Yo empecé hace relativamente poco tiempo a prepararlos con más asiduidad, y después de muchos fallos y también algunos aciertos, ya tengo un par de recetas probadas y aprobadas que no dejo de repetir, porque nos encantan. Hablo, por ejemplo, del pastel de verduras y queso y del pastel de patata y berenjena, siendo este último muy similar a la Musaka griega y nuestro favorito con diferencia.
Lo que más me gusta de este tipo de pasteles es que me permiten dar salida a los restos (o excedentes, que cuando voy a la frutería se me va la pinza) de verduras que tengo rondando por la nevera o el congelador y que no se me ocurre otra manera de darles salida.
Hoy le ha llegado el turno a la calabaza, una hortaliza que por sus propiedades nutricionales resulta muy interesante de incluir en nuestra dieta. Además es muy versátil en la cocina, podemos disfrutar de ella en platos salados y en dulces, en aperitivos, en guarniciones, en salsas, en pasteles, en helados, en cremas, en bizcochos, etc. Hoy en día se puede encontrar en el mercado todo el año, pero la mejor época para consumirla y aprovechar al máximo no sólo sus propiedades nutritivas sino también su sabor, es en otoño, cuando están en temporada.
En casa siempre la hemos comido en crema, sofrita con un poco de ajo como guarnición, y alguna vez con arroz, pero poco más.
Con un excedente de casi medio kilo de calabaza en la nevera y a la búsqueda de una receta que fuera fácil de hacer, fácil de transportar, fresca, sana y rica, este ha sido el resultado.
Un pastel la mar de apañado que nos encantó y que resulta delicioso como guarnición para carnes y/o pescados, o como una preparación más para servir en una comida/cena de picoteo, acompañado de un poco de mayonesa, salsa de yogur o similar.
Con tal de seguir unas pautas y respetar un poco las cantidades por tal de no liarla (tan) parda, hice un poco de búsqueda en Internet y finalmente acabé decantándome por una receta que vi en el blog Cocina Sana y Fácil que, a pesar de haber hecho algunas modificaciones, me ha dado muy buen resultado.
Os dejo los ingredientes y la preparación:
Ingredientes (para 4 personas):
- 1/2 kilo de calabaza pelada y sin pepitas
- 1 cebolla pequeña
- 2 huevos
- 1 rebanada de pan de molde remojada en leche
- 1 cucharada sopera de aceite
- Sal, ajo en polvo, curry y nuez moscada, al gusto
- Antes de empezar, pre calentamos el horno a 190º.
- Pelamos y trocemos menudo la cebolla y la calabaza.
- Ponemos el aceite en una sartén a fuego medio y sofreímos la cebolla y la calabaza hasta que empiece a estar tierna. Serán unos 12-15 minutos. Retiramos y reservamos.
- En un bol aparte, cascamos los huevos, los batimos y añadimos el sofrito, bien escurrido de aceite.
- Incorporamos también el pan remojado en leche y las especias y la sal al gusto.
- Ahora batimos todo bien hasta que este a nuestro gusto, con más o menos tropezones.
- Engrasamos con mantequilla el molde donde vayamos a hornear el pudín, vertemos la mezcla y horneamos a 190º durante 35-40 minutos, o hasta que esté completamente cuajado.
- Dejamos enfriar, desmoldamos y servimos cortado en porciones.
Notas:
- Si no tenéis pan de molde podéis utilizar pan rallado. Con un par de cucharadas soperas y medio vaso de leche el resultado es muy similar.
- Este pudín se desmolda y corta mejor si lo dejamos enfriar en la nevera de un día para otro. Además, fresquito resulta delicioso.
- Si no podemos o no queremos usar el horno, podemos cuajar el pudín en el microondas. Bastará con ponerlo 10 minutos a máxima potencia.
- Si no podemos o no queremos usar el horno, podemos cuajar el pudín en el microondas. Bastará con ponerlo 10 minutos a máxima potencia.
- Podemos añadirle a la mezcla algún fruto seco que nos guste, queso crema, olivas, tacos de algún embutido... imaginación al poder.
Espero que os guste tanto como a nosotros.
¡Feliz inicio de semana!