viernes, 17 de abril de 2015

POTAJE LIGERO DE ALUBIAS Y LA OPERACIÓN PRE-BIQUINI


 
Los seres humanos somos de lo que no hay. Llega el invierno y nos pasamos las tardes apalancados en casa delante del sofá, después de habernos zampado un plato de fabada porque, oye, hace frío y apetece, y merendando chocolate caliente con sus bizcochos, porque hace frío y también apetece, mucho más que una fruta o un yogur. Y si ya nos ponemos a hablar de las Navidades, Reyes y demás... En fin, ahora que empieza a hacer un tiempo bastante bueno, las revistas, Internet y la publicidad nos empiezan a bombardear con la denominada "operación biquini", que suele ser sinónimo de prisas y de querer ver resultados rápidos.Y eso, cuando hablamos de salud, no tiene cabida. En mi opinión, estar sano en verano es resultado de haber llevado un estilo de vida saludable en invierno, no de una dieta de un mes y de unas cuantas clases de spinning.
Hay miles de cosas que podemos hacer día a día para sentirnos y vernos mejor por dentro y por fuera sin tener que acudir a las dietas milagro y a las pastillas quema-grasas, y creo que no es necesario enumerarlas. Yo no soy una experta en el tema ni mucho menos, pero desde bien pequeñita he estado relacionada con el mundo de la nutrición y la cocina, y se trata simplemente de saber darle a tu cuerpo lo que necesita y cuando lo necesita, ni más ni menos, y de tener unas pautas saludables y seguirlas, siempre en la medida de lo posible y sin obsesionarse, pues todos tenemos y necesitamos de esos pequeños placeres de la vida. Yo, por ejemplo, no voy a renunciar a comerme unas natillas de chocolate de cuando en cuando ni a un buen bocata de atún para cenar un viernes. Y sí, estoy delgada y podría zamparme una hamburguesa con patatas para comer cada día, pero me importa muchísimo mi salud y no voy a hacerlo.
En casa también intento aplicar esta filosofía, y al menos un par de veces por semana preparo platos de cuchara de los de toda la vida, a veces más ligeros y a veces más contundentes, depende del día.
Si ya lo decía mi abuelo: "Yo cuando tenía tu edad comía casi todos los días potaje, y nunca estaba gordo ni pisaba un hospital...”. Cuánta razón, y cuánto lo echo de menos... ais.
El potaje de hoy es muy muy fácil de hacer, está delicioso y es muy reconfortante. Además, nos podemos comer un buen plato e incluso repetir, porque a pesar de ser alto en nutrientes, no lo es en calorías.
He visto por la blogosfera que much@s si os habéis apuntado a la famosa dieta veraniega, que, bueno, no está de más si se sabe llevar con cabeza, ojo, cada cual sabe lo que le conviene y lo que no. Espero entonces que mi plato os sea útil para cuando tengáis antojo de legumbres. Y para los que no seáis de regímenes estrictos, como yo, para cuando os apetezca disfrutar de un plato completo, sano y rico, que no necesita nada más que un buen trozo de pan para ser un almuerzo de lujo. 




Espero que os guste

Ingredientes (para dos personas):
160- 180 gramos de alubias blancas
Un trozo (100 gramos aprox) de chorizo de pavo de guisar
1 zanahoria mediana
Media cebolla
1 tomate mediano
1 pimiento italiano mediano
1 pastilla de caldo de carne
1 cucharada sopera de aceite de oliva
750 ml de agua, o la que necesite
Sal, ajo en polvo, pimentón dulce y comino, al gusto

- La noche anterior deberemos poner las alubias en remojo, para evitar que se nos queden duras al hacer el potaje. Se recomienda tenerlas en agua unas 10 horas.
- Al día siguiente, escurrimos las alubias y las colocamos en la olla donde vayamos a guisarlas, las cubrimos de agua y las ponemos a hervir.
- Cuando rompan a hervir, quitamos la espuma que hayan soltado, escurrimos y volvemos a colocar las alubias en la olla con agua fría, dos dedos por encima de las alubias más o menos.
- Seguidamente lavamos y picamos las verduras y las introducimos en la olla con el chorizo, el pimentón, el comino, el aceite de oliva y el caldo de carne, y salamos si fuese necesario.
- Tapamos la olla y dejamos que empiece a hervir para poder "asustar" a las alubias. Para ello sólo hace falta añadir un vasito de agua fría y romper el hervor.
- Ahora dejamos la olla tapada cociendo el tiempo que sea necesario para que la alubia quede tierna, removiendo de vez en cuando para que espese mejor y con cuidado para no romper las alubias. En mi caso lo dejé 1 hora y 15 minutos.
- Finalmente, retiramos el potaje del fuego y lo dejamos reposar unos 20 minutos.
- Servimos las alubias con las verduras y el trozo de chorizo en un mismo plato.




 Notas:
- El tiempo de cocción de la alubia dependerá de la dureza del agua que se utilice, aunque suele oscilar entre 1 hora y 15 minutos y 1 hora y 45 minutos.
- Hay quien, unos minutos antes de terminar la cocción, aparta las verduras del potaje, las pasa por la batidora y las vuelve a añadir al guiso. Es una buena opción para los peques que se resisten a comer verdura.
- Si tenéis olla rápida merece la pena usarla para preparar este potaje, pues el tiempo de cocción de la alubia se reduce hasta quedar en unos 15-20 minutos.

¡Qué tengáis un buen fin de semana! Y muchas gracias por vuestras palabras de apoyo.

martes, 14 de abril de 2015

COCA DE VERDURAS Y JAMÓN YORK




Vuelta a levantarse casi antes de que amanezca, vuelta al trote de trenes, metros y demás, vuelta a los tápers para comer al mediodía, vuelta a dejar la casa limpia la noche anterior, y vuelta a pasarme la mañana fuera de casa... ¡Y como lo agradezco! Llevaba casi medio año sin hacer nada, estudiando y poco más, y  la situación me estaba empezando a pasar factura. La suerte parece haberse puesto un poquito de mi parte, y por fin puedo decir que tengo trabajo. Y lo más importante, puedo decir que me gusta lo que hago. De momento solo llevo unos días, pero estoy muy a gusto y la cosa pinta mejor de cara a los meses siguientes. En turismo ya se sabe, en verano toca trabajar lo suyo, pero merece la pena, al menos para mi. !Qué dure, qué dure! De momento, ganas y optimismo me sobran, y tal y como está el panorama laboral hoy en día, lo voy a estar agradeciendo hasta las mil.
Y hablando de "sobras"... Otra vez me he visto reciclando ingredientes, siempre acaba sobrándome algo de otras recetas. Ayer, mientras pensaba que hacer para la cena, abrí la nevera para ver si me iluminaba y no tirar siempre de lo fácil, un bocadillo y algo de ensalada que, oye, está buenísimo, pero tampoco es la mejor opción para cenar cada día.
Bueno, rebuscando y rebuscando, me encontré con media cebolla que me había sobrado de hacer el arroz, un tomate empezado del bocadillo del desayuno, unos tacos de jamón dulce a punto de caducar, y un bote de olivas abiertas. En la despensa, algo de harina con levadura, aceite de oliva... "Vale, vale, deja de darle vueltas y haz la coca ya" me dije a mi misma. Además, a mi pareja le apasionan las pizzas, cocas y demás, así que cena solucionada.
Una coca es una masa similar a la de pan que puede llevar un relleno dulce o salado. Sus ingredientes básicos suelen ser harina de trigo, sal, levadura y aceite de oliva, y a partir de ahí ya cada cual le añade lo que le apetezca, se cuece en el horno y a comer.
Las cocas son muy típicas de Cataluña y las hay de muchísimos tipos, algunas de ellas muy conocidas: coca de aceite, coca de verduras, coca de anís, coca de chicharrones... y un largo etcétera.
Merece la pena ir probando rellenos distintos a medida que se le coge el punto a la masa, pues las cocas pueden ser un plato muy equilibrado que, como en nuestro caso, acompañado de unas verduras a la plancha o una ensalada, te solucionan una comida en un plis plas.
Como todas las masas, la de coca también necesita reposar un rato, pero por lo demás, son muy rápidas y sencillas de hacer, ideales para cenas rápidas o comidas fuera de casa.





Espero que os guste


Ingredientes (para dos personas):
Masa:
150-170 gramos de harina leudante + un poco más para amasar
Un vaso (200 ml aprox) de agua templada
Una cucharada sopera de aceite de oliva + un poco más para el horneado
Sal al gusto

Relleno:
Cebolla, al gusto
Unas rodajas de tomate natural, al gusto
Olivas negras, al gusto
Jamón york en dados, al gusto
Orégano, sal y aceite de oliva, al gusto

- Antes de empezar propiamente con la elaboración de la coca, preparamos la masa para dejarla levar. En un bol, ponemos la harina, el aceite, la sal y 3/4 partes del agua. Amasamos hasta obtener una masa homogénea, añadiendo más agua si fuese necesario. Ahora la dejamos reposar en un sitio cálido una hora más o menos.
- Pasada la hora, volcamos la masa sobre la superficie donde vayamos a trabajarla y amasamos bien durante 5 minutos. Podemos añadir un poco más de harina si fuese necesario.
- En una bandeja de horno, colocamos un papel de aluminio engrasado con aceite o un papel de horno y vamos estirando la masa encima, dándole forma ovalada y sin dejarla demasiado fina.
- Ahora añadimos los ingredientes al gusto, repartidos más o menos por igual. En este caso, serán cebolla, tomate en rodajas, jamón dulce y olivas.
- Pre calentamos el horno a una temperatura más bien baja, unos 160-170º.
- Dejamos reposar la coca unos 20-25 minutos antes de introducirla en el horno.
- Pasado ese tiempo, metemos la coca en el horno a media altura y la dejamos cocer unos 20 minutos a 170º para que termine de subir un poco, pero no demasiado.
- Subimos el horno a 220º y dejamos cocer unos 10-12 minutos más, o hasta que este doradita.
- Ahora solo nos queda sacar la coca del horno, espolvorearla con orégano, rociarla con un poco de aceite de oliva y dejarla enfriar unos minutos antes de servir, cortada en porciones más o menos iguales.




Notas:
- Como ya he dicho, las cocas admiten rellenos de todo tipo. En casa a veces la comemos con verduras y queso de cabra o con atún y pimientos. Una delicia.
- Si no se tiene tiempo de preparar la masa y dejarla levar, siempre se puede substituir por masa de pizza refrigerada de las que venden en los supermercados. Sale rica igual.


¡Que tengáis un feliz miércoles!
Y, de nuevo, MUCHAS GRACIAS por seguirme, leerme y comentar mis recetas, cada día estoy más contenta con el blog y tengo más ganas de seguir cocinando :)

sábado, 11 de abril de 2015

SALTEADO DE ARROZ CON VERDURAS Y SALSA ROMESCO. COMIDA DE POST-CALÇOTADA




Hará ya cosa de un mes, por fin conseguimos reunirnos gran parte de la familia en casa de mi abuela para no saltarnos una de las tradiciones gastronómicas más populares de Cataluña en esta época: La calçotada. Para el que no lo sepa, los calçots son una variedad de cebolletas cultivadas especialmente para asarlas sobre las mismas brasas que la carne, a fuego vivo, y se comen con las manos, mojados en salsa salvitxada o romesco en su defecto, una salsa a base de tomate asado, ajo, pan, almendras y pimiento asado, todo majado, que es una auténtica delicia y sirve para acompañar multitud de platos.
En mi casa solemos acompañar los calçots de torradas de pan de payés y de carne hecha también a la brasa: alitas de pollo, costillas de cerdo, chorizos... en fin, un auténtico festín carnívoro que nos deja sin hambre hasta la hora de la cena. Un día es un día, como se suele decir siempre...
Lo que más me gusta de todo esto es que la calçotada, la barbacoa o la paella del domingo son las deliciosas excusas para reunirnos, compartir tiempo juntos y disfrutar de la compañía mutua.
Siempre me ha sorprendido el poder socializador de la comida. La comida nos abre una vía para compartir experiencias, para comunicarnos con aquellos con quienes compartimos la mesa, dándole a ésta un simbolismo enorme en el conjunto de una casa, convirtiéndola en el lugar de reunión por excelencia, la mayoría de veces en compañía de una buena comida, claro está. Deberíamos empeñarnos a fondo por mantener costumbres tan sanas, tan familiares y, en definitiva, tan humanas.
Vaya momentazo filosófico me acabo de marcar, como quien no quiere la cosa. En fin, al grano...
Por mucho que lleguemos a comer cuando hacemos barbacoas o calçotadas, siempre sobra bastante carne que nos acabamos repartiendo entre todos. Como una de las primeras reglas culinarias que hay en mi casa es "no se tira nada que se pueda aprovechar", decidí llevarme unos trozos de pollo y unas salchichas, medio bote de salsa romesco y pan de payés (¡Menudas torradas con aceite y tomate nos cenamos esa noche!).  Tenía también en casa unos restos de arroz cocido que había sobrado del día anterior, pues el arroz a la cubana es una de las perdiciones de mi pareja y me gusta darle el homenaje de vez en cuando.
El salteado de arroz con el pollo, las verduras y la salsa romesco resultó ser un plato único que estaba realmente rico y en el que no invertí más de veinte minutos. Vaya, un plato ideal para esos días que no tenemos tiempo o no nos apetece pasarnos la mañana en la cocina. Yo también me la llevé en un táper al día siguiente y me fue de maravilla.

Espero que os guste


Ingredientes (para dos personas):
140 gramos de arroz basmati
120-150 gramos de carne de pollo a la brasa limpia
2 salchichas de cerdo a la brasa
Media cebolla
Media berenjena
1 pimiento rojo asado
1 cucharada sopera de aceite de oliva.
1 poco de vino blanco
Sal, ajo, perejil y pimienta, al gusto
Para acompañar: Salsa salvitxada o romesco, al gusto

- Primero coceremos el arroz como solemos hacerlo cada uno. Por norma general, se aplica la regla de 1 taza de arroz por dos de agua.
- Mientras el arroz va cociendo, cortamos la cebolla, la berenjena, el pimiento, el pollo y las salchichas a dados.
- En una sartén a fuego más bien alto, calentamos el aceite y le añadimos la berenjena y la cebolla. Saltemos durante 5 minutos y añadimos también el pimiento, dándole un par de vueltas.
- Ahora añadimos el pollo, las salchichas y un chorro escaso de vino blanco, y lo dejamos reducir por completo.
- Una vez el arroz esté cocido, lo lavamos bien bajo el grifo para que quede suelto y lo agregamos a la sartén con el resto de ingredientes.
- Salteamos un par de minutos, añadimos la sal y las especias al gusto y retiramos.
- Por último, servimos el arroz acompañado de salsa salvitxada o romesco.




Notas:
- Yo usé arroz basmati porque me gusta mucho más que el bomba para los salteados, pero no es imprescindible, queda rico con cualquier variedad.
- La salsa para calçots no es difícil de hacer pero requiere su tiempo. Por si os animáis, la receta de Calsots.com, por ejemplo, queda estupenda, pero podéis encontrar miles de recetas en Internet.


¡Feliz fin de semana!
Ah, y muchísimas gracias a tod@s los que dedicáis un ratito de vuestro tiempo a leerme, seguirme y hasta a comentar las recetas que publico. No me esperaba una acogida tan buena y estoy muy ilusionada :) Millones de gracias, de corazón.

miércoles, 8 de abril de 2015

EMPANADILLAS DE CABELLO DE ÁNGEL CASERO





¡Qué me gusta a mi un mercadillo de pueblo, madre mía! No lo puedo evitar, es algo innato en mi, casi como un "hobbie".Todos los viernes, cojo a mi conejillo de Indias (novio en su defecto jeje) del brazo y ala, a "mercadear", haga frío o calor. Y si alguna semana no puedo ir, me da la sensación de haberme podido perder algo importante, que sé yo, unas manzanas recién llegadas de Lleida o unos huevos frescos de payés en oferta... No, ahora enserio. Desde que me toca a mi cocinar y controlar qué tenemos en la despensa, suelo ir al mercado con bastante asiduidad. Y es un autentico gustazo. Comemos más sano, mucho mucho mucho más rico, y además ahorramos unos eurillos, que nunca vienen mal. Ya le tengo echado el ojo a un par de tenderos del pueblo que se de buena mano que todo lo que venden es de cosecha propia, y siempre acabo cayendo en la tentación. Eso fue lo que me pasó la semana pasada. Llegué al mercado con la idea fija de comprar solamente unas manzanas y unos buenos tomates de ensalada. Paseando, paseando, pasamos por delante de un puesto llenito llenito de calabazas de cidra, ¡Y menudos calabazones! Casi, casi, unos 3 quilos cada una. Total, entre que el buen hombre supo venderse de maravilla y que a mi las calabazas ya me habían robado el corazón... si, manzanas y tomates me llevé, pero dos calabazas también. No tengo remedio, lo sé.
Aún no se que haré con la otra, tendré que investigar por ahí. Pero mi madre tuvo la genial idea de hacer cabello de ángel y convertir una de ellas en estas ultra fáciles y deliciosas empanadillas. 
Esta receta requiere tiempo para hacer el cabello de ángel, pero es sumamente sencilla. Y vale, sé que estamos ya todos empezando con la operación biquini y esas cosas, pero oye, un día es día (siempre se dice lo mismo...).

                           



Espero que os guste


Ingredientes (para 25 empanadillas aprox):
1 calabaza de cidra de unos 2,5 quilos
La mitad del peso de la pulpa de calabaza de azúcar
1 palo de canela
1 limón
Agua
25 obleas para empanadillas
Aceite para freír
Azúcar para rebozar (opcional)

- Antes de empezar, pre calentamos el horno a 150º
- Abrimos la calabaza en dos y la introducimos en el horno durante 10 minutos para que la carne se desprenda mejor de la corteza.
- Una vez tengamos la carne limpia, sin la cascara pero con las pipas, la colocamos en una cazuela con un poco de agua.
- Tapamos la cazuela y cocemos a fuego lento hasta que la pulpa este blanda (unos 40 minutos más o menos).
- Dejamos templar la pulpa, le quitamos las pipas y la vamos estrujando con las manos para desmigar cada trozo en hebras.
- Ahora pesamos la pulpa que hayamos obtenido (nosotros sacamos más de un quilo) y la ponemos en una cazuela con la mitad de su peso de azúcar, la canela, la piel del limón y su zumo.
- Ponemos la cazuela a fuego medio-bajo y vamos removiendo de vez en cuando, hasta que la cidra caramelice (unos 35-40 minutos).
- Dejamos enfriar completamente el cabello de ángel.
- Ahora sólo nos quedará rellenar las empanadillas, sellarlas bien con la ayuda de un tenedor, y freírlas en tandas de 4 a fuego más bien alto. Se pueden rebozar en azúcar o comer tal cual. 




Notas:
- Si nos sobra cabello de ángel o queremos hacer más cantidad, podemos preparar conservas en tarros si los esterilizamos en agua hirviendo durante 20 minutos. Es una buena manera de tener cabello de ángel casero siempre a mano.
- Estas empanadillas también se pueden hacer al horno y quedan igualmente deliciosas y más ligeras.
- Existen multitud de preparaciones con cabello de ángel y hojaldre (cestitas, cañas, milhojas...). Os recomiendo probarlas, son deliciosas.


¡A disfrutar del resto de semana!

domingo, 5 de abril de 2015

SOCIUM.CAT, PRODUCTOS DE PROXIMIDAD A TAN SÓLO UN CLIC

Hace ya algunos días que ando liada preparando esta entrada y todavía no había visto la luz, porque no me acababa de convencer el resultado y por falta de tiempo. Reescribir, y reescribir, y reescribir... Inauguro hoy una nueva categoría en el blog dedicada a aquellas marcas, productos, tiendas virtuales o físicas, etc., que, por algún motivo u otro, cuentas con mi (nuestra) fidelidad y que quiero dar a conocer de la manera más fidedigna posible, porque creo que se lo merecen y que merece la pena que lleguen a oídos de otros. En definitiva, un espacio colaborativo donde recoger algunas recomendaciones.




Bien, dicho esto, me gustaría hablaros de SOCIUM.CAT. Socium es una tienda virtual que nace como nexo de unión entre los productores alimentarios catalanes y aquellos consumidores que no podemos acceder a este tipo de productos de tanta calidad. Es, en esencia, un mercado virtual de los de toda la vida, con precios muy competitivos y con la comodidad de que la cesta te llegué a casa en apenas unos clics. Aunque si eres de Barcelona, también puedes pasarte por la sede que tienen en Calle Salvà 44 y recoger allí tu pedido.
La semana pasada tuve la oportunidad de acudir a dicha sede y de charlar un rato con su propietario y fundador, Oriol Rey, y de conocer al resto del equipo.
Oriol nos hizo un recorrido por el largo camino de SOCIUM.CAT hasta hoy, y pudimos corroborar como realmente están viendo cumplido su objetivo: hacer accesibles los productos de proximidad en la gran ciudad. Para nosotros, los consumidores, esto significa saber a quien le estamos comprando, comprar de manera más racional y ganar en salud. Para los productores, supone una oportunidad única para darse conocer aprovechando el tirón de Internet. Y para SOCIUM.CAT, seguir creciendo. Todos ganamos.

Apenas supe que habían puesto en marcha la plataforma, me di de alta e hice mi primer pedido.
Lo que compré fue:

Leche de Granja Mas Colomer
Carquinyolis artesanos de Besalú
Flan de vainilla de Granja Mas Colomer

Como ya he dejado entrever lineas más arriba, el trato fue inmejorable: apenas llegó mi pedido me llamaron para acordar un día y una hora en la que yo pudiera pasar a recogerlo. Acudí tres días después y mis productos estaban perfectos.
En cuanto a lo que pedí, no pudo ser una elección más acertada: Los flanes de vainilla de Granja Mas Colomer, suaves y en su punto justo de dulzor, deliciosos; La leche, también de Granja Mas Colomer, densa, de esas leches con mucha nata y que incluso hay que agitar antes de consumir, un vicio (pronto subiré una receta elaborada con esta leche); Y los carquinyolis artesanos de Besalú, son de esos dulces de los que no puedes comer solo uno, nada que ver con los que podemos encontrar en las grandes superficies.
La variedad de productos que podemos encontrar en SOCIUM.CAT es tan grande que el antojo que te puede llegar a generar es incluso mayor, y si tenemos en cuenta que el surtido se va ampliando continuamente por la incorporación de nuevos productores, ya ni te cuento.


La sede de SOCIUM en Barcelona

Y si una cosa te gusta, repites. Por supuesto, yo ya he hecho mi segundo pedido, voy a ir a recogerlo la semana que viene y tengo la impresión de que volverá a ser una buenísima experiencia.
A día de hoy, SOCIUM.CAT acaba de empezar y es por eso que necesita más que nunca nuestra ayuda. Yo, desde aquí, os recomiendo encarecidamente que les deis una oportunidad, En SOCIUM.CAT creen en lo que hacen y sienten verdadera pasión por ello. Solo es necesario registrarse en su plataforma y probar de hacer una comanda, poco a poco, ir descubriendo qué nos pueden ofrecer. A través de su newsletter también podrás estar informado de las últimas novedades, productos, ofertas, etc., y si tu experiencia es buena, no dudes en recomendarlo a tus amigos, familiares, compañeros, etc., o incluso de compartirlo a través de tus redes sociales. Estarás ayudando a crear una forma alternativa de comprar y consumir respetuosa con las personas y con el medio ambiente y eso, a la larga, nos beneficia a todos.

Imágenes: Socium.cat y Blog de Socium.cat

Para más información:
http://socium.cat/
Calle de Salvà, 44
08004 Barcelona
Tel: 931796103



Feliz inicio de semana.

jueves, 2 de abril de 2015

TORTILLA DE PASTA



Tal cual suena, es lo que es, sin florituras. La receta de hoy no es más que eso, una tortilla hecha con pasta y huevos, por supuesto. Es un plato que nació de mi terquedad por intentar que en mi casa se accediera, de cuando en cuando, a comer platos nuevos o simplemente variaciones de los que ya se hacían.
Mi madre nunca ha sido ni ha pretendido ser una gran cocinera, pero hay algunos platos de su recetario habitual que le quedan de lujo y que yo recuerdo con mucho cariño. Uno de esos platos son los macarrones boloñesa. Tocaban una vez a la semana y raro era que no le pidiera repetir.
Uno de esos días, siendo yo ya una adolescente (que no difícil, eh), me tocó cocinar a mí. Después de una maratón de "Hoy cocinas tú" de tres horas por lo menos, ya os podéis imaginar como estaba mi capacidad creativo-gastronómica: por las nubes. Y me lancé. Sí, ese día tocaba pasta (las tradiciones son sagradas), pero yo tenía vía y cocina libre para hacerla a mi antojo, aunque  me arriesgara a que mis padres acabaran comiendo huevos con patatas. "¡Ostras, con huevo!", pensé, y entre una cosa y otra.. en fin, aquí tenéis el resultado. Al final no fue tan malo y acabaron comiéndoselo...
Por Internet circulan miles de recetas parecidas y yo no os voy a descubrir hoy nada nuevo, sólo quiero mostraros como la hago en casa, de qué manera nos gusta más comerla.
La verdad es que es un plato sencillo, rápido de hacer y muy muy económico, pues podemos aprovechar cualquier resto de pasta cocinada. Con una ensalada de primero y una fruta o yogur de postre, tendréis en un plis plas una comida muy equilibrada.




Espero que os guste

Ingredientes (para dos personas):
120 gramos de tirabuzones de pasta
3 huevos y una clara
50 gramos de queso en polvo para pasta
Media cebolla
Dos cucharadas soperas de aceite de oliva
Sal y perejil picado al gusto

- Empezamos cociendo la pasta según las instrucciones del fabricante, dejándola al dente.
- Mientras tanto, picamos la cebolla bien pequeña y fina y la pochamos en una sarten con una de las cucharadas de aceite de oliva.
- Seguidamente, batimos los huevos y la clara en un bol hondo. 
- Una vez hecha la cebolla y la pasta, se la agregamos al huevo junto con el perejil y el queso en polvo, removemos bien y salamos al gusto.
- En otra sarten, agregamos la cucharada de aceite sobrante y, una vez caliente, añadimos la mezcla de la tortilla y ajustamos el fuego a media potencia.
- Cocinamos como mínimo 10 minutos por ese lado, siempre a fuego medio.
- Una vez cuajada, le damos la vuelta a la tortilla con ayuda de un plato y la cocinamos 5 minutos más por el otro lado. Seguidamente apagamos el fuego y dejamos la sarten sobre él unos 2-3 minutos más.
- Dejamos reposar la tortilla en la sarten unos 10 minutos y la servimos hecha porciones triangulares.




Notas:
- Recordad siempre mantener el fuego a poca potencia, sino la tortilla saldrá quemada por ambas caras pero no quedará cuajada por dentro.
- Un queso de sabor fuerte le va genial a este plato, realza mucho el sabor, pero eso va a gustos.
- Muchos acompañan este plato con una salsa de tomate casera o un pisto, cosa que recomiendo encarecidamente. 

Feliz Semana Santa.