Los seres humanos somos
de lo que no hay. Llega el invierno y nos pasamos las tardes apalancados en
casa delante del sofá, después de habernos zampado un plato de fabada
porque, oye, hace frío y apetece, y merendando chocolate caliente con sus bizcochos,
porque hace frío y también apetece, mucho más que una fruta o un yogur. Y
si ya nos ponemos a hablar de las Navidades, Reyes y demás... En fin, ahora que
empieza a hacer un tiempo bastante bueno, las revistas, Internet y la
publicidad nos empiezan a bombardear con la denominada "operación
biquini", que suele ser sinónimo de prisas y de querer ver
resultados rápidos.Y eso, cuando hablamos de
salud, no tiene cabida. En mi opinión, estar sano en verano es resultado de
haber llevado un estilo de vida saludable en invierno, no de una dieta de un
mes y de unas cuantas clases de spinning.
Hay miles de cosas que
podemos hacer día a día para sentirnos y vernos mejor por dentro y por fuera
sin tener que acudir a las dietas milagro y a las pastillas quema-grasas,
y creo que no es necesario enumerarlas. Yo no soy una experta en el tema ni
mucho menos, pero desde bien pequeñita he estado relacionada con el mundo de la
nutrición y la cocina, y se trata simplemente de saber darle a tu cuerpo lo que
necesita y cuando lo necesita, ni más ni menos, y de tener unas pautas
saludables y seguirlas, siempre en la medida de lo posible y sin obsesionarse,
pues todos tenemos y necesitamos de esos pequeños placeres de la vida. Yo, por
ejemplo, no voy a renunciar a comerme unas natillas de chocolate de cuando en
cuando ni a un buen bocata de atún para cenar un viernes. Y sí, estoy delgada y
podría zamparme una hamburguesa con patatas para comer cada día, pero me
importa muchísimo mi salud y no voy a hacerlo.
En casa también intento
aplicar esta filosofía, y al menos un par de veces por semana preparo
platos de cuchara de los de toda la vida, a veces más ligeros y a veces más
contundentes, depende del día.
Si ya lo decía mi abuelo:
"Yo cuando tenía tu edad comía casi todos los días potaje, y nunca estaba
gordo ni pisaba un hospital...”. Cuánta razón, y cuánto lo echo de menos...
ais.
El potaje de hoy es muy
muy fácil de hacer, está delicioso y es muy reconfortante. Además, nos podemos
comer un buen plato e incluso repetir, porque a pesar de ser alto en
nutrientes, no lo es en calorías.
He visto por la
blogosfera que much@s si os habéis apuntado a la famosa dieta veraniega, que,
bueno, no está de más si se sabe llevar con cabeza, ojo, cada cual sabe lo que
le conviene y lo que no. Espero entonces que mi plato os sea útil para cuando
tengáis antojo de legumbres. Y para los que no seáis de regímenes estrictos,
como yo, para cuando os apetezca disfrutar de un plato completo, sano y rico,
que no necesita nada más que un buen trozo de pan para ser un almuerzo de lujo.
Espero que os guste
Ingredientes (para dos personas):
160- 180 gramos de alubias blancas
Un trozo (100 gramos aprox) de chorizo de pavo de
guisar
1 zanahoria mediana
Media cebolla
1 tomate mediano
1 pimiento italiano mediano
1 pastilla de caldo de carne
1 cucharada sopera de aceite de oliva
750 ml de agua, o la que necesite
Sal, ajo en polvo, pimentón dulce y comino, al
gusto
- La noche anterior deberemos poner las alubias en
remojo, para evitar que se nos queden duras al hacer el potaje. Se recomienda
tenerlas en agua unas 10 horas.
- Al día siguiente, escurrimos las alubias y las
colocamos en la olla donde vayamos a guisarlas, las cubrimos de agua y las
ponemos a hervir.
- Cuando rompan a hervir, quitamos la espuma que
hayan soltado, escurrimos y volvemos a colocar las alubias en la olla con agua
fría, dos dedos por encima de las alubias más o menos.
- Seguidamente lavamos y picamos las verduras y
las introducimos en la olla con el chorizo, el pimentón, el comino, el aceite de oliva y el caldo de carne, y salamos si fuese necesario.
- Tapamos la olla y dejamos que empiece a hervir
para poder "asustar" a las alubias. Para ello sólo hace falta añadir
un vasito de agua fría y romper el hervor.
- Ahora dejamos la olla tapada cociendo el tiempo
que sea necesario para que la alubia quede tierna, removiendo de vez en cuando
para que espese mejor y con cuidado para no romper las alubias. En mi caso lo
dejé 1 hora y 15 minutos.
- Finalmente, retiramos el potaje del fuego y lo
dejamos reposar unos 20 minutos.
- Servimos las alubias con las verduras y el trozo
de chorizo en un mismo plato.
Notas:
- El tiempo de cocción de
la alubia dependerá de la dureza del agua que se utilice, aunque suele oscilar
entre 1 hora y 15 minutos y 1 hora y 45 minutos.
- Hay quien, unos minutos
antes de terminar la cocción, aparta las verduras del potaje, las pasa por la
batidora y las vuelve a añadir al guiso. Es una buena opción para los peques que
se resisten a comer verdura.
- Si tenéis olla rápida
merece la pena usarla para preparar este potaje, pues el tiempo de cocción de
la alubia se reduce hasta quedar en unos 15-20 minutos.
¡Qué tengáis un buen fin
de semana! Y muchas gracias por vuestras palabras de apoyo.


















