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martes, 21 de julio de 2015

PUDIN SALADO DE CALABAZA



Lo dije, lo digo y lo seguiré diciendo: Los pasteles salados, en especial los de verdura, son el invento culinario del siglo. Bueno, vale, tanto como eso igual no, pero que son un recurso fantástico en la cocina no cabe la menor duda: Admiten infinidad de ingredientes, son muy fáciles de hacer, se pueden preparar con antelación utilizando solamente el horno y son deliciosos.
Yo empecé hace relativamente poco tiempo a prepararlos con más asiduidad, y después de muchos fallos y también algunos aciertos, ya tengo un par de recetas probadas y aprobadas que no dejo de repetir, porque nos encantan. Hablo, por ejemplo, del pastel de verduras y queso y del pastel de patata y berenjena, siendo este último muy similar a la Musaka griega y nuestro favorito con diferencia.
Lo que más me gusta de este tipo de pasteles es que me permiten dar salida a los restos (o excedentes, que cuando voy a la frutería se me va la pinza) de verduras que tengo rondando por la nevera o el congelador y que no se me ocurre otra manera de darles salida.
Hoy le ha llegado el turno a la calabaza, una hortaliza que por sus propiedades nutricionales resulta muy interesante de incluir en nuestra dieta. Además es muy versátil en la cocina, podemos disfrutar de ella en platos salados y en dulces, en aperitivos, en guarniciones, en salsas, en pasteles, en helados, en cremas, en bizcochos, etc. Hoy en día se puede encontrar en el mercado todo el año, pero la mejor época para consumirla y aprovechar al máximo no sólo sus propiedades nutritivas sino también su sabor, es en otoño, cuando están en temporada.
En casa siempre la hemos comido en crema, sofrita con un poco de ajo como guarnición, y alguna vez con arroz, pero poco más.
Con un excedente de casi medio kilo de calabaza en la nevera y a la búsqueda de una receta que fuera fácil de hacer, fácil de transportar, fresca, sana y rica, este ha sido el resultado.
Un pastel la mar de apañado que nos encantó y que resulta delicioso como guarnición para carnes y/o pescados, o como una preparación más para servir en una comida/cena de picoteo, acompañado de un poco de mayonesa, salsa de yogur o similar.
Con tal de seguir unas pautas y respetar un poco las cantidades por tal de no liarla (tan) parda, hice un poco de búsqueda en Internet y finalmente acabé decantándome por una receta que vi en el blog Cocina Sana y Fácil que, a pesar de haber hecho algunas modificaciones, me ha dado muy buen resultado.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 4 personas):
- 1/2 kilo de calabaza pelada y sin pepitas
- 1 cebolla pequeña
- 2 huevos
- 1 rebanada de pan de molde remojada en leche
- 1 cucharada sopera de aceite
- Sal, ajo en polvo, curry y nuez moscada, al gusto

- Antes de empezar, pre calentamos el horno a 190º.
- Pelamos y trocemos menudo la cebolla y la calabaza.
- Ponemos el aceite en una sartén a fuego medio y sofreímos la cebolla y la calabaza hasta que empiece a estar tierna. Serán unos 12-15 minutos. Retiramos y reservamos.
- En un bol aparte, cascamos los huevos, los batimos y añadimos el sofrito, bien escurrido de aceite.
- Incorporamos también el pan remojado en leche y las especias y la sal al gusto.
- Ahora batimos todo bien hasta que este a nuestro gusto, con más o menos tropezones.
- Engrasamos con mantequilla el molde donde vayamos a hornear el pudín, vertemos la mezcla y horneamos a 190º durante 35-40 minutos, o hasta que esté completamente cuajado.
- Dejamos enfriar, desmoldamos y servimos cortado en porciones.




Notas:
- Si no tenéis pan de molde podéis utilizar pan rallado. Con un par de cucharadas soperas y medio vaso de leche el resultado es muy similar.
- Este pudín se desmolda y corta mejor si lo dejamos enfriar en la nevera de un día para otro. Además, fresquito resulta delicioso.
- Si no podemos o no queremos usar el horno, podemos cuajar el pudín en el microondas. Bastará con ponerlo 10 minutos a máxima potencia.
- Podemos añadirle a la mezcla algún fruto seco que nos guste, queso crema, olivas, tacos de algún embutido... imaginación al poder.

Espero que os guste tanto como a nosotros.
¡Feliz inicio de semana!

viernes, 12 de junio de 2015

PUDÍN DE PAN INTEGRAL CON MANZANA Y CANELA



Escribiendo esta entrada me han venido a la mente muchos y muy tiernos y buenos recuerdos.
Cuando era una niña y mi madre todavía llevaba la batuta en la cocina de casa, yo me pasaba la semana deseando que llegara el viernes, no por no tener que ir a clase y poder acostarme ese día a las tantas, o por poder salir al parque a jugar sin tener que preocuparme de comer para no llegar tarde.. Era porque yo sabía que mi madre llevaba guardando desde el lunes todos los restos de pan y bollería que habían ido sobrando para preparar uno de nuestros postres/meriendas favoritos: el pudín de pan. Esa receta de toda la vida que se cocina en todas las casas y de la que todo el mundo tiene su versión, aunque nunca sea la definitiva, pues si algo está claro es que cuando se prepara un pudin, nunca queda igual que el anterior y mucho menos igual que el siguiente, básicamente porque las sobras nunca serán exactamente las mismas. Como ya he dicho en más de una ocasión, esa es la esencia del aprovechamiento y lo que hace que me guste tanto.
Como base, mi madre siempre utilizaba al menos la mitad de pan duro, huevos, leche, azúcar y mucho cacao en polvo, y a partir de ahí, lo que surgiese: croissants, magdalenas, bizcocho, pasas, almendras, restos de fruta... y una larga lista de ingredientes que, en mi opinión, siempre quedaban de fábula en el pudin.
Teniendo un conejo en casa que se come los trozos de pan duro más a gusto que un arbusto, me sabe mal privarlo de ese placer, pobre animalillo... Pero esta semana la empecé con un antojo muy grande de pudin y, muy a disgusto del pequeñajo, he ido guardando algunos pellizcos de pan que han ido sobrando de la comida y algún croissant que se escondió en su día en el fondo de la despensa, y he aquí mi versión del pudín de pan.
El pan que he usado es integral puesto que es el que solemos comer en casa. Esto hace que sea un dulce con un aporte extra de fibra que, como sabréis, no me viene nada mal.
Aparte, también le añadí unos restos de croissant, un poco de manzana y una buena cantidad de canela y azúcar moreno, pues estos tres últimos ingredientes nunca faltan en mi cocina para preparar dulces y me encantan. El resultado fue un pudín muy ligero y suave que, sin ser excesivamente dulce, mata muy bien el gusanillo y que a media mañana o a media tarde, una vez fresquito, entra de maravilla. Yo me lo llevé al trabajo con la idea de comerme un par de trozos y me acabe terminando toda la fiambrera...
La receta es tan sencilla y el resultado es tan rico que merece la pena probarlo.
Espero que os guste.




Ingredientes (variarán según los restos que tengamos):
- 2 huevos
- 3 cucharadas soperas de azúcar moreno
- 250 ml de leche semidesnatada
- 100 gramos de pan duro
- 1 croissant recto duro
- 65-70 gramos de dados de manzana
- Canela molida, al gusto
- Ralladura de limón o naranja (opcional)
-Caramelo líquido para el molde (opcional)

- Antes de empezar, dejamos pre calentando el horno a 180º.
- En un bol, desmigamos el pan y el croissant y le añadimos la leche, el azúcar, la manzana, la canela y la ralladura de limón, y lo mezclamos bien, dejando que el pan absorba un poco el líquido.
- En un bol aparte, batimos ligeramente los huevos y los añadimos a la mezcla anterior, mezclando bien todo el conjunto.
- En el fondo del molde donde vayamos a hornear el pudín, colocamos una buena cantidad de caramelo líquido. Si no tenemos caramelo, también podemos engrasar el molde con mantequilla o aceite y cubrir el fondo con una buena capa de azúcar.
- Vertemos la mezcla del pudin en el molde e introducimos en el horno pre calentado durante 35-40 minutos aproximadamente, o hasta que la superficie empiece a dorarse y el pudín esté cocido.
- Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo antes de desmoldar y servir, cortado en porciones tamaño ración.




Notas:
- El pudín de pan combina muy bien con nata montada y helados de sabores suaves como el de nata, el de vainilla, el de limón, etc.
- Como ya he dicho, el pudín de pan acepta multitud de ingredientes: pasas, almendras, nueces, plátano, trozos de chocolate, coco rallado... Una combinación muy recomendable es la de coco, chocolate y plátano.
- Si apetece, también se le puede añadir un vaso de chupito de vino muy dulce, sobretodo si se va emplear alguna fruta desecada como ingrediente, y reducir un poco la cantidad de azúcar. Queda delicioso.

Nada más por ahora, espero que os haya gustado y que os animéis a hacer vuestra propia versión
¡Feliz fin de semana!