Mostrando entradas con la etiqueta Reto Typical Spanish. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reto Typical Spanish. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de marzo de 2017

PASTA CON SALSA DE CALABAZA ASADA Y PIÑONES PARA #TODOPORLAPASTATS



¡Qué alegría, qué alboroto, qué emoción y qué de todo! Son ya casi las 8 de la tarde (las 9 en España) y todavía me dura el buen sabor de boca con el que hemos llegado después del almuerzo.
Y es que, señoras y señores, en casi medio mes que llevamos yendo a almorzar (o a hacer el "lunch", como lo llaman aquí) al bar del trabajo, hoy ha sido la primera primerísima vez que nos han servido una guarnición en nuestro plato principal que no eran patatas fritas... ¡Y cuantísimo lo ha agradecido nuestro paladar y nuestro estómago! Que en este país se ponen ciegos a patatas fritas es algo que no nos ha pillado por sorpresa ni mucho menos, y la verdad es que no estamos comiendo tan mal como nos esperábamos, pero de ahí a que CADA DÍA se zampen una ración tamaño plato sopero para acompañar la especialidad del día (pollo o pescado al horno, sandwich, hamburguesa, sopa...) y que encima te llamen "rarita" si pides que te lo cambien por una ensalada... En fin, no creo que lleguemos a acostumbrarnos a eso, y tampoco es que sea nuestra intención precisamente...
Menos mal que el cocinero que se encarga de "alimentarnos" es un hombre indio la mar de majo que nos ha asegurado que, aunque sea de vez en cuando, suele preparar platos similares al "creamy chicken with spiced rice" (pollo cremoso con arroz especiado) del que hemos dado buenísima cuenta hoy. Entre eso, las cenas que hagamos en casa y los trapicheos de productos "typical spanish" que pretendemos empezar en breve con nuestros señores padres, nuestro panorama alimenticio-gastronómico no pinta mal del todo, ¿verdad?
Y bueno, hablando de las cositas ricas que tenemos por nuestra tierra y lo bien que se come...
Ya casi es día 10 y, como cada mes desde que la conocí, me toca presentar (y encantada de la vida) mi propuesta para la iniciativa de La Cocina Typical Spanish. Acabada la etapa de anfitriones con una #guerradeanfitrionesTS que dió muchísimo de sí, este mes nos han brindado la oportunidad de elaborar platos de pasta, sí, sí... ¡¡de pasta!! Lo nunca visto ni "permitido", así que no podía perdérmelo por muy lejos que esté y poco tiempo que tenga. Además, pude catar y enviar mi receta dias antes de empezar a trabajar aquí, así que ha sido cuestión de "ponerla bonita" a ratos.
No puedo decir que la mía sea de esas recetas de pasta tipo canalones, macarrones "de la abuela" fideos a la cazuela y demás, que siempre se han preparado en casa y que nos encantan. Lo que sí puedo decir es que, desde que di con ella hará cosa de 3 años, suelo comprar las calabazas más grandes con tal de que me de para una buena olla de crema y esta deliciosa salsa.
Mis suegros van cada año desde que se celebra (y ya va por su 13º edición) a la Fira de la Carbassa (Feria de la Calabaza) de Sant Feliu de Codines, un pueblecito de Barcelona, y siempre vuelven encantados.
El atractivo principal de esta feria es el concurso de calabazas de más peso (¡algunas superan los 400 kilos!), pero también suele contar con espacio para las esculturas hechas con esta hortaliza, y, por supuesto, una muestra gastronómica donde degustar diferentes variedades.
Los dos años que estuve viviendo con ellos no tuve oportunidad de ir porque siempre estaba estudiando, así que mi suegra nos trajo en ambas ocasiones unas figuritas la mar de monas y varios folletos de información, entre ellos algunos con sugerencias y recetas.
Me vais a disculpar porque no recuerdo si era un folleto de una tienda, restaurante, etc., lo  único que recuerdo es dar con la receta, escribirla en una hoja de mi libreta, ir a comprar los ingredientes y ponerme manos a la obra al día siguiente... ¡Y menuda salsa rica!
Mucho tiempo después, ya viviendo mi chico y yo solos, sigo preparándola y no nos cansamos de ella, pues es tan sencilla, tan suavecita, tan diferente... Acompañada de queso rallado, por ejemplo, es ideal para pastas y apta para vegetarian@s, pero tampoco os dejará indiferente si la probais con alguna carne o pescado, os lo aseguro.
En fin, sin más dilaciones, os dejo con los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 raciones grandes):
- 180-200 gramos de espirales de pasta
- 200 gramos de calabaza (peso sin piel)
- 1 cebolla mediana
- 1 diente de ajo
- Una cucharada sopera de aceite de oliva suave
- 15-20 piñones pelados
- Sal y pimienta, al gusto
- Agua de la cocción de la pasta
- Queso crema, opcional y al gusto

- Antes de empezar, precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.
- Pelamos y cortamos la calabaza, la cebolla y los ajos y los colocamos en una bandeja de horno.
- Salpimentamos las verduras al gusto, regamos con el aceite y horneamos a 180 ºC unos 35-40 minutos, o hasta que la calabaza esté blanda. Retiramos y dejamos templar.
- Por otro lado, cocemos la pasta como solamos hacerlo habitualmente y reservamos medio vaso (75-100 ml aprox.) del agua de cocción.
- Ponemos las verduras asadas y el agua en el vaso de la batidora y trituramos hasta que quede suave y cremosa. Podemos añadirle también un poco de queso crema al gusto.
- Seguidamente, tostamos los piñones en una sartén sin aceite a fuego vivo, hasta que tomen color.
- Para terminar, repartimos la pasta en dos platos y la servimos con una buena cantidad de salsa por encima y terminada con un puñado de piñones tostados y/o queso rallado al gusto.




Notas:
- Hornear las verduras para preparar esta salsa hace que quede mucha más rica, con un sabor a asado muy característico. Para variar un poco o si no disponéis de tanto tiempo, podéis rehogarlas con un chorrito de aceite y vino en una sartén o incluso usar calabaza cocida de esa que venden en muchos supermercados.
- Para variar un poco, se pueden sustituir los piñones por cualquier otro fruto seco al gusto, así como variar las especias. Como siempre os digo, imaginación y gusto al poder.


Y esto es todo, por ahora. Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Os recomiendo echarle un ojo al resto de aportaciones de mis compis de reto, estoy segura de que va a ser un recopilatorio estupendo, como de costumbre :)




¡Muchísimas gracias por seguir ahí, y nos vemos (leemos) en breve!
Fotos: MarcRT Studios

viernes, 10 de febrero de 2017

BUTIFARRA CON PATATAS (VERSIÓN LIGERA) PARA #GUERRADEANFITRIONESTS



De todos los motivos que he tenido hasta ahora y que pueda tener desde ahora para justificar mis laaaargas ausencias (os hecho de menos, jolines), el que voy a daros esta vez es el MOTIVO por excelencia, el Rey de los Motivos,el motivo más motivo de todos los motivos del mundo... Pero primero, vamos por partes, que si no me pongo a escribir como si no hubiera un mañana...
Vuelve a ser día 10 y yo, muy en mi línea, sigo enviando mi propuesta para el reto mensual de La Cocina Typical Spanish a última hora y con prisas. A la que tenga cosas que hacer, basta con que me despiste un poco y... ¡Corre Debora, que sólo quedan dos días para publicar! Soy un caso, lo sé...
En fin, nunca es tarde si la dicha es buena, y este mes tenía que llegar SÍ o SÍ. Primero porque, después de 2 años disfrutando de lo lindo con todas y cada una de las propuestas, las chicas han decidido cerrar el ciclo de anfitriones, al menos de momento. Eso sí, la despedida que nos han propuesto va a ser por todo lo alto, y es que este mes toca.. ¡guerra de anfitriones!.
Como cada mes, debemos preparar una receta que sea típica de nuestra cocina con el ingrediente propuesto, a elegir entre todas las propuestas que los anfitriones han ido presentando a lo largo de estos 2 años. Y dicho y hecho lo cual, que empiece la guerra.
Yo no tuve la oportunidad de participar en los primeros retos así que, para esta ocasión, me parecía justo optar por una de dichas iniciativas. Así que sometí mi decisión a "votación popular" (dice ser marido y mi madre, que estaba en casa en ese momento) y al final... tacháááán... ¡Me quedo con Maggie de El cajón desastre de Maggie y su #conpatatasyalolocoTS! Porque en casa nunca faltan patatas y nos encantan en todas toditas sus versiones. Además, precisamente ese día teníamos para comer un plato con patatas, así que me vino como anillo al dedo.
¿Quién no ha recurrido al típico plato combinado de carne a la plancha con patatas, o huevos fritos con patatas, o salchichas con patatas, etc., para resolver una comida en un plis plas y acertar con toda la familia? Pues eso precisamente pensé yo y, después de una mañana intensa que me había dejado pocas ganas de cocinar, preparé una cantidad generosa de patatas y verduras, las especié al gusto, un chorrito de aceite y al horno mientras bajaba a la carnicería a por unas buenas butifarras... La misma carnicería, por cierto, donde las compraba mi madre para prepararnos este tipo de platos, hace ya muchos años. 
Preparando la guarnición de patatas y verduras al horno me ahorré muchísimo trabajo y tiempo, a la vez que conseguí reducir el aporte calórico del plato considerablemente. En menos de media hora estábamos disfrutando de un plato riquísimo, equilibrado y sencillo que espero os guste tanto como a nosotros.





Ingredientes (para 2 personas):
- 2 butifarras frescas grandes al gusto (las nuestras llevaban escalivada en el relleno)
- 2 patatas medianas
- 1/2 pimiento rojo
- 1 cebolla pequeña
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva suave
- Sal, ajo en polvo, perejil picado, pimienta y pimentón, al gusto.

- Antes de empezar, precalentamos el horno a 190ºC, calor arriba y abajo.
- Empezamos limpiando y picando en trozos no muy pequeños las patatas, el pimiento y la cebolla y los colocamos en una fuente de horno.
- Seguidamente, rociamos las verduras con un chorro de aceite, la salamos y especiamos al gusto, mezclamos todo bien y las introducimos en el horno durante 25-30 minutos, o hasta que estén a nuestro gusto.
- Mientras las verduras estén en el horno, haremos las butifarras a la plancha a fuego medio y con un chorrito de aceite.
- Servimos las butifarras recién hechas acompañadas de una buena cantidad de patatas y verduras y un buen trozo de pan.




Notas:
- No se deben pinchar las butifarras/salchichas mientras se están cocinando pues, a pesar de que de este modo se cocinarán mejor por dentro, pierden también mucha jugosidad. Es mejor hacerlas a fuego medio bajo para que no se quemen por fuera y se queden crudas por dentro.
- Por supuesto, este plato queda también delicioso con unas buenas patatas fritas caseras, pero el contenido calórico del plato aumenta considerablemente.
- Con salchichas frescas, lomo, contramuslos de pollo limpios, usando otras verduras para la guarnición, acompañando la carne con un poco de mayonesa o mostaza... Este tipo de platos combinados se pueden preparar y disfrutar de mil formas distintas, así que imaginación y gusto al poder.


Espero que os haya gustado mi propuesta, y aprovecho para dejaros el enlace al recopilatorio de este mes, más "guerrero" imposible.




Y como os decía al principio... Mientras las chicas andan cerrando ciclos, en casa toca empezar otros... ¡Y menudos son! He aquí mi super MOTIVO:
Hará cosa de un mes y medio, un domingo por la tarde mientras estaba preparando las actividades para darles a los peques en clase, me topé por casualidad con una oferta de trabajo en la que pedían una pareja para trabajar en una isla británica situada allá donde dios perdió la chancla. Las condiciones estaban genial y, sin ninguna esperanza, mi chico y yo aplicamos en la oferta... Y sucedió lo que nos imaginamos, que nos descartaron enseguida. Tampoco teníamos nada que perder...
Pero el viernes por la tarde de esa misma semana, recibimos una llamada de una chica de la empresa que gestiona dichas ofertas porque a última hora le había entrado otra oferta de trabajo bastante interesante y creía que nuestros perfiles eran ideales para cubrirla. Y después de darle muuucha caña con el inglés, varias entrevistas a distancia, mucho papeleo hecho y por hacer, y muchos nervios mezclados con ilusión y ganas... ¡Nos vamos a vivir al Reino Unido en menos de 20 días! Ha sido todo tan increíble y tan rápido que todavía no nos lo terminamos de creer, pero nos está sucediendo y no os imagináis lo disparatados que estamos. Van a ser los 20 días más largos de nuestras vidas...
6 meses como mínimo, y todo lo que estemos dispuestos a trabajar y vivir allí como máximo, es todo lo que sabemos seguro hasta ahora. Lo demás vendrá solo, como siempre. 
Por eso no podía ni quería perder la oportunidad de participar este mes pues, muy a mi pesar, va a ser la última vez que pueda hacerlo en, por lo menos, 7 meses. Eso, o hasta que podamos instalarnos más cómodamente allí, decidamos volver, o lo que surja. De momento nos damos por satisfechos con que nos guardéis el secreto una semanita más (todavía estoy dándole vueltas a cómo decírselo a mi madre sin que le de un "jamacuco") y nos deseeis suerte, porfa :)
En fin, espero y deseo ponerme al día con unas cuantas entradas que tengo en "making of" (por ir practicando inglés un poco je je) desde hace mucho, y prometo subir alguna antes de marcharnos.
¡Mil gracias por seguir ahí! Un abrazo grande.

martes, 10 de enero de 2017

UNTABLE DE SETAS Y TOSTAS DE SETAS Y ATÚN PARA #DANDOLALATATS



Nuevo año, nuevo mes, de nuevo es día 10 y de nuevo me toca terminar mi propuesta para el reto de La Cocina Typical Spanish en el último momento, a pesar de haberla enviado hace ya unos días... Esta vez me veo en la obligación de entonar el "mea culpa" y confieso que se me ha ido pasando la fecha sin querer y queriendo, pues llevo un despiste encima que no parece ni medio normal en mí. Bueno, muchos lo llaman síndrome postvacacional... ¿Ah, pero eso existe de verdad, o es pura ñoñería nuestra? En fin, reflexiones tontas aparte, vamos a lo que vamos.
Desde que se dió a conocer la propuesta de este mes, dadas las fechas que se nos avecinaban y la firme promesa que me había hecho de no pasarlas en la cocina la mayor parte del tiempo, tuve claro que, fuese cual fuese mi receta, mataría dos pájaros de un tiro: primero y obvio, que sería apta para formar parte del recopilatorio, y segundo, que formaría parte del menú de una de esas comilonas navideñas a las que nos hemos "enfrentado" (más de uno ya no baja las escaleras andando, si no rodando, os lo aseguro)... Y así fue, y nos gustó tanto que aquí estoy para contaroslo.
Después de las navidades, a muchos todavía nos quedan dando vueltas por la cocina restos de turrón, algún que otro polvorón, un trozo de queso que amenaza con convertirse en piedra en breve, etc. Para dar salida a todos estos restos de comida, nada mejor que echar mano de un poco de imaginación y de un buen recetario de aprovechamiento.
En el caso de otros tantos, la situación será completamente distinta: os habréis hinchado a turrón, a jamón y a lubina (¡y bien hecho, que una vez al año no hace daño!) hasta el punto de quedaros con las despensas vacías y los bolsillos temblando. Pero... ¿Qué es lo que no falta nunca en ninguna despensa? Pues sí, allá en el fondo muy muy fondo de nuestras alacenas, siempre nos quedará esa latita de atún olvidada, esa macedonia de frutas en almíbar que traía la cesta de papá de este año, o ese bote de tomate frito que nos ha salvado más de un plato de pasta para los nenes... ¡Las conservas, claro!
Así que este mes de enero, nos ha tocado cocinar con conservas y elaborar platos "typical spanish" teniendo como ingrediente principal alguno de estos productos.
Ya os he comentado en alguna ocasión que, desde siempre, mi yaya ha tenido y tiene muy buena mano para preparar conservas, básicamente de tomate frito, pisto (que me encanta utilizar en platos de pasta) y alguna que otra mermelada, y nos surte bastante regularmente a mi madre y a mí de ellas (menudo trapicheo de botes nos traemos por costumbre...).
Por otro lado, una de las costumbres navideñas que más disfrutamos en casa es la de preparar una buena variedad de canapés y tostas a modo de entrante, suficientes para abrir boca y seguir después con un plato más consistente y una sobremesa dulce.
Marc y yo cenamos en casa la noche de fin de año y no vi mejor ocasión en todas las vacaciones que esa para ponerme manos a la obra: los dos solos en casa. sin más prisas que las de llegar cenados a las 12 en punto, y cámara en mano.
Nuestra cena de fin de año fue muy sencilla, pues me decanté por un buen pica pica acompañado de buen vino y una sobremesa dulce, pero nos encantó igual.
Y he aquí mi aportación: Tostas de setas y queso de cabra, tostas de atún, mayonesa y pimientos, y una crema untable de setas.
De verdad, pocas veces hemos cenado tan rico, tan barato y con tan poco trabajo. Tostar el pan, abrir y combinar latas, un golpe de batidora, y poco más.
Mi maridín tiene claro que la tosta de atún fue su favorita (de hecho, he tenido que hacersela una vez más), pero yo no me veo capaz de decantarme por ninguna de las tres elaboraciones. Que el atún y los pimientos morrones combinan de maravilla es algo que ya se sabe, pero no os digo nada de las setas con el queso de cabra o las setas con el queso crema... ¡Para no parar de dipear, vaya!
En fin, sin más, os dejo con los ingredientes y la preparación, sencilla a más no poder:




Ingredientes (para 2 personas):
- 4 panecillos individuales (de centeno, con pipas...)
- 1 bote de setas variadas en conserva (170 gramos peso neto)
- 4 lonchas gorditas de queso rulo de cabra
- 1 cucharada sopera de leche semidesnatada
- 1 lata de atún en aceite de oliva
- 1 cucharada sopera grande de mayonesa vegetal
- 1 cucharadita de aceite de oliva suave
- Sal, ajo en polvo, perejil picado y pimienta, al gusto
- Colines, regañás o torradas, para acompañar

- Escurrimos bien las setas y las salteamos en una sartén con un poco de aceite a fuego alto hasta que suelten toda su agua. Añadimos también la sal y las especias al gusto, retiramos del fuego y reservamos.
- Por otro lado, escurrimos bien el atún y los pimientos.
- En un bol, picamos 3 de los pimientos muy menudos y los mezclamos con el atún y la mayonesa vegetal. 
- Seguidamente, precalentamos el horno a 220ºC. Abrimos los bollos por la mitad y los tostamos 2 de las mitades. Reservamos.
- Sobre las 2 mitades de pan sin tostar, colocamos unas cuantas setas y un par de lonchas de queso rulo de cabra y tostamos en el horno a 220ºC durante 5-6 minutos. Sacamos, colocamos en un plato y reservamos.
- Sobre las mitades de pan tostado, repartimos la mezcla de atún, pimientos y mayonesa, y terminamos con un par de tiras de pimiento. Colocamos en el mismo plato y reservamos.
- Para hacer la crema o untable de setas, ponemos las setas que nos han sobrado, el queso crema y la leche en el vaso de la batidora. Trituramos todo durante 1 minuto y probamos para rectificar de sal y/o especias. Trituramos un poco más si fuese necesario y lo colocamos en un bol pequeño.
- Servimos las tostas y la crema tal cual, acompañado de unos colines o regañás de pan para la crema.




Notas:
- Al tratarse de elaboraciones tan sencillas, os recomiendo que les déis un toque personal e incluso "gourmet" utilizando, por ejemplo, algunas variedades de pan distintas a las habituales (de pipas, de centeno, de espelta, con semillas de amapola, etc) y, sobretodo, buenas conservas. Algo sencillo puede convertirse en algo exquisito si usamos buenos ingredientes.
- Si queréis ahorraros bastante tiempo en la cocina llegada la hora de la cena, podéis hacer como hice yo y dejar listas la mayoría de elaboraciones (las setas salteadas, la base de atún y pimientos, la crema, las rodajas de queso, etc), justo para montar las tostas y darles el toque final en el último momento.




Y me despido hasta la próxima receta, no sin antes dejaros el enlace al recopilatorio de este mes, Con la "lata" que nos han dado las chicas, seguro que no tiene desperdicio alguno je je.
De nuevo, mis mejores deseos para el 2017, y millones de gracias por seguir ahí.
Fotos: Marc RT Studios

sábado, 10 de diciembre de 2016

ESTOFADO IBÉRICO PARA #DEPATANEGRATS



¡Queda oficialmente inaugurada la temporada de cuchareo! Y ya era hora, con lo bien que sienta un buen guisito cuando el frío aprieta y las ganas que teníamos en casa, madre mía...
Empezando por el postre, y como os prometía hace unos días, ha llegado el momento de participar en la que será la última iniciativa de La Cocina Typical Spanish de este 2016. Y, además, viene con sorpresa, para terminar el año con un buenísimo sabor de boca.
Nuestra última anfitriona del año ha sido nada más y nada menos que Rebeca, del blog La Cocina de Rebeca. Por si no la conocéis, Rebeca es una mujer todoterreno (periodista, blogger y mamá, ahí es na') que le pone cuerpo y alma a todas las recetas que publica en su blog, y eso se nota a leguas. Como ella misma dice, la intención es que los platos gusten y nos divirtamos en la cocina... ¡Y vaya que si lo hacemos! Desde aquí, gracias Rebeca, merece la pena no perderte la pista.
Pues bien, la propuesta de Rebeca ha ido muy en la línea de la época en la que estamos. Y es que, aunque no lo parezca, la Navidad está a la vuelta de la esquina y a la que nos despistemos estamos ya cantando villancicos, con los cuñad@s en casa y dos quilos de más por culpa del dichoso turroncito de la sobremesa...
Es habitual que en esta época no escatimemos (o, al menos, no demasiado) en la calidad de los alimentos que servimos en nuestras mesas. Por eso, y como no hay producto más típico de estas fechas en nuestro país que un buen ibérico, utilizar alguno de ellos ha sido nuestro reto de este mes.
 Y además, la propuesta viene con regalo, pues entre todos los blogs que participemos se sorteará un lote de productos ibéricos cortesía de Jamones y Embutidos Vázquez, que ha querido tener un detalle con nosotros. ¿Alguien da más?
A pesar de que podíamos elegir entre utilizar un producto ibérico curado o fresco, desde el minuto cero en el que conocí la propuesta tuve claro que quería preparar un buen estofado, pues recordaba haberlo preparado alguna que otra vez con cerdo ibérico y la verdad es que el gasto extra mereció la pena.
El estofado es uno de esos platos tradicionales que no falta en ningún recetario casero y que reconforta el cuerpo y el alma, sobretodo ahora que el frío parece que ha llegado para quedarse.
En mi casa, por ejemplo, solíamos comer estofado una vez por semana, y era mi madre quien se encargaba de dedicarse la tarde anterior a prepararlo para que, llegada la hora del almuerzo al día siguiente, lo disfrutaramos "asentao"... ¡Y vaya si lo disfrutábamos! La buena mano de mi madre y el reposo (que lo hacía más espesito y sabroso) le sentaban de maravilla al estofado, aunque ya os puedo asegurar que a nosotros nos sentaba muchísimo mejor. ¿Y qué me decís de dejar dos o tres tozos de patata para el final, y chafarlas para comerlas con las últimas sobras de salsita? Babeando me hallo...
Como ya os podéis imaginar, yo he ido a lo seguro y he preparado la versión de mi madre, aunque con alguna modificación (ella suele usar más carne de ternera que de cerdo, por ejemplo). De todo modos, la jugosidad y la melosidad de la carne de cerdo ibérico hicieron acto de presencia y quedó un plato delicioso.
Sin más, os dejo con la receta, a ver qué os parece:




Ingredientes (para 2 platos grandes):
- 300 gramos de carne de cerdo ibérico (lomosolomillo, cabezada...)
- 1 cebolla mediana
- 1 zanahoria grande
- 1 diente de ajo
- 2 patatas hermosas 
- 2 cucharadas soperas de tomate natural triturado
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva suave
- 1 vaso pequeño (150 ml aprox.) de vino tinto para cocinar
- 1 vaso (200 ml aprox.) de agua
- 1 hoja de laurel (opcional)
- Pimienta, perejil picado y sal, al gusto.

- Para empezar, limpiamos la carne de la grasa que pueda tener y la troceamos a tacos de tamaño bocado. Limpiamos, pelamos y picamos también la cebolla, el ajo, la zanahoria y las patatas.
- Añadimos el aceite en una cazuela grande y sofreímos los tacos de carne a fuego medio con un poco de sal, pimienta y perejil picado. Añadimos también la cebolla, el ajo y la hoja de laurel, y le damos unas vueltas (5 min aprox.)
- Seguidamente, añadimos el tomate triturado, las zanahorias y las patatas, y lo removemos todo bien un par de veces. Añadimos entonces el vino y el agua y esperamos a que empieze a hervir.
- Cuando empieze a hervir, removemos de nuevo, tapamos y dejamos cocer unos 35-40 minutos a fuego medio, o hasta que las patatas estén tiernas y/o hasta que el caldo haya reducido y espesado.
- Dejamos reposar unos 10 minutos antes de servir.




Notas:
- El estofado suele ser un plato bastante contundente, por eso recomiendo tomarlo como plato único y variar las verduras al gusto, pues así disfrutaréis de un estofado distinto e igual de rico cada vez que lo preparéis. Además, se trata de una forma estupenda de que los peques coman verdura.
- Los tiempos que os indico en la receta son para una olla/cazuela convencional. Si disponéis de una olla rápida o "express", en menos de 20 minutos tendréis el estofado listo.
- Como os he comentado antes, el reposo le va fenomenal a este tipo de guisos, pues los sabores se intensifican y queda más espeso. Si tenéis oportunidad, preparadlo la noche de antes para el almuerzo del día siguiente, merece mucho la pena.




Y esto es todo, por ahora.
Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Y por si os animáis a descubrir el resto de "ibericadas" de mis compis, aquí os dejo el enlace al recopilatorio con todas sus aportaciones. Como siempre, no tiene desperdicio alguno.
¡Muchas gracias por seguir ahí, y feliz fin de semana!
Fotos: Marc RT Studios

lunes, 10 de octubre de 2016

TORTAS DE ACEITE Y ANÍS PARA #ELHÁBITOSÍHACEALMONJETS



Bien, llegados a este punto y viendo mi ritmo de publicaciones actual, he pasado de sentirme como una niña friki de la cocina que intenta llevar un blog de la manera más decente posible, a sentirme como San Andrés, "ese que viene una vez al mes" (chicas, ya sabéis a lo que me refiero)... 
No os engañéis, no hay ni habrá ninguna otra ley más científica y más cierta en este mundo que la Ley de Murphy. Porque si el señor Murphy pudo demostrar en su momento que la tostada se te va a caer siempre del lado de la mantequilla, ¿Que pasa cuando Miss Debora se pone a preparar alguna publicación para subirla al blog? Pues exactamente lo mismo, que acaba pringando todo el suelo de la cocina de mantequilla (qué metafórico me ha quedado eso...).
¿El último lío en el que me he metido? Ni más ni menos que en el maravilloso mundo de las clases extraescolares. Ya os podéis imaginar la situación: 5 de la tarde, un aula, una pizarra, un libro de inglés y 14 niños de entre 8 y 11 años agotados después de haber estado todo el día de clase en clase, parando sólo para almorzar... Casi nada. 
Pero bueno, confieso que después del "sustillo" del primer día (parece que no, pero tener a tantos ojos a la vez mirándote, preguntándote y esperando a que les des algo para hacer impone, y mucho), poco a poco me va motivando más el hecho de tener que hacer "mis deberes" y prepararles actividades pensando en cómo motivarles y en cómo hacer que aprendan y se lo pasen bien a la vez. De momento parece que vamos por buen camino, a ver si sigue igual hasta final de curso y me gano la etiqueta de profe molona :P En fin, soñar es gratis, y vamos a lo que vamos, que siempre me lío...
Como os contaba, por una cosa o por otra siempre termino yendo muy justa de tiempo. Por lo menos ya he aprendido la lección, y cuando quiero y veo que puedo aportar mi granito de arena en alguna colaboración, reto, iniciativa, etc., intento planificarme con un par de días de margen y casi siempre agradezco haberlo hecho.
Como cada mes, llegados el día 10, un grupo de bloggers la mar de majetes nos damos cita virtual para participar en la iniciativa de La Cocina Typical Spanish publicando una receta tradicional de nuestro país. 
Klerit, autora del blog Código Secreto 208 ha sido nuestra anfitriona de este mes y nos ha querido transportar virtualmente a las cocinas de los conventos y los monasterios de nuestro país y descubrir así las delicias que se preparaban y se preparan en esos benditos lugares... ¡Y tan benditos!
Confieso que este mes he disfrutado de lo lindo con un reto tan "divino", y es que me matado unos cuantos pájaros de un tiro: Por  fin he ido a Caelum, una pastelería-cafetería de Barcelona dedicada única y exclusivamente a los dulces de convento a la que me moría de ganas de ir desde hacía mucho tiempo; He aprendido un montón de cosas gracias a todo el contenido que hemos ido compartiendo entre todos los participantes a lo largo del mes; He preparado una receta que tenía pendiente también desde hacía mucho y, para rematar, ha sido un éxito rotundo en casa. Por mi, reto más que superado :)
Sé que las tortas de aceite y anís son un dulce muy conocido y que quizás no se considere una receta de convento como tal, pero aparecen en los recetarios de muchos y yo, que he tenido oportunidad en más de una ocasión de probar las tortas de aceite hechas por monjas, os puedo asegurar que no tienen nada que ver con las que compramos en el supermercado... ¡Espectaculares, deliciosas, puro vicio! Tan crujientes, tan dulces y tan aromáticas que cuesta comerse sólo una. Aunque bueno, se puede decir que es uno de esos "caprichos sanos", pues son 100% mediterráneas, con un buen aceite de oliva, sin huevos y sin lácteos. Por rizar un poco más el rizo y hacerlas un pelín más beneficiosas para mi, las he preparado con harina integral, cosa que no ha alterado el resultado en absoluto. 
Por supuesto, no son 100% auténticas y no me han salido perfectas, pero le he puesto mucho cariño y a nosotros nos han sabido a gloria. 
Como no podía ser de otro modo, aprovecho para dedicárselas a mi yayo, que en paz descanse. Rara era la tarde en la que el hombre, ya bien almorzado y con el cansancio acumulado de haber estado toda la mañana trabajando en el huerto y de haberme cuidado, no se tomara su café con leche y su torta de aceite. Él con lo suyo y yo con mi pan migado en leche con cacao, eran las mejores meriendas del mundo mundial.
Sin más, os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para unas 12 tortas):
- 100 gr harina de trigo integral
- 50 ml agua templada
- 25 gr aceite de oliva virgen extra
- 1/2 cucharada de anís en grano
- 1/2 cucharada de ajonjolí (sésamo)
- 5 gr levadura seca de panadería
- 1 cucharada sopera grande de anís dulce
- 30 gr azúcar + un poco más para rebozar
- 1 piel de un limón y/o una naranja
- 1 pizca sal

- Para empezar, ponemos en un cazo a fuego más bien bajo el aceite con la piel del limón y/o la naranja (o ambos) y templamos hasta que humee un poco. Entonces retiramos del fuego, añadimos el anís en grano y dejamos infusionar hasta que enfríe por completo, momento en el que retiraremos la piel de la fruta. Reservamos.
- En un bol grande mezclamos bien la harina, la sal, el azúcar, el sésamo y la levadura. Añadimos entonces el agua, el aceite frío y la cucharada sopera de anís dulce y amasamos bien hasta formar una bola de masa que no se pegue a las manos. Dejamos reposar la masa dentro del bol tapada en un lugar cálido hasta que doble su tamaño (1 y 1/2 hora más o menos).
- Antes de continuar, encendemos y precalentamos el horno a 210 ºC, calor arriba y abajo.
- Pasado este tiempo, enharinamos un poco la superficie de trabajo y volvemos a amasar para desgasificar un poco la masa.
- A continuación, vamos cogiendo bolas de masa en función del tamaño en que queramos las tortas y las aplanamos todo lo que podamos. Podemos ayudarnos de un rodillo.
- Seguidamente, colocamos las tortas planas en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal y las espolvoreamos con un poco de azúcar.
-  Horneamos las tortas a 210ºC durante 10-12 minutos, o hasta que estén doraditas al gusto.
- Retiramos el horno y dejamos enfriar por completo antes de consumir.




Notas:
- Al salir del horno puede parecer que estas tortas aún están un poco blandas, pero se terminan de endurecer al enfriarse y quedan muy, muy crujientes, sobretodo si conseguís que os queden finitas.
- El toque de la piel de los cítricos es algo que va muy a gustos: Hay quien le pone limón y naranja, o sólo limón, o sólo naranja, o le añade un poco de ralladura a la masa... Quedan unas tortas deliciosas de todos modos.
- En una caja de metal apta para guardar galletas o incluso en un táper, estas tortas se conservan crujientes 4-5 días. A partir de ahí empiezan a ponerse un poco blandas, pero mojadas en el café o en la leche están ricas igual.




Y esto es todo, por ahora.
Mantengo mi promesa de pasarme por vuestros blogs y disfrutar con todo lo rico que habéis estado cocinando estos días.
Antes de despedirme os dejo también el enlace al recopilatorio de este mes que, para variar, nos ha quedado divino, y nunca mejor dicho je je.
¡Millones de gracias por seguir ahí, y feliz semana!

sábado, 10 de septiembre de 2016

PIMIENTOS RELLENOS DE SALMÓN Y FRUTOS SECOS PARA #LAVUELTAALCOLETS



"... Y a ver si te bajas alguna tarde más y nos tomamos un café o algo, que parece mentira que seamos prácticamente vecinas y te haya visto 4 veces contadas en todo el verano, hija...".
Esta ha sido la frase con la que hoy, día 9 de septiembre, siendo casi las 3 de la tarde y con toda la intención de tocarme un poco la "patata", mi señora madre se ha despedido de mi después de haberle hecho una visita rápida. Y la verdad, siendo sincera conmigo misma y aunque me pese, razón no le falta... ¿Pero cómo es posible que ya haya terminado el verano? ¿Nos hemos plantado ya en septiembre, de verdad de la buena? 
Después de mucho reflexionar he llegado a la conclusión que, al ritmo con el que a veces transcurren mis días, voy a tener que darme prisa, porque igual me despierto una mañana, es día 25 de diciembre y me pilla sin mantecados, polvorones, turrones ni nada de nada...
Vale, vale, ahora enserio... Vaya culo inquieto estoy hecha. Desde siempre, soy de ese tipo de personas que no saben estar sin hacer nada, para las que el tiempo parece que no pase cuando no se tiene apenas nada que hacer, y a las que les resulta un auténtico calvario plantearse estar unos días en casa "descansando". En cambio, y aunque sea irónico a rabiar, cuando nos levantamos por la mañana y visualizamos nuestro día, nuestra semana, nuestro mes o nuestra temporada llena de cosas que hacer (ya sea por trabajo, estudios, proyectos más personales o todo a la vez) y no nos queda otra que seguir una rutina e intentar llegar a todo, los días se van sucediendo mucho más rápido de lo que quisiéramos y al final todo termina mucho más rápido de lo que nos gustaría.
Cuántas y cuántas veces me habré dicho a mi misma "Madre mía Debora, menuda temporada te espera..." Y al final, el 99% de las veces (siempre me reservo un margen de error, que una no tiene una memoria tan exacta...) he sobrevivido, he aprendido un montón, lo he disfrutado como una cría e incluso lo he llegado a extrañar muchísimo después.
Así ha sido precisamente nuestro verano. Un verano que, tal y como os comentaba en mi última entrada, pintaba intenso desde el principio y que ha sido mucho más que eso. Empezando por nuestra boda y continuando con nuevas oportunidades laborales, alguna que otra escapada fugaz, visitas de amigos y familiares a los que llevábamos muchísimo tiempo sin ver y otros proyectos más personales que tengo previsto explicaros en unos días, junio, julio y agosto han sido unos meses de locura, de ir paso a paso, estableciendo prioridades e intentando llegar a todo lo que se ha podido. Qué os voy a contar, si todos hemos tenido, tenemos y tendremos épocas así, en las que nos toca renunciar a unas cosas y tirar para adelante con otras, ¿Verdad?
En mi caso no puedo quejarme, pues haciendo de nuevo alusión a mi señora madre, "sarna con gusto no pica" y he estado y sigo estando realmente contenta con el transcurso de mis días, así que voy a seguir disfrutándolo hasta que dure. De momento preveo seguir ocupada pero teniendo un poco más de tiempo para mi, por suerte.
Es por eso precisamente por lo que me hace tanta ilusión volver a publicar después de dos meses sin hacerlo. Y lo hago con el doble de ganas, pues pensaba que tampoco llegaría a tiempo de participar en la iniciativa de La Cocina Typical Spanish de este mes y al final, aunque apurando un poco, he podido preparar algo decente para la ocasión , ¡Toma ya!
Septiembre es para la mayoría "el mes de las vueltas". Las vacaciones llegan a su fin y toca volver a casa, al trabajo, a la universidad, al instituto... Pero los protagonistas indiscutibles de este mes son los peques de la casa y la famosa operación "Vuelta al cole", así que este reto va por ellos.
Recuerdo perfectamente la ilusión que me hacía a mi volver a empezar el curso, no sólo por el hecho de reencontrarme con mis compañeros y ponernos al día explicándonos nuestras "hazañas" veraniegas, sino por todo el trajín previo al primer día de clase: Preparar la mochila, cotillear los libros nuevos, ordenar el armario... Eso sí, y como ya os he comentado en más de una ocasión, en casa nunca nos ha faltado de nada pero tampoco íbamos sobrados de dinero precisamente. Por eso, igual que se hacía a la hora de cocinar, todo lo que se podía aprovechar y "reciclar" de un año para otro se aprovechaba y yo, como  me crié con esa mentalidad, iba al cole con el mismo estuche y la misma mochila que el año anterior, pero más feliz que una perdiz.
Septiembre también significaba para mi volver a los almuerzos en casa de mis yayos, pues mis padres casi siempre estaban trabajando llegado el mediodía. Y septiembre también significaba para mi yaya, aunque el calor todavía no nos hubiera dado tregua, volver a los platos contundentes y "de cuchara": Que si potaje de lentejas, que si potaje de judías, que si cocido... Si, como podéis suponer, mi trabajito me costaba comérmelos después de una mañana agotadora de clases y a unos 25ºC a la sombra, pero la mayoría de veces mi esfuerzo se veía recompensado… Os cuento: Mi abuela siempre ha tenido y tiene un don innato para aprovechar las sobras de cualquier plato, don que también ha heredado mi madre y que yo intento poner en práctica siempre que puedo.
Con los restos de carne del cocido, por ejemplo, preparaba una ropa vieja deliciosa o un relleno para pimientos que estaba más rico aún, si cabe.
Han sido precisamente los "pimientos de cocido" de mi yaya los que me han inspirado para preparar mi propuesta de este mes, unos pimientos rellenos de salmón y frutos secos que han sido sin duda alguna el descubrimiento culinario de la temporada y que pienso preparar muchas veces más.
En un principio mi intención era rellenarlos de atún, pero teniendo un par de lomos hermosos de salmón a la plancha en la nevera que me habían sobrado del almuerzo anterior, no dudé ni un segundo en usarlos para preparar el relleno y fue una decisión completamente acertada.
Para ir terminando (lo sé, me enrollo más que las persianas, no lo puedo evitar...) la mayoría sabréis que no tengo hijos ni nenes a mi cargo, pero lo que sí tengo es la sensación constante de vivir con un "nene grande" que, a pesar de tener ya 25 añazos largos, aún sigue sin ser demasiado amigo de las verduras. El pimiento, por ejemplo, es una de las que menos tolera pero, oye, desde que se los preparo rellenos se los come apenas sin rechistar... En algo hemos avanzado, ¿Verdad?
En fin, os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
- 2 pimientos verdes italianos grandes (unos 75-100 gramos cada uno)
- 2 lomos de salmón a la plancha medianos (unos 100-120 gramos cada uno)
- 3 cucharadas soperas de tomate natural triturado
- 1/2 cebolla mediana
- 1 diente de ajo
- 15-20 pasas sultanas sin pepitas
- Una cucharadita de granillo de almendra o 4/5 almendras picadas
- 1 vasito (100 ml aprox.) de vino blanco de cocina
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva suave
- Sal, perejil, pimentón dulce y pimienta, al gusto

- Para empezar, lavamos muy bien los pimientos, les cortamos el rabillo y los despepitamos con la ayuda de una cuchara sopera, intentando que no se rompan. Los lavamos bien también por dentro y reservamos.
- Cortamos la cebolla y el ajo en dados pequeños y reservamos.
- Desmenuzamos bien el salmón, eliminando toda la piel y las espinas que pueda tener, y también reservamos.
- Ponemos el aceite a calentar en una sartén a fuego medio y doramos bien la cebolla y el ajo (4-5 min). Añadimos entonces el tomate triturado, las pasas y las almendras, y rehogamos un par de minutos más. Seguidamente, añadimos el vino, el salmón desmenuzado, la sal y las especias al gusto y dejamos que se cocine hasta que el vino se haya evaporado (unos 5-7 min), removiendo de vez en cuando. Por último, retiramos del fuego y dejamos enfriar por completo.
- Antes de continuar, encendemos el horno y lo precalentamos a 190ºC, calor arriba y abajo.
- Una vez el relleno esté frío, procederemos a rellenar los pimientos: Con la ayuda de una cuchara sopera, tomamos porciones de relleno y las introducimos con mucho cuidado en los pimientos, intentando que no se rompan y presionando hacia abajo para que queden bien rellenos.
- Una vez rellenos, colocamos los pimientos sobre papel de aluminio, los regamos con un poco de aceite de oliva y los envolvemos bien, asegurándonos de que la envoltura de aluminio queda bien sellada.
- Colocamos los pimientos sobre una bandeja o fuente de horno y los horneamos a 190ºC durante 1:15h - 1:30h aproximadamente (dependiendo de si los preferimos más "al dente" o más tiernos).
- Pasado este tiempo, sacamos los pimientos de horno y los dejamos templar unos 20 minutos antes de quitarles la envoltura.
- Para terminar, servimos los pimientos rellenos templados (1 por persona) con alguna guarnición y/o salsa a nuestra elección (puré de patatas, patatas al horno, patatas fritas, arroz salteado sencillo, un poco de mayonesa, etc.).




Notas:
- Si os gustan las verduras "al dente", con apenas 1h-1:15h de horneado tendréis los pimientos listos. Si, en cambio, preferís que queden más blanditas y cocidas, os recomiendo hornearlos unos 15 minutos más. 
- Os recomiendo no desenvolver los pimientos durante el horneado y comprobar su punto simplemente presionándolos un poco sobre el papel de aluminio pues, si lo hacemos, luego nos resultará muy complicado volverlos a sellar bien, perderán el calor y la humedad interior y quedarán más secos y menos asados.
- Si los pimientos tienen una piel muy gruesa puede resultar molesta a la hora de comer. Una vez asados y templados podemos quitársela sin problemas, pues se desprende fácilmente.
- Combinar pescado (especialmente azul) con algún tipo de fruto seco dulce es algo que siempre se ha hecho en casa y que personalmente me encanta, pero si no lo añadimos quedan unos pimientos ricos igual.
- Para mejorar la presentación final, podemos conservar el "rabillo" de los pimientos y colocarlo a modo de tapa una vez los tengamos en el plato. Esto también ayuda a evitar que el relleno se salga.
- Con restos de carne del cocido o de pollo asado, de atún, de bacalao, de carne a la boloñesa, añadiendo un poco de arroz o patatas a dados, etc. Las posibilidades de rellenos y de guarniciones son infinitas y van a gusto de cada un@, así que imaginación al poder.




Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Todavía no hemos "vuelto al cole" oficialmente (aquí las clases empiezan el próximo día 12), pero yo ya me he auto-impuesto la tarea de visitar todos vuestros blogs y ver qué cosas ricas habéis estado cocinando este verano, así que esperad mi visita estos días :)
Os dejo el enlace al recopilatorio con el resto de aportaciones de mis compis. Como siempre, no tiene desperdicio y seguro que vuestros nenes os lo agradecerán mucho si os animáis a poner alguna de las recetas en práctica. O dos, o tres, o...
¡Muchas gracias por seguir ahí, y feliz fin de semana!

viernes, 10 de junio de 2016

"PAPAS ALIÑÁS" DE CÁDIZ PARA EL RETO #VÁMONOSDETAPASTS



Es día 9, son ya pasadas las 8 de la tarde y, a pesar de haber enviado mi propuesta para el reto de este mes de La Cocina Typical Spanish hace un par de días, aquí me tenéis, para variar, apurando hasta el último minuto para llegar a tiempo de presentar mi plato... ¡Y más feliz que una perdiz! Y es que este mes, entre todo el follón de la boda, los estudios, el trabajo y demás, no esperaba llegar a tiempo de participar ni en el mejor de los casos. Pero a última hora, entre una cosa y otra, he podido ir sacando ratitos de aquí y de allá para descansar y dedicarle un poco más de tiempo al blog, que ya tocaba.
Ya sabéis que yo soy de esas personas que piensan que "sarna con gusto no pica", así que estoy convencida de que todos los "esfuerzos" por ponerme de nuevo al día me van a traer más de una alegría (mira, con rima y todo).
¿Y qué mejor forma de arrancar que yéndonos de tapas? Una costumbre tan típica de nuestro país, tan rica y que tanto empieza a apetecer en esta época del año... Como ya os podréis imaginar, las tapas han sido elegidas como la propuesta de este mes.
Leila, del blog La nueva cocina de Leila y nuestra anfitriona de este mes, nos cuenta que lleva viviendo en Alemania 5 años y que allí son muy famosas las tapas de nuestro país, hasta tal punto que se hacen cursos monográficos para aprender a preparar las tapas más típicas. Por mi parte, que trato con personas de todas partes del mundo casi a diario, he de darle la razón a Leila. Los turistas extranjeros se vuelven locos con las tapas, les encanta algo tan simple como acompañar la bebida con algo de picar y siempre intentan sonsacarte para que les recomiendes un buen lugar de "tapeo"... En fin, mi día a día, qué os voy  contar...
Por otra parte, la "tapa" tiene diversos nombres según la región de España donde se tome: En Aragón y Navarra se le llama "alifara", en el País Vasco "poteo", etc. Lo que sí suele ser común en toda España es el hecho de acompañar una tapa con una copa de vino o cerveza.
La tapa ya era mencionada por Cervantes en "El Quijote" bajo el nombre de "llamativos" y por Quevedo como "avisillos".
Si nos ceñimos a la definición que da la Real Academia de la Lengua Española, veremos que una tapa no es más que una “pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida”.
En fin, sea cual sea su origen y definición, lo cierto es que las tapas son las grandes protagonistas de la gastronomía de nuestro país, tanto que cada vez se está exportando más la "cultura del tapeo" a otros países.
Aunque yo he nacido y crecido en Cataluña y siempre intento "barrer para casa" y preparar platos típicos de mi tierra, mis padres forman parte de ese gran grupo de inmigrantes andaluces que vinieron a Cataluña a finales de los 80 para buscarse la vida, pues en Andalucía estaba la cosa muy complicada. Por ese motivo, la cocina de mi casa tiene influencias de ambas partes de España, aunque mi madre sigue preparando algunos platos tradicionales de su tierra, Cádiz, tal y como lo ha hecho siempre. Ese es el caso de las "papas aliñás" o la ensalada andaluza de patata, receta estrella del verano de mi casa y del que nos damos unos atracones buenos, buenos.
Es más, así como curiosidad os contaré que, hace ya unos cuantos años, mis padres regentaron un bar del tipo "bebida+tapa gratis" y esta era la tapa que más triunfaba junto a las alitas de pollo al ajillo... Ahí es nada.
Las papas aliñás se consumen generalmente como entrante o tapa, y son muy típicas en los bares y restaurantes de la provincia de Cádiz. Se trata simplemente de un plato a base de patata, aceite de oliva, vinagre, perejil y cebolleta, aunque a veces también se acompañan con un poco de atún y otras especias al gusto.
Mi madre las prepara con patata, judías verdes, atún, huevo, cebolleta y perejil, y así es como la he hecho yo y como más me gustan.
Así que hoy va por ti, mamá.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2-3 personas):
- 3 patatas grandes (unos 500 gramos aprox.)
- 200 gramos de judías verdes planas (yo usé cocidas)
- 1/2 cebolla grande
- 2 huevos tamaño M
- 1 lata de atún grande (80 gramos de peso escurrido)
- 1 cucharada sopera de perejil fresco picado
- 2 cucharadas soperas del aceite del atún
- Vinagre de Jerez y sal, al gusto

- Empezamos cociendo las patatas en una cazuela con abundante agua y a fuego alto, durante 20-25 minutos aproximadamente. A mitad de cocción, añadimos también los huevos. Retiramos y dejamos enfriar por completo.
- Mientras se cuecen las patatas y los huevos, vamos limpiando y picando la cebolla y el perejil, y lo colocamos en una fuente grande.
- Escurrimos el atún, reservando 2 cucharadas soperas de su aceite, y lo añadimos a la fuente anterior.
- A continuación, pelamos las patatas y los huevos, los troceamos al gusto y los añadimos al resto de ingredientes.
- Para el aliño, mezclamos el aceite del atún con el vinagre y rociamos bien la ensalada. Probamos y rectificamos de sal si fuese necesario.
- Mezclamos todo bien y servimos nuestra ensalada con un poco más de perejil picado por encima y unos colines o regañas de pan para acompañar.




Notas:
- El tiempo de cocción de las patatas variará en función de su peso y del tipo de patatas que uséis. Yo suelo usar patatas medianas y en 20 minutos ya las tengo bien cocidas.
- Al ser un plato tan sencillo y de ingredientes tan básicos, merece la pena elegir aquellos que sean frescos y de calidad para garantizar un resultado riquísimo. Por ejemplo, usar perejil fresco en vez de seco, patata nueva, huevos frescos de payés, etc. Son pequeños detalles que marcan la diferencia.
- Como mejor saben estas patatas es comiéndolas el mismo día y sin que pasen por el frigorífico, pues el frío modifica y estropea el sabor de la patata. Bastará con prepararlas por la mañana y dejarlas en una fuente cubiertas con papel film en un lugar fresco.
- Estas patatas también se pueden acompañar con alguna salsa tipo mayonesa, salsa rosa, all-i-oli, etc. Para gustos, colores.




Y esto es todo, por ahora.
Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Y por si os animáis y os queréis venir de tapas con nosotr@s, aquí os dejo el enlace al recopilatorio con el resto de aportaciones de mis compis. Como siempre, no tiene desperdicio :)
¡Muchas gracias por seguir ahí, y feliz fin de semana!
Fotos: Marc RT Studios

martes, 10 de mayo de 2016

TORTILLA DE BERENJENAS Y PATATAS GAJO AL HORNO PARA EL RETO #UNTÁPERDERECHUPETETS



Primera entrada de mayo... Sí, lo sé, es día 10 y a estas alturas del mes voy yo y lo inauguro, cuando ya lo está de sobras... Pero después de, exactamente, 10 días sin publicar, confieso que me podría estar perfectamente 2 o 3 más sin hacerlo.  Y es que vuelvo a tener unos días "complicados", llenos de cosas que hacer, de no parar arriba y abajo, y esta semana parece que seguirá por esa línea... En fin, yo sigo echándole morro y caigo en la cama rendida muchas noches, pero con la satisfacción de haber hecho todo lo que el día me exigía e incluso un poco más. ¿Y no es esa una de las mejores recompensas al esfuerzo? Sin duda, al menos para mí.
Y como la espinita de no publicar nada en el blog estaba empezando a pincharme demasiado, lo retomo con poco tiempo pero con mucho gusto (y a ver si así, de paso, hoy duermo mejor je je).
Me he animado a publicar hoy porque, como cada mes, a un grupo de bloggers la mar de majetes y apañad@s (y yo no tengo abuela, como podéis comprobar) nos suena el despertador a las 10 de la mañana para recordarnos que se nos ha ido otro mes de las manos y que nos toca participar de nuevo en el reto de La Cocina Typical Spanish.
Participo con muchas ganas e ilusión en la iniciativa de este mes, pues me parece la mar de interesante y casi hecha "a mi medida". Como much@s sabréis, ya sea por motivos personales o laborales, me veo obligada a comer de táper varias veces a la semana y yo, cabezona como la que más, me niego a recurrir siempre al típico bocadillo, plato precocinado o a las fritangas varias del bar de la esquina que, oye, ricos están y nadie puede negar que son la mar de socorridos, pero no son la mejor elección si queremos comer variado, sano y equilibrado.
Basándose en este aspecto, y a raíz de la reciente publicación del libro "Recetas de táper para el curro" de nuestro compi Alfonso López (Recetas de rechupete), en esta ocasión nos ha tocado preparar nuestras mejores recetas de táper, esas que son ideales para comer en la oficina o volviendo de trabajar, en la playa, en el campo u en la montaña, etc., y que tantísimas veces repetimos porque nos encantan.
Como os podréis imaginar, las condiciones de este mes han sido muy simples: La receta debía ser fácilmente transportable en una fiambrera, "typical spanish" en la medida de lo posible, e ir acompañada de una pequeña historia para aclarar su procedencia, significado, etc.
Además, este mes también contamos con la colaboración de Alfonso y de la editorial Larousse, que han cedido 3 lotes de 4 libros para la ocasión y que se sortearan entre todos los que participemos en el reto. Así que, como os podéis imaginar, en ningún momento me planteé no participar, aunque fuera con una receta tan básica y tan fácil como la que he escogido... Sencilla, pero con mucho significado para mi.
Cuando era pequeña y nos íbamos a pasar un domingo al campo, u cualquier otro día a la playa, mi madre siempre preparaba las mismas recetas de fiambrera: Carne rebozada, ensalada de pasta, tortilla de patatas/espárragos/calabacín/berenjena y pimientos fritos.
Guardo muy buenos recuerdos de esos días y le tengo mucho cariño  todas las recetas, pues cuando empecé a trabajar y todavía vivía con mis padres, mi madre, que se encargaba de preparar los tápers para mí y para mi padre, continuó llenandolos con tales manjares (sí, para mí lo son).
Yo soy una loca de las tortillas, me encantan sean de lo que sean, y si son de un día para otro y están frías, mucho mejor. Por otro lado, a mi chico le encantan las patatas al horno como yo se las hago, así que el pasado domingo preparé una tortillota de berenjena y una buena fiambrera de patatas con la intención de ir de excursión al campo y hacer allí la sesión de fotos... Intención que desapareció cuando empezó a llover a mares y tuvimos que rehacer todo el plan del día.
En fin, al final tocó picnic y sesión de fotos en casa que, oye, no estuvo nada mal. Comimos la mar de bien y las fotos quedaron bastante resultonas, así que doy la misión por cumplida. A ver qué os parece a vosotr@s.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
Para la tortilla:
- 1 berenjena grande (200-250 gramos aprox.)
- 1/2 cebolla
- 3 huevos tamaño L
- 60 ml de vino blanco de cocina
- 3 cucharadas rasas de aceite de oliva suave
- Sal, ajo en polvo, perejil picado y pimienta negra, al gusto

Para las patatas al horno:
- 3-4 patatas medianas
- 1 cucharada grande de aceite de oliva
- Especias, a elección (Ajo y perejil en este caso)

- Antes de empezar, precalentamos el horno a 190ºC, calor arriba y abajo.
- Empezamos preparando las patatas: Las lavamos muy bien, las cortamos en gajos a nuestro gusto y las colocamos en una fuente grande.
- Regamos las patatas con un cucharada de aceite, añadimos también las especias y las mezclamos bien con las patatas, removiendo con una cuchara.
- Colocamos las patatas en una fuente para horno con tapa, y las horneamos unos 25 minutos a 190ºC, o hasta que estén listas. Las sacamos del horno y las reservamos dentro de la fuente.
- Para la tortilla, empezamos lavando muy bien la cebolla y la berenjena. Las limpiamos y las troceamos en trozos pequeños. Reservamos.
- En una sartén con 2 cucharadas de aceite, sofreímos la berenjena y la cebolla a fuego medio hasta que empiecen a transparentar. Añadimos entonces el vino, la sal y las especias y dejamos reducir unos 5-6 minutos más. Retiramos del fuego y reservamos.
- En un bol amplio, batimos bien los huevos con un poco de sal y añadimos el sofrito, mezclandolo bien.
- En otra sartén a fuego medio-bajo y con una cucharada de aceite, cuajamos la tortilla por ambos lados (unos 4-5 minutos por lado), dejándola al punto que más no guste.
- Dejamos reposar y templar la tortilla un rato y la servimos cortada en porciones y acompañada de las patatas al horno.




Notas:
- Añadir cebolla a la tortilla es algo opcional y totalmente al gusto, igual que ocurre con la de patatas, aunque hay que reconocer que le da un punto muy rico.
- Para que la tortilla quede más jugosa, os recomiendo cuajarla primero por un lado (unos 4-5 minutos) y luego por el otro, pero apagando el fuego una vez que le déis la vuelta y manteniéndola al calor el mismo tiempo. 
- Otras tortillas de verduras muy ricas, muy jugosas y muy nuestras son la de espárragos y la de la de calabacín, también aptas para el táper.




Nada más por ahora.
Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Si no os queréis perder ninguna de las propuestas de mis compañeros, os dejo el enlace al recopilatorio de recetas para que le echéis un ojo. Como siempre, no tiene desperdicio :)
¡Muchas gracias por seguir ahí, y feliz semana!
Fotos: Marc RT Studios

domingo, 10 de abril de 2016

ARROZ CREMOSO CON ZANAHORIAS Y QUESO CURADO PARA EL RETO #ENTRELIBROSANDAELGUISOTS



¡Riiiiiing! ¡Suena en despertador! 10 de la mañana, del día 10 de abril... ¿Y eso qué significa? Pues que ya ha pasado otro mes (madre mía, el tiempo cada vez pasa más rápido...) y que toca participar en una nueva iniciativa para el reto de La Cocina Typical Spanish.
En esta ocasión, y adelantándonos a la celebración del Día del Libro del próximo día 23, las organizadoras del reto nos han animado a fusionar cocina y literatura preparando alguna receta que aparezca en algún libro que hayamos leído.
Uff, me confieso totalmente adicta a la cocina y a la (buena) literatura, son mis dos pasiones y la idea de fusionarlas me ha parecido la mejor iniciativa de todas las que he participado hasta la fecha... ¡Pero menudo trabajito me ha dado! Por un lado, sabía de sobras que no iba a tener tiempo de releer ninguna novela y que tendría que ir a lo seguro, a por alguna historia que me hubiera marcado y/o de la que me acordara al detalle; Por otro lado, casualidad o no, por más novelas que se me venían a la cabeza, menos cocina encontraba en ellas... ¿Pero qué diantres les pasa a algunos autores, con la dichosa manía de no "darles de comer" a sus protagonistas en toda la obra? Alguna cerveza, algún café y, a lo sumo, una porción de tarta en alguna cafetería de la zona, nada más... Vaya, vaya.
Como ya sabréis a estas alturas, de lo que se trata precisamente esta iniciativa es de disfrutar y difundir mes a mes la gastronomía popular de nuestro país, esas recetas tan ricas de nuestras madres y abuelas, y evitar así que caigan en el olvido. Bien, pues este ha sido precisamente otro de los grandes problemas con los que me he encontrado. Prometo no haberlo hecho aposta y soy una firme y fiel defensora de la literatura de nuestro país, porque está claro que hay mucha y muy buena, pero, sea por el motivo que sea, a lo largo de mi vida he leído muchas más novelas extranjeras que españolas.
Bueno, realmente es pura casualidad, pues nunca me he regido por un título o un género concreto. Aunque sí es verdad que siento especial predilección por la novela negra, basta que elija una obra al azar de un autor al azar (bueno, quien dice azar dice por recomendación de un/a amigo/a, un/a familiar, o del bibliotecario tan majo que tenemos en mi pueblo...), me guste y termine por devorar toda la vida y obra de ese autor en concreto. Hace 5 o 6 años me pasó con Carlos Ruíz Zafón, poco después con Stieg Larsson, seguido de Douglas Kennedy... Y el último ha sido (está siendo, de hecho) John Green.
Puede que por el nombre much@s no sepáis quién es John Green, pero si os doy el título de Bajo la misma estrella, la cosa cambia un poco, ¿Verdad? Si es que hoy en día, lo que no haga la literatura por si sola lo hace el cine poco después, sea para bien o para mal...
Pues bien, John Green es uno de los escritores y youtubers estadounidenses más populares en la actualidad. sobretodo a raíz de la publicación de su novela Bajo la misma estrella. Personalmente, lo que más me gusta de Green es que, a pesar de estar considerado un autor de literatura juvenil, siempre basa sus historias en hechos reales, cotidianos, muy duros incluso, pero reales, nada de fantasías con vampiritos, hombres lobo y demás como protagonistas. Para mi, esto lo convierte en un autor perfectamente leíble por todos.
En cuanto a Bajo la misma estrella, he de confesar que ha sido uno de los libros que más me han marcado hasta la fecha. Por desgracia, el cáncer ha sido y sigue siendo una enfermedad que me toca muy de cerca y obras como esta te ayudan a verla de un modo radicalmente distinto.
Lo que más me gustó de Bajo la misma estrella es que se trata de un libro sobre el cáncer sin ser un libro sobre cáncer. Es decir, no cae en los tópicos propios del género. Es una historia con la que se ríe más que se llora, que te hace reflexionar más sobre la vida que sobre la muerte, que no idealiza la enfermedad, que no ahonda en los malos momentos y a la vez resulta conmovedor.
John Green acierta de pleno con una narración muy ingeniosa, llena de sarcasmos y comentarios políticamente incorrectos. Green no "endulza" la realidad de los protagonistas para complacernos, y la franqueza con la que trata el cáncer es su mayor acierto. En definitiva, un claro ejemplo de que todavía existe buena literatura para jóvenes (y no tan jóvenes) y una historia que relees con mucho gusto.
En la adaptación cinematográfica, Shailene Woodley y Ansel Elgort se convierten en Hazel Grace Lancaster y Augustus Waters. Augustus es un payaso ("edad del pavo" lo llamamos aquí), y Hazel ha leído una y otra vez el mismo libro: An Imperial Affliction (Un Dolor Imperial). Ella logra interesar a Augustus en la novela en cuestión y esto los acaba por llevar a Ámsterdam para conocer al autor.
Aunque ninguno de los dos la tiene fácil, por una noche tienen derecho a una cita de ensueño: el autor en cuestión les reserva una mesa en el Oranjee, uno de los restaurantes más elegantes de la ciudad, donde piden la selección del chef: Risotto de zanahoria.
Y yo, busca que te busca y "typicaliza" que "typicaliza", he preparado mi versión de este risotto, a la que le de dado el nombre de Arroz cremoso con zanahorias y queso curado. Mucho más nuestro, dónde va a parar...
La verdad, no sé si mi arroz estaría tan bueno como para que Augustus, tal y como dijo acerca del risotto del Oranjee, "quisiera que se convirtiera en una persona para poder llevarlo a Las Vegas y casarse con él", pero a nosotros nos encantó. Quedó tan suave, tan cremoso y tan rico, que os puedo asegurar que es el mejor risotto que he preparado hasta la fecha.
Sin más, os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
- 130 gramos de arroz bomba
- 1 zanahoria grande (uno 80-90 gramos)
- 1/2 cebolla (unos 50 gramos)
- 400 ml de caldo de pollo (2 vasos)
- 200 ml de vino blanco de cocina (1 vaso)
- 2 cucharadas de mantequilla
- 1 cucharada de aceite de oliva suave
- 3 cucharadas soperas de queso curado rallado Gran Capitán + un poco más para servir
- Sal, pimienta negra molida y perejil picado, al gusto

- Antes de empezar, ponemos a calentar el caldo de pollo y lo conservamos al calor.
- Derretimos una de las cucharadas de mantequilla en una sartén a fuego medio y salteamos en ella el arroz para que absorba la mantequilla, pero sin que se dore.
- Seguidamente, agregamos el vino, removemos bien y, cuando suelte el hervor, le añadimos uno de los vasos de caldo de pollo. Tapamos la sartén y dejamos que se vaya cociendo.
- Limpiamos y picamos bien la cebolla y rallamos la zanahoria y el queso.
- En otra sartén a fuego medio con el aceite de oliva y el resto de la mantequilla, doramos las verduras con un poco de pimienta y perejil durante unos 4-5 minutos.
- Una vez tengamos doradas las verduras, las agregamos al arroz junto al resto de caldo de pollo. Lo dejamos cocinar a fuego bajo durante unos 10 minutos
 - Pasado este tiempo, agregamos el queso rallado, lo removemos todo bien para que funda y rectificamos de sal si fuese necesario.
 - Para terminar, retiramos del fuego y servimos muy caliente, espolvoreado con un poco de perejil picado y/o más queso rallado.




Notas:
- Sobra decir que se trata de un plato que se debe servir y comer justo después de prepararlo, pues a la misma vez que se va enfriando, va perdiendo cremosidad y queda más seco.
- La receta original propone utilizar 4 cucharadas de mantequilla y 2 de aceite, pero consideré que era una cantidad excesiva. Usando sólo las cantidades que os he indicado, queda también un arroz cremoso y muy sabroso.
- Al llevar queso curado y caldo de pollo entre sus ingredientes, os recomiendo no añadirle sal o probarlo antes de hacerlo, pues para mi gusto no la necesita.
- Por supuesto, y siendo fieles a la novela, este arroz marida a la perfección con champagne, aunque un vino blanco también le va de maravilla.


Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Os dejo el enlace al recopilatorio para que también podáis disfrutar del resto de aportaciones de mis compañer@s.
Como novedad, este mes se sortearán 10 libros de cocina de diferentes temáticas entre tod@s l@s que participemos, así que deseadme suerte :)




¡Feliz domingo y feliz inicio de semana!
Fotos: Marc RT Studios