- "Deborilla, tienes que esperarte un rato, que si te los comes muy calientes te va a doler la barriga.."
- "Chompchompglupglup ñamñam ¿Qué dices papá? chompchompglupglup ñamñam.."
Hace unos días, inauguramos la temporada otoñal con un bizcocho especiado de calabaza que no pudo ser más adecuado para hacerlo: Su color tostado, su miga compacta, y su aroma.. Vaya, el otoño hecho bizcocho. En casa fue todo un éxito, y por aquí también tuvo muy buena acogida.
Antes de ayer, en una de nuestras clásicas caminatas de media tarde, nos dimos cuenta de que las plazas principales empiezan a llenarse de tenderos que, con tal de sacarse unas pelillas, te venden un cucurucho de periódico a rebosar de castañas calentitas o un boniato recién horneado por un precio más que razonable teniendo en cuenta todo el trabajo que te ahorran (lavar, pelar, asar...).
Cómo disfrutamos esa tarde, boniatos y castañas calientes en mano, recorriéndonos el pueblo de punta a punta, hablando largo y tendido sobre todo lo que se nos ocurría y disfrutando de nuestra compañía mutua... Ais, si, ya lo dije y lo vuelvo a decir, el otoño hace que esté más "ñoña" que de costumbre.
Cuando era pequeña, en mi casa había mucha costumbre de dedicar, al menos un par de días de la temporada, a asar castañas y boniatos en el horno. De acuerdo, se ensucia mucho más y tampoco saben igual que las que se hacen en un asador, pero pasar una tarde agradable en familia alrededor de la cocina y disfrutar juntos de lo que habíamos cocinado, compensa con creces estas salvedades, os lo puedo asegurar. Yo me iba a la cama agotada y con un empacho de boniatos de mil demonios (véase la frase con la que he empezado la entrada..), pero tan feliz que acababa durmiéndome con una sonrisa de oreja a oreja.
¿Recordáis las galletas de avena y plátano que os enseñé un par de meses atrás? Pues se me ocurrió que podía versionarlas para adaptarlas un poco más a la época en la que estamos, y también para variar un poco, la verdad, porque las he repetido ya varias veces y nos iba apeteciendo cambiar...
El boniato machacado tiene una textura y un dulzor muy similar al del plátano, por lo que fue la primera opción que contemplé (y la única prácticamente), y el resultado nos gustó a la primera.
De nuevo, se trata de unas galletas que no contienen ni harina, ni huevo, ni leche, ni azúcar, pero que, a pesar de todo, están de rechupete. Son ideales para darnos un capricho dulce a cualquier hora del día sin remordimiento alguno, ya que a sanas y naturales no las gana ninguna otra.
Hice poquitas para probar, por eso, con las cantidades que os indico salen, como mucho, 10 o 12 galletas, dependiendo del tamaño y del grosor. Pasada la prueba de cata con nota, yo os recomiendo que aumentéis las cantidades un poco, porque están tan buenas que es casi imposible comer sólo un par. Quien avisa no es traidor...
Ingredientes (para 10-12 galletas):
- 100 gramos de copos de avena
- 2 boniatos pequeños asados o cocidos
- Opcional: nueces, pasas, arándanos secos...
- Antes de empezar, pre calentamos el horno a 190º C y preparamos la bandeja del horno con papel de aluminio untado en mantequilla o con papel de horno.
- Pelamos los boniatos ya cocidos y los limpiamos bien.
- Pelamos los boniatos ya cocidos y los limpiamos bien.
- Seguidamente mezclamos en un bol los copos de avena con los boniatos y vamos machacándolos con un tenedor hasta formar una pasta. Podemos añadirle nueces, pasas, almendra picada, etc.
- Con la ayuda de una cuchara, vamos haciendo montoncitos más o menos del mismo tamaño y los colocamos en la bandeja del horno. Aplastamos un poquito, dejando suficiente espacio entre galleta y galleta.
- Horneamos durante unos 20-25 minutos, sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de consumir.
- Si queremos unas galletas más finas, podemos cubrirlas con un papel de horno y pasarles un rodillo por encima, sin apretar demasiado. Si no, nos saldrán unas galletas con más volumen.
- Estas galletas están más buenas de un día para otro, pues no son aquellas galletas crujientes y ligeras a las que estamos acostumbrados, pero se van endureciendo un poco y el sabor a boniato se intensifica.
-Yo opté por añadirles unas pasas que tenía a mano, pero os animo a probar con los ingredientes que más os gusten: chocolate, nueces, almendras, alguna baya, un poco de coco rallado... imaginación al poder.
Espero que os haya gustado y que sigáis disfrutando del otoño tanto como nosotros.
¡Feliz semana!
¡Feliz semana!

