamente.




Notas:
- La cantidad de caldo que he utilizado es relativa, pues en casa nos gusta el arroz más bien seco. Si no es el caso, basta con añadirle un poco más. Eso si, merece la pena que sea un caldo o fumet de pescado de calidad, pues le aporta un sabor y un aroma delicioso al conjunto del plato.
- Para ahorrar tiempo y trabajo, podéis emplear calamares congelados ya limpios y troceados o pedirle al pescadero/a de confianza que os lo haga.
- Hay quien deja reposar este arroz un rato, cosa de la que yo no soy partidaria; las cazuelas de barro aguantan muchísimo el calor fuera del fuego, por lo que el arroz se sobrecuece. Si empleáis una paella normal ya es distinto.

Espero que os guste mi aportación y las del resto de participantes. La verdad es que da gusto poder formar parte de iniciativas tan chulas como esta.
Os dejo también el enlace al recopilatorio para que no os perdáis ninguna propuesta:

lunes, 21 de septiembre de 2015

CALAMARES EN SALSA CON ARROZ



¡Qué bonita es la cocina de circunstancia!
Un buen día te levantas, de mejor o peor humor y, después de medio asearte, de recoger un poco la casa y de tomarte un café tan fuerte que te hace el mismo efecto que si te lo hubieran inyectado en vena, vas a la cocina, te pones el delantal, abres la nevera y te dispones a preparar algo decente para la comida: Un yogur por aquí, algo de embutido por allá, un pimiento solitario, media cebolla pelada, dos tomates, un culín de leche... Si, podrías preparar alguna de esas recetas de aprovechamiento que tanto te gustan y que de tantos apuros te han sacado, pero hoy tu imaginación no está para tirar cohetes y tampoco tienes ganas de complicarte demasiado. Así que, después de varios intentos fallidos, despiertas a tu catador, os vestís y os vais a la compra.
-"Pues a mi el cuerpo me pide algo de pescado...".
-"Pues venga señor, tira para la pescadería, que ya somos dos. A ver... ¡Mira, los calamares de oferta! ¿Te apetecen?"
-"No era lo que tenía en mente, pero con lo ricos que los haces, con su salsita y su arroz, no te diría que no...".
...
Y así fue como, por esas cosas del destino caprichoso, comimos calamares en salsa hace ahora tres días. Una receta muy tradicional, pero también muy sencilla de elaborar y que gusta a (casi) todos, especialmente a los más pequeños de la casa. Doy fe de ello, porque cuando era un enana me zampaba los calamares en salsa de mi madre la mar de a gusto e incluso repetía si se podía, así que ya os podéis imaginar.
Es cierto que no siempre tenemos la oportunidad de conseguir calamares frescos y de buena calidad. La mayoría de veces son, o bien descongelados o, en el peor de los casos, anillas o rabas ya cortadas y limpias. Sea cual sea el tipo de calamar que empleemos, la receta merece la pena, porque quizá el calamar no resulte tan tierno y sabroso si no es fresco, pero igualmente os quedará un plato para mojar pan. Y si además lo acompañamos de un arroz blanco bien preparado, suelto y en su punto, tendremos lista una comida deliciosa y la mar de completa en muy poco tiempo y con muy poco trabajo.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
- 350 gramos de calamares limpios y troceados
- Media cebolla
- 2 cabezas de ajo
- 1 pimiento italiano pequeño
- 2 cucharadas soperas de tomate triturado
- Medio vaso de vino blanco
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva suave
- Sal, pimienta negra y romero, al gusto

Para acompañar:
- 80-90 gramos (en seco) de arroz basmati cocido por persona.

- Primero, limpiamos y troceamos los calamares, aunque podemos pedirle al pescadero que nos lo haga y así ahorrarnos trabajo.
- Limpiamos y troceamos la cebolla, el ajo y el pimiento, y reservamos.
- En una sartén a fuego medio con el aceite, añadimos el ajo, damos unas vuelas y añadimos también la cebolla y el pimiento. Saltemos durante 4-5 minutos y añadimos también el tomate y los calamares.
- Cuando los calamares hayan perdido la mitad de su agua, añadimos el vino, la sal y las especias, y dejamos reducir unos 10 minutos aproximadamente.
- Ahora, podemos preparar el arroz cocido como acostumbremos a hacerlo, aunque ya podemos tenerlo listo de antemano.
- Una vez la salsa haya reducido a la mitad, apagamos el fuego, retiramos los calamares y los servimos inmediatamente sobre el arroz cocido.




Notas:
- Si tenéis oportunidad, pedidle a vuestro pescadero de confianza que os limpie los calamares y os los trocee, así os ahorraréis una parte considerable de trabajo.
- Para esta receta también se pueden utilizar chipirones e incluso sepia y resulta un plato igual de sabroso.
- El acompañamiento clásico para los calamares en salsa suele ser el arroz, porque resulta muy suave y no le quita protagonismo al calamar. Aun así, también podéis acompañarlos de patatas fritas, al horno, puré de patata, cous-cous, etc. Para gustos, colores.

Espero que os haya gustado mi propuesta de hoy y que hayáis tenido un buenísimo inicio de semana.
¡Millones de gracias por seguir ahí!

martes, 1 de septiembre de 2015

ARROZ BASMATI CON PASAS, ALMENDRAS Y CEBOLLA



Poner orden y dejar más o menos cerrados algunos temas personales que me traían de cabeza últimamente, la disponibilidad de algunos días más de descanso, el querer aprovechar al máximo el final del verano y, para rematar, la Fiesta Mayor de mi pueblo, han sido los culpables de que lleve algunos días más perezosa y desconectada de lo habitual. Y, siendo sincera, ha sido un mini-respiro que me ha sentado de maravilla. El mes pasado fue un mes de locos, literalmente, y necesitaba poner el cerebro en modo semi-off, no tenerlo ocupado por tantos y tantos temas banales y dedicarme a hacer el bicho bola hasta, por lo menos, más tarde de las 7 de la mañana, a leer hasta las tantas de la noche, a quedar con las amigas y ponernos al día, a pasear al atardecer, a comer lo que me apetecía y, por supuesto, a cocinar, esa terapia que nunca falte.
Hoy comienza septiembre, y ya no tengo excusa para seguir remoloneando porque, me guste o no, lo que dejo de lado antes de un descanso siempre sigue estando ahí para cuando vuelvo y sigue necesitando de mi atención... Pero bueno, al menos ahora me lo puedo tomar con más calma, y retomarlo poco a poco, dejar que ocurra y dejar que pase. Lo retomo, eso si, con más energía, más positivismo y algún que otro nuevo proyectillo entre manos, así que la cosa pinta mejor a corto plazo, iremos viendo...
En abril publiqué una receta de arroz salteado con salsa romesco y, revisando el histórico de entradas desde entonces, me he dado cuenta de que no he publicado ninguna receta más con este cereal. No tengo perdón de dios, con lo que nos gusta y lo mucho que lo preparo en casa... quizás, al ser recetas tan básicas y sencillas, de las del día a día, no he considerado relevante dedicarles un post, o quizás también la pereza, o el pensar "para la próxima, lo mejoro y me pongo..". En fin, sea por lo que sea, hoy traigo receta con arroz, que ya tocaba.
Se trata de una guarnición dulce-salada que probé hace mucho tiempo en un restaurante árabe y que suelo preparar con relativa frecuencia como alternativa mucho más ligera a las clásicas patatas fritas. Se suele servir como acompañamiento, especialmente con carne y/o pescado, aunque sólo también constituye un entrante delicioso. En cualquier caso se trata de una receta muy sencilla, aromática y nutritiva. Las uvas pasas le aportan el toque de dulzor y la cebolla y la almendra, el toque de salado y amargor. Una propuesta ligera y muy sabrosa que os recomiendo probar.
Vamos con los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para guarnición de 2 personas):
- 125 gramos de arroz basmati
- 1 cebolla mediana
- 3 cucharadas de pasas sultanas
- 2 cucharadas de granillo de almendra
- Un chorrito de vino dulce (opcional)
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva suave.
- Curry, pimentón y sal, al gusto.

- Primero coceremos el arroz como acostumbremos a hacerlo. Lo dejamos enfriar, lo lavamos para quitar el exceso de almidón y lo reservamos.
- Limpiamos y picamos muy menuda la cebolla, y la salteamos en una sartén con el aceite a fuego medio un par de minutos. Pasado este tiempo, agregamos las pasas, el granillo de almendra, las especias y la sal, y salteamos hasta que la cebolla esté transparente. Podemos agregar un poco de vino dulce y dejar reducir.
- Seguidamente, agregamos el arroz, salteamos todo junto unos instantes y retiramos.
- Servimos inmediatamente, espolvoreado con un poco de perejil o cilantro picado.





Notas:
- Para esta receta se puede emplear cualquier tipo de arroz, pero merece la pena decantarse por el basmati porque tiene menos almidón, aguanta mejor el salteado y queda mucho más suelto.
- Si os sobra arroz, podéis agregarle algún resto de carne, verdura, huevo, pescado, etc., y tener así un salteado mucho más completo y de aprovechamiento.
- Podemos jugar con las especias e ir probando combinaciones distintas, así como acompañar con alguna salsa a nuestro gusto o añadirle cualquier otro fruto seco. Con salsa de soja y piñones, por ejemplo, está también muy rico.

Nada más por ahora. Mil gracias por aguantarme hasta en vacaciones, y espero que la vuelta a la rutina no se os haga muy cuesta arriba :)

sábado, 11 de abril de 2015

SALTEADO DE ARROZ CON VERDURAS Y SALSA ROMESCO. COMIDA DE POST-CALÇOTADA




Hará ya cosa de un mes, por fin conseguimos reunirnos gran parte de la familia en casa de mi abuela para no saltarnos una de las tradiciones gastronómicas más populares de Cataluña en esta época: La calçotada. Para el que no lo sepa, los calçots son una variedad de cebolletas cultivadas especialmente para asarlas sobre las mismas brasas que la carne, a fuego vivo, y se comen con las manos, mojados en salsa salvitxada o romesco en su defecto, una salsa a base de tomate asado, ajo, pan, almendras y pimiento asado, todo majado, que es una auténtica delicia y sirve para acompañar multitud de platos.
En mi casa solemos acompañar los calçots de torradas de pan de payés y de carne hecha también a la brasa: alitas de pollo, costillas de cerdo, chorizos... en fin, un auténtico festín carnívoro que nos deja sin hambre hasta la hora de la cena. Un día es un día, como se suele decir siempre...
Lo que más me gusta de todo esto es que la calçotada, la barbacoa o la paella del domingo son las deliciosas excusas para reunirnos, compartir tiempo juntos y disfrutar de la compañía mutua.
Siempre me ha sorprendido el poder socializador de la comida. La comida nos abre una vía para compartir experiencias, para comunicarnos con aquellos con quienes compartimos la mesa, dándole a ésta un simbolismo enorme en el conjunto de una casa, convirtiéndola en el lugar de reunión por excelencia, la mayoría de veces en compañía de una buena comida, claro está. Deberíamos empeñarnos a fondo por mantener costumbres tan sanas, tan familiares y, en definitiva, tan humanas.
Vaya momentazo filosófico me acabo de marcar, como quien no quiere la cosa. En fin, al grano...
Por mucho que lleguemos a comer cuando hacemos barbacoas o calçotadas, siempre sobra bastante carne que nos acabamos repartiendo entre todos. Como una de las primeras reglas culinarias que hay en mi casa es "no se tira nada que se pueda aprovechar", decidí llevarme unos trozos de pollo y unas salchichas, medio bote de salsa romesco y pan de payés (¡Menudas torradas con aceite y tomate nos cenamos esa noche!).  Tenía también en casa unos restos de arroz cocido que había sobrado del día anterior, pues el arroz a la cubana es una de las perdiciones de mi pareja y me gusta darle el homenaje de vez en cuando.
El salteado de arroz con el pollo, las verduras y la salsa romesco resultó ser un plato único que estaba realmente rico y en el que no invertí más de veinte minutos. Vaya, un plato ideal para esos días que no tenemos tiempo o no nos apetece pasarnos la mañana en la cocina. Yo también me la llevé en un táper al día siguiente y me fue de maravilla.

Espero que os guste


Ingredientes (para dos personas):
140 gramos de arroz basmati
120-150 gramos de carne de pollo a la brasa limpia
2 salchichas de cerdo a la brasa
Media cebolla
Media berenjena
1 pimiento rojo asado
1 cucharada sopera de aceite de oliva.
1 poco de vino blanco
Sal, ajo, perejil y pimienta, al gusto
Para acompañar: Salsa salvitxada o romesco, al gusto

- Primero coceremos el arroz como solemos hacerlo cada uno. Por norma general, se aplica la regla de 1 taza de arroz por dos de agua.
- Mientras el arroz va cociendo, cortamos la cebolla, la berenjena, el pimiento, el pollo y las salchichas a dados.
- En una sartén a fuego más bien alto, calentamos el aceite y le añadimos la berenjena y la cebolla. Saltemos durante 5 minutos y añadimos también el pimiento, dándole un par de vueltas.
- Ahora añadimos el pollo, las salchichas y un chorro escaso de vino blanco, y lo dejamos reducir por completo.
- Una vez el arroz esté cocido, lo lavamos bien bajo el grifo para que quede suelto y lo agregamos a la sartén con el resto de ingredientes.
- Salteamos un par de minutos, añadimos la sal y las especias al gusto y retiramos.
- Por último, servimos el arroz acompañado de salsa salvitxada o romesco.




Notas:
- Yo usé arroz basmati porque me gusta mucho más que el bomba para los salteados, pero no es imprescindible, queda rico con cualquier variedad.
- La salsa para calçots no es difícil de hacer pero requiere su tiempo. Por si os animáis, la receta de Calsots.com, por ejemplo, queda estupenda, pero podéis encontrar miles de recetas en Internet.


¡Feliz fin de semana!
Ah, y muchísimas gracias a tod@s los que dedicáis un ratito de vuestro tiempo a leerme, seguirme y hasta a comentar las recetas que publico. No me esperaba una acogida tan buena y estoy muy ilusionada :) Millones de gracias, de corazón.