Con lo mucho que tardo en llegar el día (o eso nos pareció a nosotros), y tantísimo tiempo y esfuerzo que le dedicamos a que todo saliera bien, y lo rápido que se ha pasado... Al habla una "mujercita" casada, y muy felizmente casada, pero también muy muy nostálgica porque todo este "sarao" haya acabado ya... ¡Quiero que vuelva a ser 28 de mayo, jolines!
Lo prometido es deuda y en cuanto tenga material suficiente pienso enseñaros en detalle cómo fue nuestro gran día (ya se sabe, una imagen vale más que mil palabras), pero os puedo adelantar que superó todas nuestras expectativas, y para bien, por supuesto :)
No faltó nadie, así como tampoco faltaron los nervios, las prisas, las risas, los llantos, las dedicatorias, los besos, los abrazos y los buenos deseos. Por supuesto, tampoco faltó una buena comida y mucha, mucha diversión en un lugar que a Marc y a mí nos enamoró desde el primer momento. Si a todo esto le sumamos que el tiempo estuvo a nuestro favor, que estábamos cumpliendo uno de nuestros sueños y que los asistentes también se fueron a casa con un buenísimo sabor de boca, la verdad es que no podemos pedir más. Fue un día agotador pero inolvidable, feliz hasta más no poder.
Después de una semana, escribo y pienso en ello sin poder evitar que se me erice la piel, e intuyo que va a ser así durante mucho tiempo... Eso sí, después de la entrada "buena" prometo no daros más la lata (al menos no mucho más) con el tema de la boda, que parece que soy la única que se ha casado por aquí, y no... Es que todavía sigo un poco en las nubes, y no sé si es normal o no, pero quiero quedarme aquí arriba un poquitín más, que se está muy a gusto :) El día a día de la vida en pareja ya se encargará, tarde o temprano, de hacerme bajar, ¿Verdad?
Y volviendo (o empezando) a la receta de hoy...
En un abrir y cerrar de ojos nos hemos plantado en junio y el calor está haciendo cada vez más acto de presencia, al menos por Barcelona y alrededores.
El día de nuestra boda, Marc y yo quisimos probarlo todo y terminamos comiendo muchísimo. Si a esto le sumamos lo cansados que estábamos y el calor húmedo que hizo al día siguiente, el cuerpo nos pedía algo ligero y fresco para el almuerzo. En estos casos, casi siempre recurro a las ensaladas, pues ya sean de legumbres, de pasta, de arroz o de hojas verdes, suelen ser platos muy sencillos de preparar y que resultan la mar de completos y sabrosos si elegimos bien los ingredientes. Para esto de las ensaladas ya se sabe, cada maestrillo tiene su librillo y se pueden combinar mil y un ingredientes distintos para obtener resultados igual de buenos.
En este caso, y como en casa siempre triunfan los contrastes dulce-salado, he optado por preparar una ensalada de arroz bastante básica, pero con el toque dulzón de las pasas y la manzana.
El resultado ha sido un plato muy completo y equilibrado, ideal para el táper como plato único, muy fresco, bastante ligero y sencillo a rabiar.
Espero que os guste tanto como a nosotros.
Os dejo los ingredientes y la preparación:
Ingredientes (para 2 raciones grandes):
- 180 gramos de arroz (pesado en seco)
- 1 tomate grande para ensaladas
- 1/4 de cebolla
- 1 lata de atún en aceite de oliva
- 1/2 manzana golden
- 15-20 pasas sultanas
- 2 cucharadas soperas de queso emmental (rallado o a dados)
- Perejil picado, al gusto
Para aliñar:
- 1/2 del aceite del atún
- 1 cucharada de salsa de soja
- Sal, al gusto
- Empezamos cociendo el arroz como acostumbremos a hacerlo. Lo dejamos enfriar, lo lavamos para quitarle el exceso de almidón y lo colocamos en un bol grande.
- Por otro lado, limpiamos y picamos muy menudo el tomate, la cebolla y la manzana, y se lo añadimos todo al arroz. Le añadimos también las pasas y el queso.
- Sobre un plato hondo, escurrimos muy bien el atún, reservando la mitad de su aceite, y se lo añadimos también al arroz. Mezclamos todo bien hasta que los ingredientes queden bien repartidos.
- Para el aliño, mezclamos el aceite del atún con una cucharada sopera de salsa de soja y lo incorporamos a la ensalada, dándole unas vueltas de nuevo.
- Por último, probamos y rectificamos de sal y servimos nuestra ensalada con un poco de perejil picado fresco por encima.
Notas:
- Para preparar ensaladas de arroz, yo siempre opto por el arroz basmati, pues queda mucho más suelto y aguanta mejor de un día para otro. Eso va a gustos y todo el mundo tiene sus trucos para que el arroz le quede suelto y en su punto.
- Cada vez que uso atún, bonito, caballa o sardinas para preparar alguna ensalada, reservo parte de su aceite (siempre de oliva) para preparar el aliño, pues en casa nos gusta mucho el toque que de da. En el caso de la ensalada de arroz, también queda deliciosa con una vinagreta sencilla, salsa rosa, salsa de yogur, etc.
- Como siempre os digo, podéis añadir y quitar ingredientes al gusto: Olivas, frutos secos, anchoas, pimientos del piquillo, maíz, diferentes tipos de queso... Imaginación al poder.
Nada más por ahora.
Espero que os haya gustado la receta y que tengáis un estupendo fin de semana.
¡Millones de gracias por tantísimas felicitaciones y buenos deseos!
Fotos: Marc RT Studios









