sábado, 10 de septiembre de 2016

PIMIENTOS RELLENOS DE SALMÓN Y FRUTOS SECOS PARA #LAVUELTAALCOLETS



"... Y a ver si te bajas alguna tarde más y nos tomamos un café o algo, que parece mentira que seamos prácticamente vecinas y te haya visto 4 veces contadas en todo el verano, hija...".
Esta ha sido la frase con la que hoy, día 9 de septiembre, siendo casi las 3 de la tarde y con toda la intención de tocarme un poco la "patata", mi señora madre se ha despedido de mi después de haberle hecho una visita rápida. Y la verdad, siendo sincera conmigo misma y aunque me pese, razón no le falta... ¿Pero cómo es posible que ya haya terminado el verano? ¿Nos hemos plantado ya en septiembre, de verdad de la buena? 
Después de mucho reflexionar he llegado a la conclusión que, al ritmo con el que a veces transcurren mis días, voy a tener que darme prisa, porque igual me despierto una mañana, es día 25 de diciembre y me pilla sin mantecados, polvorones, turrones ni nada de nada...
Vale, vale, ahora enserio... Vaya culo inquieto estoy hecha. Desde siempre, soy de ese tipo de personas que no saben estar sin hacer nada, para las que el tiempo parece que no pase cuando no se tiene apenas nada que hacer, y a las que les resulta un auténtico calvario plantearse estar unos días en casa "descansando". En cambio, y aunque sea irónico a rabiar, cuando nos levantamos por la mañana y visualizamos nuestro día, nuestra semana, nuestro mes o nuestra temporada llena de cosas que hacer (ya sea por trabajo, estudios, proyectos más personales o todo a la vez) y no nos queda otra que seguir una rutina e intentar llegar a todo, los días se van sucediendo mucho más rápido de lo que quisiéramos y al final todo termina mucho más rápido de lo que nos gustaría.
Cuántas y cuántas veces me habré dicho a mi misma "Madre mía Debora, menuda temporada te espera..." Y al final, el 99% de las veces (siempre me reservo un margen de error, que una no tiene una memoria tan exacta...) he sobrevivido, he aprendido un montón, lo he disfrutado como una cría e incluso lo he llegado a extrañar muchísimo después.
Así ha sido precisamente nuestro verano. Un verano que, tal y como os comentaba en mi última entrada, pintaba intenso desde el principio y que ha sido mucho más que eso. Empezando por nuestra boda y continuando con nuevas oportunidades laborales, alguna que otra escapada fugaz, visitas de amigos y familiares a los que llevábamos muchísimo tiempo sin ver y otros proyectos más personales que tengo previsto explicaros en unos días, junio, julio y agosto han sido unos meses de locura, de ir paso a paso, estableciendo prioridades e intentando llegar a todo lo que se ha podido. Qué os voy a contar, si todos hemos tenido, tenemos y tendremos épocas así, en las que nos toca renunciar a unas cosas y tirar para adelante con otras, ¿Verdad?
En mi caso no puedo quejarme, pues haciendo de nuevo alusión a mi señora madre, "sarna con gusto no pica" y he estado y sigo estando realmente contenta con el transcurso de mis días, así que voy a seguir disfrutándolo hasta que dure. De momento preveo seguir ocupada pero teniendo un poco más de tiempo para mi, por suerte.
Es por eso precisamente por lo que me hace tanta ilusión volver a publicar después de dos meses sin hacerlo. Y lo hago con el doble de ganas, pues pensaba que tampoco llegaría a tiempo de participar en la iniciativa de La Cocina Typical Spanish de este mes y al final, aunque apurando un poco, he podido preparar algo decente para la ocasión , ¡Toma ya!
Septiembre es para la mayoría "el mes de las vueltas". Las vacaciones llegan a su fin y toca volver a casa, al trabajo, a la universidad, al instituto... Pero los protagonistas indiscutibles de este mes son los peques de la casa y la famosa operación "Vuelta al cole", así que este reto va por ellos.
Recuerdo perfectamente la ilusión que me hacía a mi volver a empezar el curso, no sólo por el hecho de reencontrarme con mis compañeros y ponernos al día explicándonos nuestras "hazañas" veraniegas, sino por todo el trajín previo al primer día de clase: Preparar la mochila, cotillear los libros nuevos, ordenar el armario... Eso sí, y como ya os he comentado en más de una ocasión, en casa nunca nos ha faltado de nada pero tampoco íbamos sobrados de dinero precisamente. Por eso, igual que se hacía a la hora de cocinar, todo lo que se podía aprovechar y "reciclar" de un año para otro se aprovechaba y yo, como  me crié con esa mentalidad, iba al cole con el mismo estuche y la misma mochila que el año anterior, pero más feliz que una perdiz.
Septiembre también significaba para mi volver a los almuerzos en casa de mis yayos, pues mis padres casi siempre estaban trabajando llegado el mediodía. Y septiembre también significaba para mi yaya, aunque el calor todavía no nos hubiera dado tregua, volver a los platos contundentes y "de cuchara": Que si potaje de lentejas, que si potaje de judías, que si cocido... Si, como podéis suponer, mi trabajito me costaba comérmelos después de una mañana agotadora de clases y a unos 25ºC a la sombra, pero la mayoría de veces mi esfuerzo se veía recompensado… Os cuento: Mi abuela siempre ha tenido y tiene un don innato para aprovechar las sobras de cualquier plato, don que también ha heredado mi madre y que yo intento poner en práctica siempre que puedo.
Con los restos de carne del cocido, por ejemplo, preparaba una ropa vieja deliciosa o un relleno para pimientos que estaba más rico aún, si cabe.
Han sido precisamente los "pimientos de cocido" de mi yaya los que me han inspirado para preparar mi propuesta de este mes, unos pimientos rellenos de salmón y frutos secos que han sido sin duda alguna el descubrimiento culinario de la temporada y que pienso preparar muchas veces más.
En un principio mi intención era rellenarlos de atún, pero teniendo un par de lomos hermosos de salmón a la plancha en la nevera que me habían sobrado del almuerzo anterior, no dudé ni un segundo en usarlos para preparar el relleno y fue una decisión completamente acertada.
Para ir terminando (lo sé, me enrollo más que las persianas, no lo puedo evitar...) la mayoría sabréis que no tengo hijos ni nenes a mi cargo, pero lo que sí tengo es la sensación constante de vivir con un "nene grande" que, a pesar de tener ya 25 añazos largos, aún sigue sin ser demasiado amigo de las verduras. El pimiento, por ejemplo, es una de las que menos tolera pero, oye, desde que se los preparo rellenos se los come apenas sin rechistar... En algo hemos avanzado, ¿Verdad?
En fin, os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
- 2 pimientos verdes italianos grandes (unos 75-100 gramos cada uno)
- 2 lomos de salmón a la plancha medianos (unos 100-120 gramos cada uno)
- 3 cucharadas soperas de tomate natural triturado
- 1/2 cebolla mediana
- 1 diente de ajo
- 15-20 pasas sultanas sin pepitas
- Una cucharadita de granillo de almendra o 4/5 almendras picadas
- 1 vasito (100 ml aprox.) de vino blanco de cocina
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva suave
- Sal, perejil, pimentón dulce y pimienta, al gusto

- Para empezar, lavamos muy bien los pimientos, les cortamos el rabillo y los despepitamos con la ayuda de una cuchara sopera, intentando que no se rompan. Los lavamos bien también por dentro y reservamos.
- Cortamos la cebolla y el ajo en dados pequeños y reservamos.
- Desmenuzamos bien el salmón, eliminando toda la piel y las espinas que pueda tener, y también reservamos.
- Ponemos el aceite a calentar en una sartén a fuego medio y doramos bien la cebolla y el ajo (4-5 min). Añadimos entonces el tomate triturado, las pasas y las almendras, y rehogamos un par de minutos más. Seguidamente, añadimos el vino, el salmón desmenuzado, la sal y las especias al gusto y dejamos que se cocine hasta que el vino se haya evaporado (unos 5-7 min), removiendo de vez en cuando. Por último, retiramos del fuego y dejamos enfriar por completo.
- Antes de continuar, encendemos el horno y lo precalentamos a 190ºC, calor arriba y abajo.
- Una vez el relleno esté frío, procederemos a rellenar los pimientos: Con la ayuda de una cuchara sopera, tomamos porciones de relleno y las introducimos con mucho cuidado en los pimientos, intentando que no se rompan y presionando hacia abajo para que queden bien rellenos.
- Una vez rellenos, colocamos los pimientos sobre papel de aluminio, los regamos con un poco de aceite de oliva y los envolvemos bien, asegurándonos de que la envoltura de aluminio queda bien sellada.
- Colocamos los pimientos sobre una bandeja o fuente de horno y los horneamos a 190ºC durante 1:15h - 1:30h aproximadamente (dependiendo de si los preferimos más "al dente" o más tiernos).
- Pasado este tiempo, sacamos los pimientos de horno y los dejamos templar unos 20 minutos antes de quitarles la envoltura.
- Para terminar, servimos los pimientos rellenos templados (1 por persona) con alguna guarnición y/o salsa a nuestra elección (puré de patatas, patatas al horno, patatas fritas, arroz salteado sencillo, un poco de mayonesa, etc.).




Notas:
- Si os gustan las verduras "al dente", con apenas 1h-1:15h de horneado tendréis los pimientos listos. Si, en cambio, preferís que queden más blanditas y cocidas, os recomiendo hornearlos unos 15 minutos más. 
- Os recomiendo no desenvolver los pimientos durante el horneado y comprobar su punto simplemente presionándolos un poco sobre el papel de aluminio pues, si lo hacemos, luego nos resultará muy complicado volverlos a sellar bien, perderán el calor y la humedad interior y quedarán más secos y menos asados.
- Si los pimientos tienen una piel muy gruesa puede resultar molesta a la hora de comer. Una vez asados y templados podemos quitársela sin problemas, pues se desprende fácilmente.
- Combinar pescado (especialmente azul) con algún tipo de fruto seco dulce es algo que siempre se ha hecho en casa y que personalmente me encanta, pero si no lo añadimos quedan unos pimientos ricos igual.
- Para mejorar la presentación final, podemos conservar el "rabillo" de los pimientos y colocarlo a modo de tapa una vez los tengamos en el plato. Esto también ayuda a evitar que el relleno se salga.
- Con restos de carne del cocido o de pollo asado, de atún, de bacalao, de carne a la boloñesa, añadiendo un poco de arroz o patatas a dados, etc. Las posibilidades de rellenos y de guarniciones son infinitas y van a gusto de cada un@, así que imaginación al poder.




Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Todavía no hemos "vuelto al cole" oficialmente (aquí las clases empiezan el próximo día 12), pero yo ya me he auto-impuesto la tarea de visitar todos vuestros blogs y ver qué cosas ricas habéis estado cocinando este verano, así que esperad mi visita estos días :)
Os dejo el enlace al recopilatorio con el resto de aportaciones de mis compis. Como siempre, no tiene desperdicio y seguro que vuestros nenes os lo agradecerán mucho si os animáis a poner alguna de las recetas en práctica. O dos, o tres, o...
¡Muchas gracias por seguir ahí, y feliz fin de semana!

domingo, 3 de julio de 2016

PALITOS DE ANÍS, CANELA Y LIMÓN



Casi medio mes de ausencia es mucha ausencia, y eso que todavía estamos, como aquel que dice, empezando el verano, uff... Pinta muy muy intenso. Os cuento:
Como cualquier niña de mi edad, cuando era pequeña me daba mucho coraje darle la razón a mi madre cuando me advertía de que no hiciera algo, de que el resultado y/o las consecuencias no iban a gustarme, y en el 99,9% de los casos terminaba por ser así. Menudos berrinches me pillaba, unas pataletas de campeonato, de esas de llorar de rabia y tirarme de los pelos hasta terminar agotada. Y es que, a parte de ser una niña, he de reconocer que siempre he sido bastante orgullosa...
Hoy en día me pesa mucho menos y, de hecho, no me importa en absoluto y me enorgullece reconocer que mi madre (y todas las madres en general) es una maldita enciclopedia de sabiduría popular, una de esas mujeres que, frase hecha por aquí y refrán por acá, siempre tienen algo que aconsejarte para (casi) cualquier situación que se te presente en la vida.
Con "El que algo quiere, algo le cuesta" aprendí que no se puede tener todo en la vida; Con el "Gotita a gotita se llena la pica" aprendí a tener un poco más de paciencia para el ahorro; Y con "El que la sigue, la consigue" aprendí a darle valor a las cosas que deseaba y a trabajar para conseguirlas.
En los últimos dos meses me he vuelto a ver en una de esas situaciones en las que mi madre siempre tiene algo que decir: "Las mejores cosas de la vida llegan sin buscarlas y sin avisar".
Sin buscarlas, sin planificarlas, sin darte cuenta y sin nada de nada... Vaya, incluso cuestan de asimilar y parecen sinsentidos, y no las puedes apenas controlar, simplemente hay algo que fluye y tu te dejas llevar, punto.
Cansada de esforzarme, de buscar, de rebuscar y de insistir, más de una vez he tenido que dejar algunos de mis propósitos de lado y conformarme con lo que tenía, aunque no fuera precisamente santo de mi devoción.
A modo de ejemplo, Marc llegó a mi vida justo en el momento en el que decidí dejar de envidiar a esas parejas jóvenes que se colmaban de besos y arrumacos por la calle y dedicarme a disfrutar de mi soltería; 3 años después, encontramos el piso donde vivimos justamente cuando decidimos dejar de buscar, muy desilusionados y frustrados por no tener ni ingresos ni avales suficientes para alquilar cualquiera de los pisos que nos gustaban; Por último, y a modo más personal, hace poco que encontré el trabajo que estaba buscando hacía mucho, muchísimo tiempo... ¿Y sabéis qué? Pues sí, lo encontré justo en el momento en el que decidí desistir en mi búsqueda y conformarme con el trabajo que tenía (profesión que adoro, por cierto, pero de la que necesitaba tomarme un  gran respiro).
Y a día de hoy, como quien no quiere la cosa y sin apenas darme cuenta, soy una mujer casada que disfruta limpiando, cocinando, mirando ideas de decoración, cambiando los trastos de sitio o simplemente tumbada en el sofá de su casa, sobretodo después de un día agotador en un trabajo que le llena, y mucho.
Al principio me sentí eufórica, pero poco después la euforia dejó paso a la sensación de plenitud y, hoy por hoy, me siento llena y muy satisfecha. Por poner un pero (siempre hay un maldito pero), he de reconocer que tanto dejarme llevar me ha dejado agotada. Demasiados sucesos y demasiados cambios a los que todavía me estoy acostumbrando y que me consumen mucha energía mental, cosa que ha llegado a pasarme factura y a lo que he tenido que poner remedio urgente. Por eso, en los pocos ratos libres que tengo para mí últimamente, he decidido darme al paseo relajado, a la lectura fácil, a la música tranquila, a los baños relajados, a la cocina sencilla y poco más.
Y en esta misma línea va la receta que os traigo hoy. Se trata de otra versión de aquellos palitos de canela y anís que he hecho tropecientas veces y que nunca duran más de dos días en casa.
Hará cosa de una semana tuvimos una tarde de lo más lluviosa y agobiante, y andaba yo muy perezosa y muy antojosa de dulce, así que me atreví a encender el horno, abrí todas las ventanas para no morir en el intento y me puse manos a la obra.
La ralladura de limón combina a las mil maravillas con la canela y el anís y le aporta un toque fresco y ácido riquísimo a estos palitos. Su sabor es muy parecido al de las rosquillas fritas de anís de toda la vida, pero el procedimiento es mucho más sencillo y resulta un dulce muchísimo más ligero, por lo que no nos va a pesar demasiado darnos el capricho aunque estemos en plena operación bikini :)
Sin más, os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para una bandeja de 25 piezas aproximadamente):
- 125 grs. de harina
- 1 yema de huevo
- 50 ml de aceite de oliva suave
- 30 grs. de azúcar + azúcar para el rebozado
- 1/2 cucharadita de canela molida
- La ralladura de 1/2 limón
- 1 cucharadita de anís en grano
- 1 copita (25 ml) de anís

- Antes de empezar pre calentamos el horno a 190º C.
- Colocamos toda la harina en un bol y añadimos la yema de huevo, el aceite, el anís y la copita de anís, la canela, la ralladura de limón y el azúcar.
- Ahora lo mezclamos todo bien hasta que la masa resultante no se pegue a las manos. La tapamos y la dejamos reposar unos 20 minutos en un lugar cálido.
- Pasados los 20 minutos, estiramos con las manos la masa y vamos formando tiras largas más o menos iguales.
- Pasamos las tiras por el azúcar y las vamos colocando en una bandeja de horno con un papel de horno o de aluminio ligeramente engrasado.
- Horneamos unos 15 minutos hasta que estén doradas y el azúcar forme una capa caramelizada.
- Dejamos enfriar y servimos.




Notas:
- Yo prefiero usar vino moscatel en vez de anís para hacer estos palitos, porque su sabor es mucho más suave y me gusta el punto de dulzor que le da.
- Estos palitos también quedan muy ricos si les "clavamos" unos frutos secos por encima antes de pasarlos por el azúcar y hornearlos.
- Os invito a variar la forma de los palitos, las posibilidades son infinitas y es mucho más divertido, sobretodo para los peques de la casa.
- Si se guardan en un táper o cualquier recipiente adecuado, estos palitos aguantan perfectamente una semana sin perder sabor ni textura.


Y nada más por ahora. Espero que os haya gustado la receta, hacia mucho tiempo que no preparaba ni publicaba nada dulce y ya iba siendo hora.
Las fotos vuelven a ser mías y, a decir verdad, esta vez estoy bastante contenta con el resultado, sobretodo si las comparo con las de la receta original. ¿Vosotros qué opináis?
¡Muchas gracias por seguir ahí, y feliz domingo!
Un abrazo.

sábado, 18 de junio de 2016

BODA MARC & DEBORA 28/05/2016

Coincidiendo que hoy hace exactamente 3 semanas que Marc y yo nos dimos el "sí, quiero", y que os había prometido enseñaros (que no contaros, que a veces me paso de charlatana) con todo lujo de detalles cómo fue nuestro gran día, hoy he querido dedicar la tarde a juntar todas las fotos que tenemos y compartirlas con vosotros, con toda la ilusión del  mundo, por supuesto.
Nunca me cansaré de repetir que una imagen vale más que mil millones de palabras, así que imaginaos el valor de estas... Otra vez se me ha vuelto a poner la piel de gallina.
En fin, así fue nuestra boda:


Los chicos de Dream's Factory se encargaron de venir a casa 1 hora antes de la ceremonia y nos hicieron fotos tan bonitas como esta, donde salimos mi abuela y yo.


Mi padre quiso entregarme el ramo y leerme unas palabras que había escrito para la ocasión... La verdad, me costó retener las lágrimas de emoción.


El ramo me lo hice yo misma por decisión propia, y era de margaritas blancas y paniculatas lilas. Las margaritas tienen mucho significado para mí, pues eran las flores favoritas de mi abuelo, que en paz descanse.


Basándome en mi ramo también hice los prendidos para el padrino, en novio y el padre del novio.


Y agarrada del brazo de mi padre en todo momento, nos pusimos en marcha camino al Ayuntamiento de Pineda de Mar pues, a pesar de estar a apenas 500 metros de mi casa, tan sólo faltaban ya 20 minutos para la ceremonia. 




Mi chico iba guapísimo, jamás le había visto tan guapo de hecho.


Mi chico llevaba un traje de Mago Man que le encantó desde que lo vio. 
Completaban su look una camisa y una corbata de Asos, una armilla de H&M y unos zapatos de Kiabi.
En mi caso, decidí arriesgar y me compré el vestido en Edressit. Pude hacérmelo a medida, la atención que recibí fue excelente y en 4 días tenía en casa mi precioso vestido. A pesar de que tuve que pagar 20 euros de tasa aduanera, me salió muy rentable.
La corona de flores la compré meses antes en Aliexpress.


Aquí con los testigos






Y ya casados... ¡Qué vivan los novios!


El arroz no podía faltar, por supuesto...


...y la sesión de fotos con la familia y los invitados delante del Ayuntamiento tampoco.


La familia de mi chico: a su lado, su madre (63 años tiene, alucinad) y su cuñado, y al mío su padre, su hermana y su sobrina.


Mi madre es la mujer que está al lado de mi chico, y también iba guapísima. 


"¡Venga chavales, foto de grupo y a comer, que nos esperan en el restaurante!"


(Arriba, mi padre y mi suegro, guapísimos los dos)

Para el banquete y la celebración nos decantamos por el restaurante El Parador de Canet, en la localidad de Canet de Mar. 
Desde el primer momento nos hicieron sentir como en casa, y llegado el gran día, todo salió perfecto. Un servicio y una comida de 10, a un precio de escándalo y justo al lado de la playa. Totalmente recomendable.


Más fotos con amig@s




Ella es Marina, una de esas amigas que se cuentan con los dedos de la mano y la persona que escogí para que fuera mi testigo (y que después se llevó el ramo, como podéis deducir jeje), así que ya os imagináis lo importante que es para mí.




Nos costó mucho tiempo y esfuerzo, pero Marc y yo quisimos encargarnos de hacer a mano casi todos los detalles de la boda: pinzas y blondas con el nombre de los invitados, las fichas de los menús, los centros de flores, las guirnaldas... Mucha faena, sí, pero de la que gratifica a más no poder.






El menú pudimos diseñarlo totalmente a nuestro gusto. Después de un pica-pica la mar de completo (calamares a la romana, croquetas caseras, torradas variadas, piruletas de langostinos, etc.), nos sirvieron Bacalao a la marinera y Pollo relleno con salsa de manzana y puré de patatas casero.
Todo exquisito y muy abundante.


Y este fue nuestro "pastel", una auténtica obra de arte que se encargaron de prepararnos para la ocasión los chicos de My Sweet Dreams Cupcakes.
Unos cupcakes eran de chocolate con frosting de vainilla, y otros de vainilla con frosting de Fresas del Maresme. Deliciosos.




Y para nosotros... !Un carrot cake de 10 cm de diámetro! 
Era precioso, así tan chiquitín, y también estaba delicioso.


Demasiado cuchillo para un pastel tan pequeño :) 


Seguidamente, reuní a todas las "mujeres" (lo pongo entre comillas porque algunas, como la chiquitaja que véis tan entregada en la foto, sólo tenían 6-7 años) y lancé el ramo.


Cuando volví a entrar al comedor, Marc me estaba esperando para abrir el baile y, a partir de ahí...


¡¡Desfase!!


 Bailamos el limbo...


...hicimos y nos hicieron dibujos "chorras"...


...fumamos de un puro gigantesco...


...y hasta hubo fotomatón de mano de Fotomatón Barcelona. Los conocimos y contratamos a través de Bodas.net, quedamos muy satisfechos con el servicio y, lo más importante, los invitados se lo pasaron de fábula.


Aunque estábamos ya muy cansados, muy a nuestro pesar el día fue llegando a su fin y mi chico se encargó de repartir los detalles entre todos los invitados. 


Toalla de manos envuelta en forma de cono de helado, de color rojo para las mujeres y de color marrón para los hombres, en bolsita de organza y con la fecha de nuestro enlace.
Por supuesto, también lo hicimos nosotros.


¡UN DÍA INOLVIDABLE!

Es un auténtico placer poder compartirlo con vosotros. De nuevo, mil gracias por todas las felicitaciones, ánimos y buenos deseos que nos habéis ido haciendo llegar tanto antes como después de la boda. 

¡Que paséis un estupendo fin de semana!

viernes, 10 de junio de 2016

"PAPAS ALIÑÁS" DE CÁDIZ PARA EL RETO #VÁMONOSDETAPASTS



Es día 9, son ya pasadas las 8 de la tarde y, a pesar de haber enviado mi propuesta para el reto de este mes de La Cocina Typical Spanish hace un par de días, aquí me tenéis, para variar, apurando hasta el último minuto para llegar a tiempo de presentar mi plato... ¡Y más feliz que una perdiz! Y es que este mes, entre todo el follón de la boda, los estudios, el trabajo y demás, no esperaba llegar a tiempo de participar ni en el mejor de los casos. Pero a última hora, entre una cosa y otra, he podido ir sacando ratitos de aquí y de allá para descansar y dedicarle un poco más de tiempo al blog, que ya tocaba.
Ya sabéis que yo soy de esas personas que piensan que "sarna con gusto no pica", así que estoy convencida de que todos los "esfuerzos" por ponerme de nuevo al día me van a traer más de una alegría (mira, con rima y todo).
¿Y qué mejor forma de arrancar que yéndonos de tapas? Una costumbre tan típica de nuestro país, tan rica y que tanto empieza a apetecer en esta época del año... Como ya os podréis imaginar, las tapas han sido elegidas como la propuesta de este mes.
Leila, del blog La nueva cocina de Leila y nuestra anfitriona de este mes, nos cuenta que lleva viviendo en Alemania 5 años y que allí son muy famosas las tapas de nuestro país, hasta tal punto que se hacen cursos monográficos para aprender a preparar las tapas más típicas. Por mi parte, que trato con personas de todas partes del mundo casi a diario, he de darle la razón a Leila. Los turistas extranjeros se vuelven locos con las tapas, les encanta algo tan simple como acompañar la bebida con algo de picar y siempre intentan sonsacarte para que les recomiendes un buen lugar de "tapeo"... En fin, mi día a día, qué os voy  contar...
Por otra parte, la "tapa" tiene diversos nombres según la región de España donde se tome: En Aragón y Navarra se le llama "alifara", en el País Vasco "poteo", etc. Lo que sí suele ser común en toda España es el hecho de acompañar una tapa con una copa de vino o cerveza.
La tapa ya era mencionada por Cervantes en "El Quijote" bajo el nombre de "llamativos" y por Quevedo como "avisillos".
Si nos ceñimos a la definición que da la Real Academia de la Lengua Española, veremos que una tapa no es más que una “pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida”.
En fin, sea cual sea su origen y definición, lo cierto es que las tapas son las grandes protagonistas de la gastronomía de nuestro país, tanto que cada vez se está exportando más la "cultura del tapeo" a otros países.
Aunque yo he nacido y crecido en Cataluña y siempre intento "barrer para casa" y preparar platos típicos de mi tierra, mis padres forman parte de ese gran grupo de inmigrantes andaluces que vinieron a Cataluña a finales de los 80 para buscarse la vida, pues en Andalucía estaba la cosa muy complicada. Por ese motivo, la cocina de mi casa tiene influencias de ambas partes de España, aunque mi madre sigue preparando algunos platos tradicionales de su tierra, Cádiz, tal y como lo ha hecho siempre. Ese es el caso de las "papas aliñás" o la ensalada andaluza de patata, receta estrella del verano de mi casa y del que nos damos unos atracones buenos, buenos.
Es más, así como curiosidad os contaré que, hace ya unos cuantos años, mis padres regentaron un bar del tipo "bebida+tapa gratis" y esta era la tapa que más triunfaba junto a las alitas de pollo al ajillo... Ahí es nada.
Las papas aliñás se consumen generalmente como entrante o tapa, y son muy típicas en los bares y restaurantes de la provincia de Cádiz. Se trata simplemente de un plato a base de patata, aceite de oliva, vinagre, perejil y cebolleta, aunque a veces también se acompañan con un poco de atún y otras especias al gusto.
Mi madre las prepara con patata, judías verdes, atún, huevo, cebolleta y perejil, y así es como la he hecho yo y como más me gustan.
Así que hoy va por ti, mamá.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2-3 personas):
- 3 patatas grandes (unos 500 gramos aprox.)
- 200 gramos de judías verdes planas (yo usé cocidas)
- 1/2 cebolla grande
- 2 huevos tamaño M
- 1 lata de atún grande (80 gramos de peso escurrido)
- 1 cucharada sopera de perejil fresco picado
- 2 cucharadas soperas del aceite del atún
- Vinagre de Jerez y sal, al gusto

- Empezamos cociendo las patatas en una cazuela con abundante agua y a fuego alto, durante 20-25 minutos aproximadamente. A mitad de cocción, añadimos también los huevos. Retiramos y dejamos enfriar por completo.
- Mientras se cuecen las patatas y los huevos, vamos limpiando y picando la cebolla y el perejil, y lo colocamos en una fuente grande.
- Escurrimos el atún, reservando 2 cucharadas soperas de su aceite, y lo añadimos a la fuente anterior.
- A continuación, pelamos las patatas y los huevos, los troceamos al gusto y los añadimos al resto de ingredientes.
- Para el aliño, mezclamos el aceite del atún con el vinagre y rociamos bien la ensalada. Probamos y rectificamos de sal si fuese necesario.
- Mezclamos todo bien y servimos nuestra ensalada con un poco más de perejil picado por encima y unos colines o regañas de pan para acompañar.




Notas:
- El tiempo de cocción de las patatas variará en función de su peso y del tipo de patatas que uséis. Yo suelo usar patatas medianas y en 20 minutos ya las tengo bien cocidas.
- Al ser un plato tan sencillo y de ingredientes tan básicos, merece la pena elegir aquellos que sean frescos y de calidad para garantizar un resultado riquísimo. Por ejemplo, usar perejil fresco en vez de seco, patata nueva, huevos frescos de payés, etc. Son pequeños detalles que marcan la diferencia.
- Como mejor saben estas patatas es comiéndolas el mismo día y sin que pasen por el frigorífico, pues el frío modifica y estropea el sabor de la patata. Bastará con prepararlas por la mañana y dejarlas en una fuente cubiertas con papel film en un lugar fresco.
- Estas patatas también se pueden acompañar con alguna salsa tipo mayonesa, salsa rosa, all-i-oli, etc. Para gustos, colores.




Y esto es todo, por ahora.
Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Y por si os animáis y os queréis venir de tapas con nosotr@s, aquí os dejo el enlace al recopilatorio con el resto de aportaciones de mis compis. Como siempre, no tiene desperdicio :)
¡Muchas gracias por seguir ahí, y feliz fin de semana!
Fotos: Marc RT Studios