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viernes, 27 de mayo de 2016

MIS RECETAS EN COOKPAD, Y... ¡NOS VAMOS DE BODA!



A escasas horas de la ceremonia, y con mucha ilusión pero también muchos nervios, intentando solventar los imprevistos de la mejor manera posible, lidísima con los preparativos de última hora y siguiendo, por supuesto, con los quehaceres diarios (de esos no nos libramos ni queriendo), he querido sacar, a costa de un pequeño madrugón, un ratito de tiempo para escribir la que será mi última entrada del blog antes de convertirme en una mujer casada.
¡¡Madre mía, CASADA!! Cómo suena eso, ¿Verdad? Palabras mayores, mayores... Y no os podéis imaginar las ganas que tengo de que llegue el momento. Marc y yo  hemos dedicado casi un año a organizar nuestra boda y tenemos todas las esperanzas e ilusiones puestas en que todo salga bien y que, aunque indiscutiblemente sea nuestro día, todas las personas que van a compartirlo con nosotros también lo sientan como suyo y que pasen un día muy, muy especial. Los invitados son pocos, pero precisamente por eso se trata de personas muy importantes en nuestras vidas y queremos que todo salga bien (o, por lo menos, según lo previsto).
Por otro lado, quiero aprovechar para daros las gracias una y  mil veces por todos y cada uno de los comentarios, felicitaciones, mensajes privados y, en definitiva, por todo el apoyo que me habéis brindando estos días atrás tanto a través del blog como de Facebook y del correo personal.
¡¡MUCHAS MUCHAS MUCHAS GRACIAS!! Cuando una se dispone a dar un paso tan importante en su vida, sobretodo siendo tan joven y dado el panorama "amoroso" actual (muchos "te quiero" pero pocos sinceros), toda muestra de apoyo y/o cariño se agradece por mil, así que mil gracias por todo. Por supuesto, después de la boda y en cuanto tenga tiempo, pienso dejarme caer por estos mundos para disfrutar con lo que habéis estado cocinando estos días y para contaros qué tal se nos dio el  sábado 28 de mayo de 2016 :)
Hasta entonces, aprovechando también que quería hacerlo hace bastante tiempo y que llega el fin de semana, os dejo algunas ideas de recetas de lo más variadas, ricas y, sobretodo, sencillas. Vaya, muy en mi línea y para que aprovechéis estos dos días libres al máximo sin dejar de lado la alimentación saludable.
Todas ellas están recogidas en mi espacio personal de Cookpad España, una página/ red social de recetas en la que participo desde hace casi 1 año y a través de la cual también estoy aprendiendo y disfrutando como una enana.
Para los que no conozcáis Cookpad, se trata de una corporación online de origen japonés con casi 10 años de historia y con mucha presencia en su país. De hecho, se trata de la web participativa de recetas más grande de Japón y permite a los visitantes subir y buscar a través de un sinfín de recetas originales creadas por los usuarios.
Cookpad se ha hecho tan popular que, a principios del año pasado, ya contaba con un total de 50 millones de usuarios y más de 2 millones de recetas registradas en todo el mundo, que se dice pronto.
Y como España también forma parte de ese mundo ("Spain is different", ya sabéis...), Cookpad también ha llegado pisando fuerte a nuestro país y a muchos otros de habla hispana (Argentina, Colombia, México, República Dominicana, Venezuela y un largo etcétera) para darnos la oportunidad de compartir nuestras recetas en un espacio virtual totalmente ameno, dinámico, didáctico y, sobretodo, muy muy divertido.
Mi andadura en Cookpad empezó a raíz de la invitación que Irene Guirao, una de las Community Managers de Cookpad en nuestro país, me hizo a través de la página de Facebook de "Hay un recuerdo en mi plato". Esto fue a finales de julio del año pasado y, desde entonces, ya me he animado a compartir 48 recetas y tengo en el tintero otras tantas pendientes de terminar y publicar.
Lo que hace que quiera seguir formando parte de esta comunidad y me alienta a aportar mi granito de arena día a día es el hecho de que se trata de una plataforma donde la gente realmente disfruta cocinando, compartiendo y aprendiendo, y eso se nota. La diversidad de usuarios y recetas es enorme, y lo mismo puedes encontrarte con recetas muy elaboradas con unas fotografías espectaculares, como con otras mucho más humildes y sencillas, cocinadas, fotografiadas y editadas casi al momento. Sean como sean, todas tienen su lugar en Cookpad y todas son un pequeño reflejo de la cocina de casa de cada un@ y eso es lo que realmente les da valor.
Por si fuera poco, las chicas que forman el equipo de Cookpad España (Irene, María y María Alicia, tres chicas que son un amor y a las que tengo mucho que agradecerles) nos organizan e invitan a participar muy frecuentemente en concursos y maratones de recetas, días temáticos, tardes de cocina en directo, etc.
Cómo véis, Cookpad es una comunidad que no descansa y en la que es casi imposible aburrirse pero, sobretodo, es casi imposible no aprender y disfrutar. Por mi parte, os la recomiendo 100%.
Estas son algunas de las recetas que tengo publicadas en Cookpad (aparte de las que también lo están en el blog, claro):

- Croquetas de patata de mi yaya: Estas croquetas de patata siempre se han preparado en casa, pero a quien le salen realmente deliciosas es a a mi abuela, así que se las dediqué en su día. La receta es muy sencilla y podemos utilizar tanto restos de patatas cocidas como puré de patatas, ya sea casero o en copos.




- Flan de turrón de Jijona: Esta receta es ideal en enero, mes del aprovechamiento por excelencia. Si  siempre os sobra alguna tableta de turrón, podéis usarla para preparar este sencillo y rico postre.




- Torrijas de anís y miel de mi madre: Para mí, las torrijas de mi madre son y serán las mejores del mundo mundial. Tan dulces, melosas y jugosas que resulta casi misión imposible comerse sólo una.




- Patatas especiadas al horno: Estas patatas al horno son una alternativa mucho menos calórica a las patatas fritas tradicionales, pero no por ello menos sabrosa y nutritiva. Como guarnición para carnes y/o pescados, e incluso como cena ligera o aperitivo, están tan ricas que siempre apetecen.




- Pasta con salchichas de pescado: La pasta con salchichas es un plato que tiene el éxito garantizado, sobre todo si hay niños en casa. Además es un plato equilibrado, fácil de preparar y muy económico, por lo que suele ser habitual en muchas casas. Con unas salchichas de surimi, y junto a un buen sofrito de cebolla y tomate, resulta un plato diferente y sabroso.




Por si os ha sabido a poco, os invito a echarle un ojo a mi recetario completo y a toda la red de Cookpad en general, seguro que termináis por encontrar algo a vuestro gusto. Y si no. como siempre os digo, modificad ingredientes, añadidle nuevos o quitad aquellos que no sean de vuestro agrado, usad especias distintas, modificad cantidades... En definitiva, experimentad, eso sí, con mucho gusto y un poco de imaginación, algo con lo que disfrutamos la mayoría de amantes de la cocina... ¿Me equivoco? :)

Os deseo un estupendo y descansado fin de semana.
De nuevo, mil gracias por seguir ahí. Vosotros hacéis que esto sea posible.
¡Muchos besos y abrazos!

martes, 17 de mayo de 2016

MUFFINS SALADOS DE VERDURAS Y QUESO



"De táper voy, y de táper vuelvo, y por el camino yo me entretengo..."
¿Qué tal el fin de semana largo? La verdad es que empezar la semana directamente en martes hace que se vea con otra perspectiva, o al menos para aquellos que hayan podido disfrutar de un día más de fiesta y que vayan a tener un día menos de trabajo... De un modo u otro, siempre se agradece tener un poco más de tiempo libre, aunque sea poco.
Por estos lares, el fin de semana pasado vino cargadito (estudios, algo de trabajo, compromisos familiares y quehaceres varios), pero nada fuera de lo habitual... O eso creía yo.
Si me seguís en facebook ya os habréis enterado, pero por si acaso, ahí va:
El viernes por la noche, después de un par de días bastante estresantes, mi chico decidió invitarme a tomar algo antes de la cena. Yo ya iba camino de la cafetería con la mosca detrás de la oreja, pues si ya es raro tomar un café casi a las 9 de la noche, imaginaos cómo alucinaba mientras mi chico me dictaba, prácticamente prenda por prenda, qué quería que me pusiera para esa noche, cosa que, por otra parte, nunca le ha importado demasiado... En fin, sigamos.
Él tenía un par de cosas que hacer antes de nuestra cita, así que me fui para el sitio en cuestión 10 minutos antes y decidí esperarlo allí. Ya podía yo seguir esperando, ya, porque no apareció por ningún lado... Eso sí, mis amigas montadas en un coche, vestidas divinas de la muerte y con una pedazo de tarta en forma de pene sí que aparecieron... Vaya que si lo hicieron...
Total, que entre una cosa y otra, lo que iba a ser una cita en plan tranquilo con mi chico en una cafetería del barrio, terminó siendo una cena en un italiano a 60 kilómetros de mi casa, con mis amigas y despedida de soltera incluida. Cosas de esas tan habituales y tan normales que nos pasan día sí, día también, ¿Verdad?


Mi cara lo dice todo...


Pues sí, a apenas 10 días para que llegue la fecha y después de muchas y repetidas ausencias (que si visitas al restaurante, a la pastelería, a tiendas de ropa, a la floristería... ¡Uf, con lo fácil que parece desde fuera!), os doy el motivo definitivo para justificarlas, aunque sea en parte: ¡¡Me caso!!
Sí, sí, después de casi 5 años de novios y más de 3 conviviendo, Marc y yo hemos decidido casarnos.
Llevamos ya preparándolo todo más de 1 año, pero hace muy poco que se lo dijimos a nuestras familias y entorno más cercano. ¿El motivo? Muy simple: Siempre que salía el tema, Marc y yo estábamos de acuerdo en que queríamos una boda muy sencilla, original y emotiva pero, sobretodo, que fuera completamente nuestra, organizada por nosotros y para nosotros, y mejorarla después con los consejos y la ayuda de los nuestros si fuese necesario. Y así ha sido.
Todavía nos quedan algunas cosillas por terminar de organizar, pero la mayoría son de esas que sólo puedes hacer a última hora, así que sólo nos queda esperar. Y, creedme, recibiendo felicitaciones cada día, con una abuela que se está terminando el traje de chaqueta, una madre que se prueba el vestido cada día (y que encima me llama para decírmelo) y que se lo ha dicho a todo el vecindario, y un padre que quiere ponernos hasta una limusina, tener paciencia resulta, como poco, complicado.
Por supuesto, Marc también tiene lo suyo por su parte, pero él es de esas personas que llevan el estrés mucho mejor...Qué suerte tienen algunos.
En fin, lo único que podemos hacer es dejar que los días pasen, terminar de prepararlo todo y seguir haciéndolo con tanta ilusión como hasta ahora. Luego, dios dirá (y yo os vendré a dar la brasa con una crónica extensiva de la boda je je).
En fin, ya que habéis leído/soportado mi discurso hasta aquí, dejadme que os enseñe el que fue uno de mis almuerzos de táper de la semana pasada.
Que me encantan los pasteles salados es algo que no va a pillar a nadie de nuevas. Pero de entre todos ellos, los que más me gustan son los que llevan algo de verduras y queso. Son preparaciones deliciosas, sencillas y tan versátiles que nos permiten dar salida a los restos de verduras que tengamos por la nevera. La mayoría de veces, basta con echar mano de esos restos y de algunos ingredientes tan básicos como son el huevo, la harina y la leche, para preparar unos bocados salados deliciosos.
Esta vez he aprovechado unos restos de zanahoria, cebolla y queso emmental, para preparar unos muffins salados que terminé comiéndome de una vez de lo ricos que estaban.
Al añadirle un poco de salvado conseguí, además, que fueran más consistentes y ricos en fibra, cosa que mi cuerpo siempre agradece.
Con un té frío y un yogur casero de postre, almorcé la mar de rico y bastante completo.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 6 muffins):
- 50 gramos de harina leudante (harina con levadura)
- 15 gramos de salvado de avena
- 1 huevo pequeño (50 gramos aprox.)
- 50 gr de yogurt natural
- 20 gramos de salsa de tomate
- 30 gramos de zanahoria rallada
- 30 gramos de cebolla
- Queso rallado emmental, al gusto

- Antes de empezar, precalentamos el horno a 190ºC, calor arriba y abajo.
- En un bol grande, batimos bien el huevo con el yogur y la salsa de tomate hasta que quede una mezcla homogénea.
- En otro bol aparte, mezclamos la harina con el salvado y lo añadimos a la mezcla anterior en dos tandas, batiendo bien hasta que se integre por completo.
- Limpiamos y picamos muy menudo la cebolla y la zanahoria y las integramos a la masa, mezclando suavemente. Podemos añadir también un puñado de queso rallado.
- Colocamos los moldes de magdalenas en na bandeja de horno, y los rellenamos con la masa hasta la mitad, más o menos.
- Horneamos los muffins a 190ºC durante unos 20-25 minutos aproximadamente, o hasta que veamos que han subido lo suficiente y se han dorado.
- Retiramos del horno, dejamos templar un poco y servimos nuestros muffins, templados o fríos.




Notas:
- Recién salidos del horno, estos muffins son deliciosos, sobretodo si llevan queso, pues todavía estará fundido. Aún así, fríos también os gustarán y siempre podéis darles un golpe de calor en el horno antes de servir, por lo que la antelación en su preparación no supone un problema.
- Yo utilicé unos moldes de silicona, pero también valen las típicas flaneras de siempre. Bastará con engrasarlas antes de rellenarlas con la masa.
- Además de las verduras, podéis añadirles otros ingredientes como restos de pollo al horno, salchichas, bacon, tacos de queso, atún, salmón ahumado, etc. Imaginación y gusto al poder.


En fin, nada más por ahora. Espero que os haya gustado la receta, y gracias por seguir ahí.
Como siempre os digo, hacéis que esto siga siendo posible.
¡Un abrazo, y feliz semana!
PD: Las fotos vuelven a ser mías y, como siempre, hago lo que puedo... No me lo tengáis en cuenta, por favor.

lunes, 25 de abril de 2016

POSTRE DE YOGUR GRIEGO CON MERMELADA DE POMELO Y LADYFINGERS PARA EL #RETOALFABETODULCE



Vuelve a ser 25 y, como cada mes, llega el momento de participar en el Reto Alfabeto Dulce.
Es día 24, son las tantas de la noche y aquí me tenéis de nuevo, intentando dejar la entrada lo más bonita posible y apurando hasta el último minuto para llegar a tiempo de participar. Aunque, si he de ser sincera, a punto he estado de no hacerlo en esta ocasión, y motivos no me han faltado...
Primero, este mes el reto se ha complicado por dos. Después de haber agotado todas las letras del abecedario eligiendo ingrediente mes a mes, la propuesta de Ana para la segunda temporada del reto ha sido la de preparar una receta dulce no con uno, sino con DOS ingredientes obligatorios... ¡DOS! Esto no sería algo demasiado fuera de lo común si no fuera porque los dos ingredientes en cuestión se eligen de igual manera que hasta ahora, es decir, sorteando las letras del abecedario entre todos los participantes y con la condición de que ambos ingredientes empiecen por la letra que haya salido sorteada. Por supuesto, esto puede implicar (e implica) que los ingredientes en cuestión no tengan nada que ver el uno con el otro y sean bastante difíciles de combinar. De hecho, al menos en mi opinión, es precisamente lo que ha pasado en este primer "mes del doble".
Mi querida Ari del blog All in one e Isabel, la gran repostera que hay detrás del blog Gotas de azúcar y vainilla, han sido las encargadas de elegir los dos ingredientes y finalmente se han decantado por el pomelo y los bizcochos de soletilla o Ladyfingers (dedos de dama). Vale, sí, ambos son ingredientes muy comunes y fáciles de encontrar, pero cuando se trata de combinarlos es otro asunto, os lo aseguro. Y, si a esto le sumamos que mi chico lleva una semana trabajando fuera de casa y me he tenido que apañar sola con las fotos (y vaya fotos... os pido disculpas de antemano), que me ha salido un poco más de trabajo, que he empezado a estudiar de nuevo y que he tenido un par de compromisos familiares de por medio... Pues la verdad, no me ha dado para más y prefiero quedarme con la sensación de haberlo hecho lo mejor que he podido, pues ya os comentaba hace unos días que pienso seguir haciendo esto hasta donde me sea posible, sin agobios y sin presiones, y disfrutándolo todo lo que pueda.
Y en cuanto a la receta... Bueno, pues al final me he decantado por un postre bastante sencillo, de esos postres del día a día, pero no por ello menos rico.
El pomelo es una fruta que apenas consumimos en casa, y la verdad es que no nos gusta demasiado. Pero dándole vueltas al tema, me vino a la cabeza una receta de mermelada de pomelo que preparé hará cosa de 3-4 meses para darles salida a unos pomelos ecológicos que me regalaron y que no sorprendió gratamente, pues quedó muy dulce y nada ácida.
Seguí a rajatabla la receta del blog de Ana, que siempre ha sido uno de mis referentes en este mundillo y a la que seguía incluso antes de tener el blog. Ana acertó de pleno combinando la mermelada con yogur y unas cuantas gominolas, y fue por eso que se me ocurrió hacerlo igualmente con yogur, pero añadiendo también los bizcochos de soletilla.
Lo de usar la cáscara del pomelo para servir el postre fue totalmente invención mía (sí, una también tiene un poco de imaginación, aunque sea poca y mala...), pues me pareció que quedaría bastante más vistoso y resultón. En cuanto a la cata, como ya he dicho, se trata de un postre bastante simple, de sabores bastante suaves y cotidianos, pero igualmente rico. Por todos es sabido que el yogur combina de maravilla con todo tipo de mermeladas y bizcochos, así que no podía ser menos con ambos ingredientes a la vez, ¿No os parece?
Sin más, os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 mitades de pomelo o 2 raciones):
Para la mermelada de pomelo:
- La pulpa de 1 pomelo de 300 gramos (unos 150 gramos aprox.)
- 50 gramos de azúcar blanquilla
- 1 chorrito de vino dulce
- 1 pizca de canela molida (opcional)

Para el resto del postre:
- 200 gramos de yogur griego azucarado (casero en este caso)
- 4 bizcochos tipo Ladyfingers
- 2 mitades de cáscara de pomelo

- Un día antes, prepararemos la mermelada de pomelo: Abrimos el pomelo por la mitad y lo vaciamos bien con la ayuda de una cuchara y/o un  cuchillo, con cuidado de no romper la cáscara. Ponemos la pulpa de pomelo en una cazuela.
- Llevamos la pulpa a fuego medio sin dejar de remover hasta que haya espesado un poco. Agregamos entonces el azúcar, el vino y la canela.
- Seguimos cocinando, sin dejar de remover, hasta que tenga una consistencia más espesa (unos 10 minutos más).
- Colocamos la mermelada en un tarro esterilizado, lo tapamos y lo ponemos boca abajo para hacer el vacío. Lo dejamos así 12 horas como mínimo y ya la podremos usar.
- Lavamos bien las cáscaras de pomelo y procedemos a montar el postre: Colocamos un bizcocho hecho trozos en el fondo de cada cáscara, las llenamos con el yogur bien batido, y terminamos con un par de cucharadas de mermelada en el centro y un bizcocho partido en dos en uno de los lados. Servimos inmediatamente.




Notas:
- Desde que mi chico me regaló una yogurtera para mi cumpleaños, pocos yogures hemos comido que no fueran caseros. Es por ello que he decidido usar yogur casero para preparar este postre y os animo a hacerlo si tenéis oportunidad, pues el resultado lo merece.
- Con el poco pomelo que he usado, sale la mermelada justa para preparar las dos mitades de pomelo. Si queréis preparar más mermelada para usarla en otras elaboraciones, os recomiendo seguir la receta de Ana.
- Por supuesto, se trata de un postre que se debe consumir al momento pues, de lo contrario, la mermelada se mezclaría demasiado con el yogur y los bizcochos quedarían blandos.




Nada más por ahora.
Espero que os haya gustado mi propuesta y ya sabéis, contadme qué os ha parecido si os animáis a prepararla en casa.
¡Mil gracias por seguir ahí, y feliz inicio de semana!

viernes, 25 de marzo de 2016

BUDÍN O PUDÍN DE SOJA Y GALLETAS SPECULOOS PARA EL #RETOALFABETODULCE



Vuelve a ser 25 y, como cada mes, llega el momento de participar en el #RetoAlfabetoDulce.
Es 24 por la noche y aquí me tenéis de nuevo, dejándolo todo bonito y apurando el tiempo para llegar a participar, después de dos meses sin hacerlo, con algo medio decente. Ya que una lo hace, pues lo hace bien, o al menos yo soy de las personas que piensan así. Además, después de la pena que me dió no poder participar en el reto del mes pasado, siendo una chocolatera empedernida y sin haber faltado a una sola cita desde que me animé a participar, vuelvo con más ganas y muy contenta tanto con el ingrediente elegido como con el resultado de la receta que he elaborado con él.
¿Os suenan las galletas speculoos? Seguramente os habréis topado con ellas en multitud de cafeterías, pues suelen servirse para acompañar el café o incluso el té, o habréis pasado por delante de ellas en el supermercado miles de veces, pues las de la marca Lotus son muy conocidas y consumidas en nuestro país. Se trata de unas galletas típicas de países como Bélgica, Holanda y el norte de Alemania que no suelen faltar en las sobremesas navideñas. Lo que hace especiales a estas galletas y las diferencia del resto es la particular mezcla de especias que se usa para elaborarlas: Canela, clavo, nuez moscada, jengibre, cardamomo y pimienta blanca.
Su gran aroma y su sabor acaramelado hace que sean unas galletas deliciosas, de esas que te comes una y necesariamente necesitas otra, y otra, y otra más... ¡Pero como me gustan las galletas speculoos!
En fin, os cuento todo esto porque Bea, del blog Sweet Cookies by Bea ha sido la encargada de elegir el ingrediente con el que nos ha tocado cocinar este mes y no ha sido otro que las susodichas galletitas. La verdad es que sigo a Bea desde hace muy poquito, pero ya me he enamorado de su rinconcito dulce y no quisiera dejar pasar la oportunidad de darle las gracias por su elección, pues gracias a ella hemos podido disfrutar de uno de los postres más sencillos y más ricos que he preparado en mucho tiempo, y ya es decir, porque a nosotros nos encanta "darle al dulce"....
Digo que es un postre sencillo, porque no tardé más de 20 minutos en tenerlo preparado y en el horno. Y digo rico, porque si un pudín ya queda bien con restos de pan y/o bollería, con estas galletas os lo podéis imaginar... Una auténtica delicia.
Sabía de sobras, por un postre similar que preparé hace unos meses con turrón, que el resultado sería bicapa y que quedaría, por un lado, con una textura similar a la del flan y, por otro,  con una capa de galletas que harían de base y le aportarían mucho dulzor, sabor y, en este caso, mucho aroma.
Y ese ha sido exactamente el resultado, y así nos ha encantado.
Así que, aunque este pudín se puede preparar con cualquier tipo de galletas, os recomiendo hacerlo con speculoos, al menos para probarlo una vez. Veréis como termináis repitiendo.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 4 pudines como el de la foto):
- 2 huevos medianos
- 300 ml de leche de soja natural
- 1 rama de canela
- 7-8 galletas speculoos Lotus
-  2 cucharadas soperas de azúcar
- Caramelo para untar los moldes y/o para decorar

- Antes de empezar, precalentamos el horno a 190ºC, calor arriba y abajo.
- En un cazo a fuego medio, ponemos la leche de soja, la rama de canela y el azúcar, y lo llevamos a ebullición. Retiramos del fuego, sacamos la rama de canela y dejamos templar.
- En el vaso de la batidora, batimos los huevos con las galletas hasta que quede una especie de crema espesa. Añadimos entonces la leche templada y seguimos batiendo hasta que esté todo integrado.
- Seguidamente, untamos bien los moldes de caramelo y los rellenamos con la crema.
- Colocamos los moldes dentro de una fuente honda para horno, la rellenamos de agua hasta que cubra los recipientes a media altura, y horneamos a 190ºC durante 30-35 minutos, o hasta que los pudines hayan cuajado.
- Sacamos del horno, dejamos enfriar por completo, desmoldamos y servimos nuestros pudines acompañados de más caramelo y/o galletas de speculoos.




Notas:
- Yo usé leche de soja porque es la que solemos beber en casa últimamente. La verdad es que se disimula bastante su sabor, pero podéis sustituirla por leche normal sin ningún problema. Eso si, a no ser que debáis controlar a rajatabla las calorías de vuestra dieta, os recomiendo que sea leche entera, pues hace que el pudin resulte más cremoso y consistente.
- Este tipo de pudines también se pueden preparar perfectamente en el microondas. Bastará con hacerlo en un molde suficientemente grande para que quepa toda la mezcla y que esté bien cubierto de caramelo, y cocerlo a 700-800 vatios durante 7-9 minutos, dependiendo del microondas.
- Si sois muy fanáticos del sabor a speculoos, podéis quitar una cucharada de azúcar de la receta, y añadirle otra de crema de speculoos para untar. Puestos a pecar, pecamos bien... :P


Nada más por ahora.
Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Disfrutad de la Semana Santa, y muchas gracias por seguir ahí.
¡Abrazos!
Fotos: Marc RT Studios

domingo, 20 de marzo de 2016

HAMBURGUESAS VEGETARIANAS DE PATATA Y ZANAHORIA



Lo bueno que tienen las tormentas es que, tarde o temprano y a largo o corto plazo, siempre dan paso a la calma. Este es, en mi opinión, uno de los refranes más ciertos de nuestro extenso refranero popular, y menos mal, porque si no no sé cómo podríamos lidiar con la cantidad de, llamémoslos "imprevistos", que la vida nos pone en nuestro camino cada vez que se le antoja.
Después de 15 días la mar de complicados y, sobretodo, agotadores, hoy el día ha amanecido diferente, de otro color, no sé como explicarlo, pero el ambiente que se respira en casa es distinto y no es precisamente porque haya empezado la primavera...
Es domingo, tengo fiesta y justamente se ha puesto a llover a mares. Pero, porque siempre hay un pero y esta vez es de los buenos, mi chico está apunto de llegar de visitar a su familia, mi padre ya está en casa recuperándose de su operación de vesícula, mi abuela mejora por días y la sensación de agobio y tensión que ha estado presente todos estos días parece que nos ha dado tregua.
Y bueno, ahora sólo queda tirar para adelante, cuidarse y cruzar los dedos porque todo marche bien. Qué triste resulta que, la mayoría de veces, sólo valoremos nuestra salud cuando la vemos realmente en peligro. ¿Y los humanos somos los animales más inteligentes de la faz de la Tierra?
En fin, que me estoy yendo por los Cerros de Úbeda, para variar, y tampoco quiero daros la charla...
Tal y como os comentaba hace un par de semanas, durante los últimos años he intentado reducir mi consumo de carne considerablemente, y motivos que me alienten a mantenerme firme en mi decisión no me han faltado. Además, esta decisión me ha servido como excusa para ponerme a investigar un poco y descubrir nuevas y deliciosas recetas y blogs que se han terminado convirtiendo en imprescindibles y que me han ayudado a que esa llamada "nostalgia de carne" no aparezca.
Me resulta curioso comprobar que, cuando me meto en la cocina a preparar algo que no lleve carne pero que a la vez esté rico y sea lo más sano y completo posible, casi nunca trato de "imitarla", porque, sinceramente, no es mi intención, y mucho menos teniendo a mano tantísimas y tan ricas alternativas. Este es el caso de las hamburguesas vegetarianas.
Y es que ¿Quién dijo que las hamburguesas sólo pueden ser de carne? Nada más lejos de la realidad, y para muestra la receta que os traigo hoy.
Las hamburguesas siempre han sido de esos alimentos que han tenido y tienen muchísimo tirón.
Existen todo tipo de propuestas y recetas diferentes, y, por supuesto, esto también se aplica a las versiones vegetarianas: Con verduras, hortalizas, cereales, legumbres, harinas, leches vegetales, etc. Existen mil y una opciones donde elegir en función de nuestros gustos, del tiempo y de los ingrediente de los que dispongamos, de nuestra dieta, etc.
Y precisamente echándole un vistazo a los ingredientes que nos gustan, que tenía a mano en ese momento y que creía que podían funcionar bien en una hamburguesa, y cogiendo algunas ideas de aquí y de allá gracias a San Google (Lo dije y lo repito: ¡Qué bonita es la cocina de circunstancia!), este fue el resultado.
La verdad es que estas hamburguesas me han sorprendido gratamente, tanto que ya las he cocinado 2 veces más desde que las hice por primera vez. He optado por no incluir ni harinas ni avena entre sus ingredientes, y aún así su textura es ideal, no resultan nada pesadas ni empalagosas, se dejan cocinar a la plancha sin ningún problema y están muy buenas.
Si tenéis patatas, zanahorias y especias, os recomiendo que le dediquéis media hora a prepararlas, pues no tienen ninguna complicación y el resultado merece mucho la pena. Además, siempre podéis "tunearlas" a vuestro gusto y disfrutar de unas hamburguesas sanas y deliciosas cada vez: con queso rallado, con curry, con salsa de soja... En fin, imaginación al poder.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 5-6 hamburguesas):
- 2 patatas medianas (400 gramos aprox.)
- 1 zanahoria grande (120 gramos aprox.)
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva + un poco más para la plancha
- 2 cucharadas soperas de pan rallado
- Sal, ajo en polvo, perejil y pimienta, al gusto
- 2 cucharadas soperas de queso rallado, opcional

- Para empezar, pelamos y cortamos las patatas y la zanahoria en dados medianos y las ponemos a cocer en una olla a fuego alto hasta que estén muy tiernas. Las retiramos y las dejamos enfriar por completo.
- Una vez frías, las colocamos en un plato hondo grande.añadimos la sal, las especias y una cucharada rasa de aceite de oliva, y machacamos muy bien con la ayuda de un tenedor. Con paciencia, debemos obtener una pasta compacta y manejable que no se pegue a las manos.
- Una vez tengamos la masa, la dividimos en 5 o 6 bolitas más o menos iguales y las pasamos por pan rallado mientras las chafamos y les damos forma de hamburguesa. 
- A continuación, ponemos una sartén-plancha a fuego medio-alto con un chorrito de aceite y, una vez caliente, vamos friendo las hamburguesas en tandas de 2 o 3, unos 3-4 minutos por cada lado o hasta que estén doradas.
- Dejamos templar un poco y servimos nuestras hamburguesas acompañadas de una ensalada completa, algún salteado sencillo que incluya legumbres, a modo de aperitivo con alguna salsa a nuestro gusto, etc.




Notas:
- Si tenéis un aro metálico, os será mucho más fácil darle forma a las hamburguesas. Eso sí, hay que pasarlas bien por pan rallado de todas formas para evitar que se rompan al cocinarlas a la plancha. 
- Para preparar esta receta es muy importante pelar bien las verduras y cocerlas un poco más de lo habitual, pues si están muy tiernas y limpias serán mucho más fácil de machacar y mezclar.
- Estas hamburguesas están igual de ricas calientes que frías, por lo que se pueden preparar con antelación y resultan ideales para llevar.
- Podéis variar las verduras a vuestro gusto y también añadirle otros ingredientes. A modo de ejemplo, con queso rallado y orégano y acompañadas de salsa de tomate (como en las fotos) también quedan muy ricas. Para gustos, colores.


Nada más por ahora.
Espero que os haya gustado la receta y os animéis a probarla en casa.
Mucas gracias por todo el cariño y las muestras de apoyo que me habéis hecho llegar con motivo de mi primer cumpleblog y por la situación complicadilla que hemos tenido en casa estos días. Siempre me animáis un montón y hacéis que seguir con esto valga mil veces más la pena :) ¡GRACIAS!
¡Feliz domingo y feliz inicio de semana!
Fotos: Marc RT Studios

jueves, 3 de marzo de 2016

LOMO CON SALSA DE ZANAHORIA Y CEBOLLA AL VINO BLANCO



No soy vegetariana ni nada por el estilo, pero si es verdad que en los últimos 4-5 años he venido reduciendo mi consumo de carne de una manera bastante significativa. ¿Motivo? Ninguno en concreto y muchos en particular.
Cuando te gusta tanto cocinar y empiezas a indagar un poco más en cuanto a culturas gastronómicas, tendencias alimenticias, tipos de dieta y demás, empiezas casi sin querer a forjarte una opinión u opiniones al respecto y quedarte con ventajas de esto, desventajas de lo otro, evidencias de ambas cosas... En fin, en mi caso, tengo muy claro lo que me ha llevado a ello...
Comer carne en exceso (cosa que venimos haciendo sin control desde hace muchos años) es perjudicial tanto para nuestra salud como para la del planeta en general. Las granjas contaminan de manera exagerada y los animales que se crían en ellas necesitan cantidades desproporcionadas de agua y comida, cosa que sabemos que, a la larga, no es sostenible. Además, el consumo de carne resulta la excusa perfecta para justificar el sufrimiento de miles y millones de animales que son criados única y exclusivamente con antibióticos, conservantes, hormonas, y una larga lista de sustancias que, por supuesto, terminamos ingiriendo los humanos y que no nos hacen ningún bien.
A corte más personal, reducir la cantidad de carne que como me ha servido como excusa para descubrir nuevas y deliciosas recetas y blogs (por ejemplo, al gran Carlos y a mis queridísimas Pilar y Silvina, entre otros) que me han ayudado a que mi dieta sea lo más equilibrada y variada posible, es decir, disfrutando de lo que como y sin carencias de nutrientes.
Además, he de reconocer que siempre he sido más de pescado que de carne y que, cuando no como carne o como muy poca, me siento mucho más ligera y con más energía. ¿Coincidencia? No lo creo.
Si hablamos de carne ecológica (sin que ello sirva como excusa, claro está) el asunto cambia un poco. La carne de procedencia ecológica es bastante más cara que la industrial, ya que los procesos artesanales que conlleva aumentan los costes de producción, pero sus ventajas son incomparables: Animales criados de forma natural, una carne mucho más rica en nutrientes, un sabor mucho más auténtico y rico, y un consumo consciente de aquello que realmente somos capaces de producir y sustentar. Dicho así, consuela un poco, pero no del todo, al menos a mí...
Pero, como cambiar las costumbres de las personas de un día para otro es casi misión imposible (los míos siguen siendo muy carnívoros) y que de vez en cuando no es un pecado mortal caer en "las tentaciones de la carne", en casa siempre intento cocinarla de manera sencilla y ligera, y opto por acompañarla con otros alimentos que nos ayuden a la hora de digerirla y que conviertan el conjunto en un plato lo más sano y completo posible.
Tenía muchas ganas de probar la salsa de zanahoria y cebolla tan popular en la red para acompañar carnes y pescados, así que, teniendo unos filetes hermosos de cabeza de lomo y el resto de los ingredientes a mano, me lancé hará cosa de una semana con la receta, y este ha sido el resultado.
Una salsa muy sencilla y que está para chuparse los dedos y mojar mucho pan, y que pienso repetir en breve para acompañar un montón de cosas que tengo en mente. Sin duda, os la recomiendo.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
- 4 filetes de cabeza de lomo de cerdo medianos (unos 150 gramos cada uno)
- 1 cucharada sopera rasa de aceite de oliva
- Sal y pimienta, al gusto

Para la salsa:
- 2 zanahorias medianas (150 gramos aproximadamente)
- 1 cebolla mediana (100 gramos aproximadamente)
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva suave
- 1/2 vaso de vino blanco de cocina (125 ml aproximadamente)
- 1/2 pastilla de caldo de carne
- Sal, perejil picado y pimienta, al gusto

- Antes de empezar, limpiamos bien la carne y le quitamos el exceso de grasa que pueda tener, salpimentamos y reservamos.
- En una plancha o sartén a fuego medio-alto con una cucharada de aceite, doramos la carne por ambos lados (3-4 minutos por lado) y la reservamos.
- Seguidamente, limpiamos y picamos muy menudo la zanahoria, la cebolla y el ajo.
- En una sartén a fuego medio y con una cucharada de aceite, doramos el ajo y añadimos también la cebolla y la zanahoria. Salteamos todo unos 5 minutos.
- Pasados los 5 minutos, añadimos el caldo de carne, el vino y las especias, bajamos el fuego y dejamos reducir hasta que el líquido se haya evaporado casi por completo (unos 10 minutos aproximadamente). Retiramos.
- Una vez las verduras estén templadas, las pasamos al vaso de la batidora y las batimos hasta que queden como un puré fino.
- Por último, colocamos la carne en una sartén a fuego muy bajo, añadimos inmediatamente la salsa y calentamos el conjunto unos instantes antes de servir. 




Notas:
- Si os gusta la salsa más fina, siempre podéis colarla y eliminar del todo los grumos, aunque apenas se notan.
- Ojo con añadir demasiada sal, pues el caldo de carne ya lleva bastante cantidad. Os recomiendo probar la salsa antes de hacerlo.
- En este caso, acompañamos el lomo con unas patatas baby enteras hechas en el horno y mojadas en la misma salsa de la carne, pero con una guarnición de arroz blanco o salteado con ingredientes vegetales, una pasta del mismo estilo o las mismas patatas especiadas al horno también resulta un plato equilibrado y riquísimo. Para gustos, colores.


Nada más por ahora.
Espero que os haya gustado tanto como a nosotros.
¡Mil gracias por seguir ahí, y feliz resto de semana!
Fotos: Marc RT Studios

jueves, 30 de julio de 2015

TORTITAS DE BACALAO CON PIPAS



Si hay un pescado que sea el protagonista por excelencia de nuestra gastronomía, ese es el bacalao.
Hay un dicho que reza: "En Cataluña, el bacalao se guisa; en el norte, se salsa; y en el sur, se fríe", haciendo referencia al hecho de que está presente en todas las cocinas regionales de nuestro país. No en vano, es protagonista de platos tan conocidos como el bacalao al pil pil, a la vizcaína, con pisto o chanfaina, al ajoarriero, en potajes de vigilia, etc. También es un pescado muy consumido durante la Cuaresma y que, hoy en día, gracias a las diferentes técnicas de conservación (congelación, salazón, refrigeración...) podemos comprar y consumir todo el año.
El bacalao es un pescado blanco bajo en grasa, rico en grasas saludables, proteínas y vitaminas del grupo B, fósforo y selenio, por lo que se trata de un alimento muy nutritivo.
A pesar de haber nacido y crecido en Cataluña, mi familia es, en su gran mayoría, del sur: Mis yayos maternos son de Tarifa, mis yayos paternos de Algeciras, y algunos más repartidos por la provincia de Cádiz y Málaga.
En mi familia, el dicho con el que he empezado la entrada se aplica totalmente: Mi yaya prepara las mejores pavías y tortitas fritas de bacalao que jamás he probado, y mi madre es experta en preparar bacalao a la romana y albóndigas de bacalao. Por eso, no es de extrañar que el bacalao no falte nunca en sus neveras, a la espera de que el resto tengamos antojo de alguno de sus deliciosos platos.
Hará cosa de una semana, mi madre apareció por casa con, lo que según ella y ante mi refunfuño, era "un trozo normalito" de bacalao en salazón que había comprado a mitad de precio en la pescadería de confianza. Una vez desalado y limpio, el "trocito" en cuestión pesaba nada más y nada menos que 600 gramos, y menos mal que "no te cogí el más grande, porque te conozco...". Madres, cantidades desproporcionadas de comida, tráfico tuppers, recetas escritas a mano... En fin, el típico círculo vicioso alrededor de la comida de toda relación materno-filial, que os voy a contar...
Investigando un poco por Internet y sobretodo por la blogosfera, haciendo un mix de esta y de aquella receta y adaptándome al tiempo y a los ingredientes que tenía a mano, he aquí el resultado. Una receta en homenaje a mi madre, pues casi se puede decir que la masa es idéntica a la de sus albóndigas y, a la vez, en homenaje a mi yaya, pues a pesar de no estar fritas, no dejan de ser unas tortitas: Tortitas de bacalao y pipas. Muy sencillas, ligeras, increíblemente melosas y jugosas (a medida que las iba haciendo tenía la impresión de que quedarían secas) y con mucho mucho sabor a mar, estas tortitas se pueden comer tanto frías como calientes, por lo que resultan ideales para el tupper y, acompañadas de un poco de ensalada, unas patatas al horno o un arroz sencillo con verduras, nos solucionan una comida o una cena ligera.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para unas 15 tortitas aprox.):
- 350 gramos de bacalao desalado
- 1 huevo
- 3 cucharadas soperas de pan rallado
- 1 cucharada sopera de leche + un poco más si fuera necesario
- 15-20 gramos de pipas peladas sin sal
- Media cebolla
- Ajo en polvo, cominos, perejil picado y sal, al gusto
- Aceite de oliva, para engrasar la sartén.

- Para acompañar: arroz salteado, patatas rústicas, salsa de cebolla y soja, salsa de tomate casera, ensalada, etc.

- Desalamos el bacalao como lo hagamos normalmente, o lo compramos ya desalado.
- En un bol grande, desmigajamos el bacalao limpio junto a las especias y lo trituramos todo lo que podamos con las manos.
- Añadimos el huevo, el pan, la leche, la cebolla picada menuda y las pipas, y mezclamos todo bien hasta que tome la consistencia adecuada para poder hacer las tortitas (podemos añadir un poco más de leche si la masa queda muy seca). Rectificamos de sal si fuese necesario.
- Tomamos porciones de masa del mismo tamaño y le damos forma, intentando que queden todas más o menos iguales.
- Ponemos una sartén a calentar a fuego medio-alto untada con un poco de aceite y vamos cocinando las tortitas, unos 3-4 minutos por cada lado. Untamos la sartén de aceite cada vez que lo necesitemos.
- Dejamos templar y servimos nuestras tortitas, espolvoreadas con un poco de perejil picado y acompañadas de lo que más nos guste.




Notas:
- El pan rallado se puede substituir por una rebanada gruesa de pan de molde mojada en leche. En este caso, también habrá que suprimir la leche de la receta. También se puede emplear patata machacada, con una unidad mediana (120-140 gramos) tendremos de sobras.
- Es importante hacer las tortitas a fuego medio-alto, pues de este modo quedaran doradas por fuera y jugosas por dentro
- La cantidad de gelatina que contiene el bacalao lo hacen ideal para esta receta, pues quedan unos bocados muy jugosos y melosos. Aun así, también podemos emplear merluza, atún, panga, etc.
- Podemos añadirle cualquier especia y fruto seco que nos guste: curry, hierbas provenzales, romero, piñones, almendra picada... Imaginación al poder.

Espero que os guste tanto como a nosotros.
¡Gracias por seguir ahí!

lunes, 13 de julio de 2015

GALLETAS DE AVENA Y PLÁTANO, CON SÓLO DOS INGREDIENTES



La avena es un cereal que no falta nunca en mi despensa casi desde siempre, y eso que al principio no me terminaba de hacer mucha gracia... La avena es depurativa, rica en fibra y proteínas, anti cancerígena y una fuente de energía de calidad, pero, a pesar de todas las posibilidades para consumirla que existen, a veces cuesta incluirla en la dieta, sobretodo por su sabor tan neutro y su textura tan seca. Esto fue exactamente lo que me pasó a mi, quizás porque empecé añadiendo algunos copos a la leche, al yogur y poco más y esto, sumado a que era todavía muy niña, hizo que acabara aburriéndome de ella. Fue por la insistencia de mi médico de cabecera y mi nutricionista (no pararon hasta que se salieron con la suya, venga y venga insistir) que volví a rescatar el medio paquete que quedaba en el fondo de la despensa y a recopilar ideas de aquí y de allá para intentar "lavar" la imagen a este pobre cereal de cara a mi (y a mi paladar, claro está), básicamente con la idea de incluirlo de nuevo en mi dieta y poder beneficiarme de su consumo de una manera menos sosa y mucho más rica e igual de sana.
El salvado de avena me es muy útil especialmente a la hora de preparar pizzas y cocas, e incluso para bizcochos, porque su sabor es muy neutro, el resultado es igualmente bueno y no me veo obligada a cocinar la versión integral para mi y la normal para mi "catador", pues a él también le gusta.
Con los copos de avena ya es otra historia: Los añado ya cocidos a las ensaladas, a alguna sopa, quizás en algún zumo o en algún yogur, pero hasta día de hoy, jamás los había empleado como ingrediente principal en una receta, pese a haberme decidido por las archiconocidas galletas de avena. Y ahora que las hemos probado, me arrepiento de no haberlo hecho antes.
Las vi por primera vez en un bloc del que soy fiel seguidora desde mucho antes de tener el mío, Directo al Paladar, de la mano de Esther Clemente, pero a estas alturas ya existen mil y una versiones de estas deliciosas galletas que nos permiten darnos un capricho a cualquier hora del día sin remordimientos y que son ideales tanto para el desayuno, como para el tentempié de media mañana e incluso para la merienda, qué más da, son tan sanas y naturales que siempre sientan bien.
Con las cantidades que os indico se pueden obtener de 10 a 12 galletas, dependiendo del tamaño que elijáis, pero si queréis hacer más, bastará con aumentar las cantidades de cada ingrediente en la proporción adecuada. Yo os lo recomiendo, porque una vez empiezas es imposible comer sólo una. Como me iba diciendo mi "catador", con la boca llena y mientras hacía las fotos: "Oye, pues muy fotogénicas precisamente no son, pero buenas están un rato..".




Ingredientes (para 10-12 galletas):
- 100 gramos de copos de avena
- 2 plátanos muy maduros
- Opcional: nueces, pasas, arándanos secos...

- Antes de empezar, pre calentamos el horno a 190 grados y preparamos la bandeja del horno con papel de aluminio untado en mantequilla o con papel de horno.
- Seguidamente mezclamos en un bol los copos de avena con los plátanos y vamos machacándolos con un tenedor hasta formar una pasta. Podemos añadirle nueces, pasas, almendra picada, etc.
- Con la ayuda de una cuchara, vamos haciendo montoncitos más o menos del mismo tamaño y los colocamos en la bandeja del horno. Aplastamos un poquito, dejando suficiente espacio entre galleta y galleta.
- Horneamos durante unos 20-25 minutos, sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de consumir.




Notas:
- Si queremos unas galletas más finas, podemos cubrirlas con un papel de horno y pasarles un rodillo por encima, sin apretar demasiado. Si no, nos saldrán unas galletas con más volumen.
- Estas galletas están más buenas de un día para otro, pues no son aquellas galletas crujientes y ligeras a las que estamos acostumbrados, pero se van endureciendo un poco y el sabor a plátano se intensifica.
- Os animo a que preparéis vuestra propia versión con pasas, chocolate nueces o almendras picadas, alguna baya, un poco de coco rallado... imaginación al poder.

Espero que os haya gustado.
¡Feliz inicio de semana!