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martes, 10 de mayo de 2016

TORTILLA DE BERENJENAS Y PATATAS GAJO AL HORNO PARA EL RETO #UNTÁPERDERECHUPETETS



Primera entrada de mayo... Sí, lo sé, es día 10 y a estas alturas del mes voy yo y lo inauguro, cuando ya lo está de sobras... Pero después de, exactamente, 10 días sin publicar, confieso que me podría estar perfectamente 2 o 3 más sin hacerlo.  Y es que vuelvo a tener unos días "complicados", llenos de cosas que hacer, de no parar arriba y abajo, y esta semana parece que seguirá por esa línea... En fin, yo sigo echándole morro y caigo en la cama rendida muchas noches, pero con la satisfacción de haber hecho todo lo que el día me exigía e incluso un poco más. ¿Y no es esa una de las mejores recompensas al esfuerzo? Sin duda, al menos para mí.
Y como la espinita de no publicar nada en el blog estaba empezando a pincharme demasiado, lo retomo con poco tiempo pero con mucho gusto (y a ver si así, de paso, hoy duermo mejor je je).
Me he animado a publicar hoy porque, como cada mes, a un grupo de bloggers la mar de majetes y apañad@s (y yo no tengo abuela, como podéis comprobar) nos suena el despertador a las 10 de la mañana para recordarnos que se nos ha ido otro mes de las manos y que nos toca participar de nuevo en el reto de La Cocina Typical Spanish.
Participo con muchas ganas e ilusión en la iniciativa de este mes, pues me parece la mar de interesante y casi hecha "a mi medida". Como much@s sabréis, ya sea por motivos personales o laborales, me veo obligada a comer de táper varias veces a la semana y yo, cabezona como la que más, me niego a recurrir siempre al típico bocadillo, plato precocinado o a las fritangas varias del bar de la esquina que, oye, ricos están y nadie puede negar que son la mar de socorridos, pero no son la mejor elección si queremos comer variado, sano y equilibrado.
Basándose en este aspecto, y a raíz de la reciente publicación del libro "Recetas de táper para el curro" de nuestro compi Alfonso López (Recetas de rechupete), en esta ocasión nos ha tocado preparar nuestras mejores recetas de táper, esas que son ideales para comer en la oficina o volviendo de trabajar, en la playa, en el campo u en la montaña, etc., y que tantísimas veces repetimos porque nos encantan.
Como os podréis imaginar, las condiciones de este mes han sido muy simples: La receta debía ser fácilmente transportable en una fiambrera, "typical spanish" en la medida de lo posible, e ir acompañada de una pequeña historia para aclarar su procedencia, significado, etc.
Además, este mes también contamos con la colaboración de Alfonso y de la editorial Larousse, que han cedido 3 lotes de 4 libros para la ocasión y que se sortearan entre todos los que participemos en el reto. Así que, como os podéis imaginar, en ningún momento me planteé no participar, aunque fuera con una receta tan básica y tan fácil como la que he escogido... Sencilla, pero con mucho significado para mi.
Cuando era pequeña y nos íbamos a pasar un domingo al campo, u cualquier otro día a la playa, mi madre siempre preparaba las mismas recetas de fiambrera: Carne rebozada, ensalada de pasta, tortilla de patatas/espárragos/calabacín/berenjena y pimientos fritos.
Guardo muy buenos recuerdos de esos días y le tengo mucho cariño  todas las recetas, pues cuando empecé a trabajar y todavía vivía con mis padres, mi madre, que se encargaba de preparar los tápers para mí y para mi padre, continuó llenandolos con tales manjares (sí, para mí lo son).
Yo soy una loca de las tortillas, me encantan sean de lo que sean, y si son de un día para otro y están frías, mucho mejor. Por otro lado, a mi chico le encantan las patatas al horno como yo se las hago, así que el pasado domingo preparé una tortillota de berenjena y una buena fiambrera de patatas con la intención de ir de excursión al campo y hacer allí la sesión de fotos... Intención que desapareció cuando empezó a llover a mares y tuvimos que rehacer todo el plan del día.
En fin, al final tocó picnic y sesión de fotos en casa que, oye, no estuvo nada mal. Comimos la mar de bien y las fotos quedaron bastante resultonas, así que doy la misión por cumplida. A ver qué os parece a vosotr@s.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
Para la tortilla:
- 1 berenjena grande (200-250 gramos aprox.)
- 1/2 cebolla
- 3 huevos tamaño L
- 60 ml de vino blanco de cocina
- 3 cucharadas rasas de aceite de oliva suave
- Sal, ajo en polvo, perejil picado y pimienta negra, al gusto

Para las patatas al horno:
- 3-4 patatas medianas
- 1 cucharada grande de aceite de oliva
- Especias, a elección (Ajo y perejil en este caso)

- Antes de empezar, precalentamos el horno a 190ºC, calor arriba y abajo.
- Empezamos preparando las patatas: Las lavamos muy bien, las cortamos en gajos a nuestro gusto y las colocamos en una fuente grande.
- Regamos las patatas con un cucharada de aceite, añadimos también las especias y las mezclamos bien con las patatas, removiendo con una cuchara.
- Colocamos las patatas en una fuente para horno con tapa, y las horneamos unos 25 minutos a 190ºC, o hasta que estén listas. Las sacamos del horno y las reservamos dentro de la fuente.
- Para la tortilla, empezamos lavando muy bien la cebolla y la berenjena. Las limpiamos y las troceamos en trozos pequeños. Reservamos.
- En una sartén con 2 cucharadas de aceite, sofreímos la berenjena y la cebolla a fuego medio hasta que empiecen a transparentar. Añadimos entonces el vino, la sal y las especias y dejamos reducir unos 5-6 minutos más. Retiramos del fuego y reservamos.
- En un bol amplio, batimos bien los huevos con un poco de sal y añadimos el sofrito, mezclandolo bien.
- En otra sartén a fuego medio-bajo y con una cucharada de aceite, cuajamos la tortilla por ambos lados (unos 4-5 minutos por lado), dejándola al punto que más no guste.
- Dejamos reposar y templar la tortilla un rato y la servimos cortada en porciones y acompañada de las patatas al horno.




Notas:
- Añadir cebolla a la tortilla es algo opcional y totalmente al gusto, igual que ocurre con la de patatas, aunque hay que reconocer que le da un punto muy rico.
- Para que la tortilla quede más jugosa, os recomiendo cuajarla primero por un lado (unos 4-5 minutos) y luego por el otro, pero apagando el fuego una vez que le déis la vuelta y manteniéndola al calor el mismo tiempo. 
- Otras tortillas de verduras muy ricas, muy jugosas y muy nuestras son la de espárragos y la de la de calabacín, también aptas para el táper.




Nada más por ahora.
Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Si no os queréis perder ninguna de las propuestas de mis compañeros, os dejo el enlace al recopilatorio de recetas para que le echéis un ojo. Como siempre, no tiene desperdicio :)
¡Muchas gracias por seguir ahí, y feliz semana!
Fotos: Marc RT Studios

lunes, 15 de febrero de 2016

MILHOJAS DE BERENJENA Y BOLOÑESA



Muchas veces, y sobretodo mientras cocino, no puedo evitar echar la vista atrás y preguntarme una y otra vez eso que todos los que amamos la cocina nos hemos preguntado alguna vez: Y a mi, ¿Por qué me gusta tanto cocinar? ¿Por qué la cocina, y no la pintura, el baile, la lectura...?
Muchos psicólogos afirman que muchas veces elegimos nuestros hobbies sin querer. Esto significa que, si una actividad logra alejarte de tus preocupaciones y del estrés y te relaja mucho más que otra, tu mente hará que te decantes por aquella que realmente le proporciona placer. Y eso resulta, amig@s míos, muy beneficioso para nosotros pues, en función de la actividad que realicemos, estaremos más sanos física y/o emocionalmente. Alucinante, ¿Verdad? La mente humana es maravillosa...
Pues sí, la cocina me recrea, me relaja, me ayuda a evadirme y a concentrarme y, en definitiva, me satisface muchísimo. Además, al haber crecido entre fogones (primero por obligación y enseguida por devoción), la cocina consigue trasladarme a esos momentos imborrables y tan felices de mi pasado alrededor de unos fogones o alrededor de una mesa, y eso hace que lo disfrute el doble.
Hace ya algún tiempo os explicaba que, cuando era pequeña y mi abuelo aún vivía, tenía un pequeño huerto a unos escasos tres kilómetros de casa al que siempre le sacaba el máximo provecho, pues no había estación en la que no plantara algo. Qué pimientos, qué tomates, qué berenjenas, qué lechugas... Eso sí que eran verduras de verdad. Jamás he vuelto a comer unas verduras con un sabor, un color y un aroma similar, ni de lejos, y que me disculpen el resto de payeses del mundo, pero es mi humilde y sincera opinión.
Por supuesto, cada fruta/verdura acabó teniendo un recopilatorio más o menos extenso de recetas donde era la protagonista y del que todavía echamos mano cuando nos faltan ideas.
Con las berenjenas, por ejemplo, mi abuela preparaba un pisto delicioso que lo mismo nos servía para preparar un plato de pasta que para comernoslo tal cual, acompañado de un huevo frito y mucho pan.
A mi abuelo, que en paz descanse, le encantaban las berenjenas cortadas bien finas, fritas y muy crujientes. ¿Habéis probado alguna vez el bocata de berenjenas fritas? Vale, ligero precisamente no es, pero es un auténtico manjar, aunque no lo parezca.
Mi madre, en cambio, siempre ha apostado por preparaciones más elaboradas y contundentes como los libritos de berenjenas, las berenjenas rebozadas y las clásicas berenjenas rellenas.
Y yo... Pues a mi me gusta investigar, coger ideas de aquí y de allá y de vez en cuando preparar platos con esa esencia tradicional, de toda la vida, pero adaptados a los tiempos que corren.
Hace mucho tiempo que vi estas milhojas de berenjenas en la sección de cocina de una revista local y tenía muchas ganas de prepararlas. Aunque la receta original era un poco más contundente, pues la berenjena iba frita y el relleno era a base de carne picada y bacon, la he adaptado un poco a nuestros gustos y he intentado reducir un poco la cantidad de grasa de la receta. Y, oye, no sé cómo sabrían las milhojas originales, pero os aseguro que estas están para relamerse, no son nada pesadas y, por si tenéis niños poco amantes de las verduras en casa, se pondrán las botas a berenjenas sin darse ni cuenta, os lo aseguro. Tenéis que probarlas.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 2 personas):
- 1 berenjena grande (300 gramos aproximadamente, unas 18 rodajas)
- 200 gramos de tomate frito de calidad
- 1/2 cebolla
- 2 salchichas de cerdo frescas
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva suave
- 75 gramos de queso rallado especial para gratinar
- Sal, ajo en polvo, pimienta y perejil picado, al gusto

- Para empezar, cortamos la berenjena en rodajas no muy finas, las disponemos sobre un escurridor, añadimos bien de sal y las dejamos sudar unos 20 minutos. Pasado este tiempo, las lavamos para eliminar la sal.
- En una sartén a fuego medio-alto y con un poco de aceite de oliva, vamos haciendo las rodajas de berenjena hasta que estén tiernas y se hayan dorado un poco. Reservamos.
- Limpiamos y picamos la cebolla, y picamos también muy menudo la carne de las salchichas.
- En otra sartén a fuego medio con la otra cucharada de aceite, doramos la cebolla junto a la carne de salchichas, sin dejar de remover para que se desmenuce bien.
- Una vez lo tengamos listo, añadimos el tomate frito, el ajo y la pimienta, damos un par de vueltas y retiramos del fuego. Rectificamos de sal si fuese necesario.
- Antes de seguir, precalentamos el horno a 210ºC, en función gratinador.
- Ahora procederemos a montar las milhojas: En una bandeja de horno untada con un poco de aceite, colocamos una rodaja de berenjena como base, añadimos una cucharada hermosa de sofrito, otra rodaja de berenjena, otra cucharada de sofrito, otra rodaja de berenjena, y terminamos con el sofrito y una buena porción de queso rallado. Hacemos lo mismo hasta terminar con toda la berenjena y el sofrito.
- Gratinamos en el horno a 210ºC durante unos 10 minutos, o hasta que tenga el dorado deseado.
- Sacamos, dejamos templar unos minutos y servimos inmediatamente, espolvoreadas con un poco de perejil picado.




Notas:
- Si véis que las rodajas de berenjenas no os quedan muy tiernas al pasarlas por la plancha, podéis ayudaros añadiendo una cucharada de agua sobre las berenjenas mientras están en la sartén y dejando que se evapore.
- Para incluir todavía más cantidad de verdura en la receta, podéis optar por usar pisto en vez de tomate frito aunque, en este caso, si que os recomiendo que sea casero.
- Con carne picada, chorizo, restos de pollo, atún... Cualquier proteína que nos guste puede servir perfectamente como relleno de estas milhojas.


Nada más por ahora. Espero que os haya gustado.
¡Mil gracias por seguir ahí, y feliz inicio de semana!
Fotos: Marc RT Studios

domingo, 1 de noviembre de 2015

COMIDA DE PRE-VACACIONES: PASTELITOS DE PAVO, TOMATE Y QUESO Y BABA GANOUSH

Plaza de la Comedia, en pleno centro histórico

¡¡Qué bien nos han sentado las mini-vacaciones!!
Una semana después, nos toca volver a la rutina, muy a nuestro pesar, pero con las pilas recargadas y mucho más optimismo. Es lo que tienen los viajes que esperas con tanta impaciencia, que te da pena que terminen tan pronto pero que te dejan un montón de buenos recuerdos y vivencias que van a salir a la luz siempre que hables u oigas hablar de ello y terminarán por arrancarte una sonrisa.
Como os comentaba en la entrada anterior, mi pareja y yo hemos pasado unos días a Montpellier.
Con motivo de uno de los festivales de cine más importantes del mediterráneo, el CINEMED, y teniendo en casa a un completo apasionado (friki) del tema, no nos hizo falta ninguna excusa más para animarnos a descubrir esta ciudad tan particular del mediodía francés.
Qué decir de Montpellier... que ha superado nuestras expectativas, y con creces. Montpellier es una ciudad jóven y dinámica donde, a pesar de que no abundan los turistas, siempre hay algo que hacer: festivales, exposiciones, visitas guiadas, etc. Tiene un carácter alternativo y vanguardista que lo impregna todo y que te conquista desde el primer instante. En general,es una ciudad bastante tranquila donde la gente no va estresada ni con prisas, y tiene un tamaño perfecto para descubrirla a pie, perdiéndote entre sus callecitas para descubrir rincones inesperados: Tiendecitas de artesanía, salones de té, panaderías o "boulangeries" artesanas, cafeterías con terraza y mucho, mucho encanto, etc. Eso si, so sois un poco más perezosos, otra alternativa ideal es el tranvía, seña de identidad de la ciudad y que la recorre de punta a punta con una efectividad y puntualidad ejemplar.
Al ser una de las ciudades de Francia con más horas de sol al año, pudimos disfrutar de un clima bastante agradable que nos facilitó mucho poder pasarnos el día de arriba para abajo y pisar El hotel sólo para cenar y dormir.
Nosotros viajamos a Montpellier en autobús con la compañía Megabus que, para quien no la conozca, se trata de una compañía de viajes baratos en autobús por Europa que lleva apenas 1 año operando desde Barcelona y la verdad es que está muy bien en cuanto a relación calidad-precio. En todos los autobuses hay baño (suele estar bastante limpio, la verdad), Wifi gratuito y presas de electricidad para cargar el móvil, la tablet, etc. Nosotros hemos viajado dos veces con ellos y, a pesar de llegar siempre con un poco de retraso (en la carretera sabes cuando sales y no cuando llegas, esto es así), seguiremos haciéndolo, pues hasta ahora no hemos tenido ningún problema y nos hemos ahorrado mucho dinero, cosa que se agradece en el caso de viajar, por ejemplo, a Francia, donde la vida es mucho más cara en todos los sentidos.
Para los que somos de buen comer, viajar a cualquier rincón de Francia es una oportunidad para conocer la afamada gastronomía del país. A pesar de no haber ido a Montpellier ni haber tenido mucho tiempo para ello, no quisimos volver sin probar algunos de los productos y platos más típicos de la zona: patés y quesos variados, un buen pan baguette artesano, el taboulé y, por supuesto, los crepes, los croissants y las napolitanas de chocolate. Menudas cenas y desayunos que nos hemos dado, madre mía... Vale, no nos habremos dado el lujo de ir a un restaurante francés, pero hemos disfrutado de lo lindo.


Línea 2 del tranvía


Y hablando de comida... No sé si a vosotros os pasa o será sólo a mi debido a mi falta de organización, pero cada vez que tenemos la oportunidad de pasar unos días de descanso fuera de casa, no sólo me toca pensar con qué llenar la maleta, sino en qué hacer con las cosas que tengo en la nevera y que sé de sobras que, si las dejo ahí, a la vuelta ya casi habrán salido andando solas.
Por mucho que haya intentado planificarme los días previos, no hay manera, siempre sobra algo: un brick de leche abierto, verduras empezadas, yogures con la fecha de caducidad próxima, etc.
Con unos tacos de fiambre de pavo a medio empezar, un tomate y unas tiras de berenjena asada que había preparado unos días antes para la cena, he aquí la comida de picoteo que nos marcamos el día previo a nuestro viaje.
Los pastelitos de verduras me encantan y los preparo en casa con bastante asiduidad (como el cake salado de tomate y queso, los pastelitos de berenjena y mozzarella, o el pudin de calabaza), pero todavía no me había animado con el Baba Ganoush. Como muchos sabréis, el Baba Ganoush o Mutabal es una crema de berenjena muy cremosa y suave, similar al hummus y tradicional de la cocina de Oriente Medio, Grecia, Turquía y Chipre. Después de descubrir lo sencilla que resulta de preparar y lo rica que está, pienso repetirla más veces, tenga o no excedente de berenjenas. Además, también me sirvió de excusa para aprovechar unas rebanadas de pan que se estaban poniendo un poco duras. A modo de bastoncitos de pan, resultaron el acompañamiento ideal para mojar, y mojar, y mojar...
Os dejo con ambas recetas:




Ingredientes para los pastelitos (unos 10 aprox):
- 2 huevos tamaño L
- 150 ml de leche
- 2 cucharadas soperas de pan rallado
- 1 tomate mediano
- Tiras de pavo (50 gramos aprox.)
- Cebolla picada, al gusto
- Queso rallado, al gusto
- Ajo en polvo hierbas provenzales y sal, al gusto.

Ingredientes para el Baba Ganoush (un bol mediano):
- 1 berenjena grande, asada y limpia (200-250 gramos)
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de pimentón, dulce o picante
- 30 ml de aceite de oliva suave
- 1 cucharada sopera de Tahini
- Sal y zumo de limón, al gusto
Para acompañar: torraditas o bastones de pan.

- Antes de empezar, encendemos el horno y lo pre-calentamos a 190ºC, con calor arriba y abajo.
- Limpiamos y troceamos muy menudo el tomate, la cebolla y el pavo. 
- En un bol aparte, batimos los huevos y vamos incorporando poco a poco la leche hasta que se integre por completo. Incorporamos también el pan rallado, las verduras, el bacon, el ajo y las especias, y mezclamos todo. Rectificamos de sal si fuese necesario.
- Colocamos sobre una bandeja de horno los moldes y los vamos rellenando hasta las 3/4 partes de su capacidad, y añadimos encima un puñadito de queso rallado.
- Introducimos en el horno y dejamos que se hagan durante unos 25 minutos. Retiramos y dejamos templar.
- Mientras se hornean los pastelitos, procederemos a preparar el Baba Ganoush: Para empezar, exprimimos medio limón, colamos el zumo y lo reservamos.
- Pelamos el diente de ajo y lo colocamos en el vaso de la batidora junto con la berenjena asada (sin piel), el aceite, el pimentón, el comino, el tahini, el zumo de limón y la sal.
- Batimos a máxima potencia hasta que nos quede una crema un poco más densa que un puré. Probamos y rectificamos de sal o limón si fuese necesario.
- Una vez retirados los pastelitos del horno, aprovechamos que está en marcha para hacer los bastones de pan: Cortamos las rebanadas de pan en forma de bastón y las introducimos en el horno a 200ºC hasta que se doren y queden crujientes.
- Servimos el Baba Ganoush espolvoreado con un poco de pimentón, un chorrito de aceite de oliva y el pan tostado. Servimos también los pastelitos templados.




Notas:
- El Tahini o Tahina es una crema tradicional árabe que se prepara emulsionando sésamo con aceite de oliva. Es fácil de encontrar tanto en tiendas especializadas como en los supermercados habituales, pero también podemos prepararlo en casa, tostando semillas de sésamo y mezclándolas en un mortero con aceite de oliva hasta que emulsione.
- Si no tenéis berenjenas ya asadas, hacerlo es muy sencillo: Las partimos por la mitad, dejamos que suden un poco, y las horneamos boca arriba a 180ºC durante 30 minutos aprox. Una vez frías y sin piel, estarán listas para utilizar.
- El Baba Ganoush también se puede acompañar de pan de pita tostado, nachos, chips de patata, crudités de verdura, etc. Para gustos, colores.


Espero que os haya gustado. Prometo sacar un poco de tiempo estos días para investigar que cosas ricas habéis preparado en mi ausencia.
¡Feliz inicio de semana!

jueves, 20 de agosto de 2015

PASTA GRATINADA CON PISTO



Cocineros/as, recetas y versiones de las mismas hay muchas, muchísimas, miles, millones diría yo, y seguro que me estoy quedando corta. Para que un plato vea la luz a través de nuestro blog, debe salir bien, debe estar catado previamente y nos ha debido de gustar, porque si no la entrada no tendría sentido alguno. Pero lo cierto es que no todo nos gusta por igual. Hay muchos platos que simplemente están bien y nos ayudan a salir del paso, otros que están bastante buenos y otros que están muy buenos. Esto es, en cierta manera, un poco relativo, porque quizás subamos cosas que, a criterio personal, no nos han llamado mucho la atención, pero al resto de los comensales que lo han probado les ha encantado, y al revés, por supuesto.
Yo, como la mayoría de personas que cocinamos con asiduidad, también tengo más o menos hecho ese "ránking" con todas las recetas que me parecen especialmente buenas, de esas que en casa todos estamos de acuerdo que son una acierto y que nunca nos cansamos de comer. Y si vienen invitados, por supuesto, tiras de "top five", "top ten" o del "top" que tengas, porque sabes que vas a quedar mejor que bien y que los comensales van a disfrutar de lo lindo.
No es de extrañar que mi cocina huela, como mínimo una vez por semana, a las lentejas de mi yaya, a los higaditos de pollo encebollados de mi madre, o a los rosquitos de anís que han cocinado desde siempre las mujeres de mi familia, o al pollo al horno de mi padre (que no me sale nunca igual, el condenado no me da la receta original ni a tiros, dice que es secreto de la familia Rosano...).
Ah, y por supuesto, huele a pasta con pisto. Cuando era pequeña y mi abuelo aun vivía, tenía un pequeño huerto a unos escasos tres kilómetros de casa al que siempre le sacaba el máximo provecho, pues no había estación en la que no plantara algo, aun a riesgo de que se le fuera a echar a perder. Deseando estaba que llegara cada día las 12 del mediodía, para salir a la puerta y ayudarle a descargar la cosecha del día: Qué pimientos, qué tomates, qué berenjenas, qué lechugas... qué todo señores, una auténtica gozada. Por muy ecológicas que me las quieran vender, y aunque estén buenas, jamás he vuelto a comer unas verduras con un sabor, un color y un aroma similar, ni de lejos, y que me disculpen el resto de payeses del mundo, pues quizás sea una opinión muy contundente y poco objetiva, pero es mi humilde opinión.
Una de las cosas que más le gustaba hacer a mi abuela con los excedentes de verdura eran conservas: de tomate natural, de tomate frito, de pisto, etc., para poder disfrutar de ellas también en invierno.
El trapicheo de botes de conserva desde casa de mis abuelos a la mía es un recuerdo que se ha quedado fijado en mi mente con mucho cariño. 
Mi madre usaba los sofritos de mi yaya para hacer la base de la salsa que acompañaría a la pasta y, dependiendo del día, le añadía atún o carne picada. Aunque como a mi más me gustaba era cuando la preparaba sola, con el único acompañamiento del sofrito de verduras, la cubría de queso y la ponía a gratinar en el último momento. A veces también le añadía un poco de bechamel, y entonces ya si que era una comida de fiesta. 
En fin, sin más preámbulos, os dejo con mi homenaje a esa pasta gratinada que tanto nos gustaba en casa y que ahora es un indispensable en la mía. Como veréis, es un plato sencillo en el que las verduras ganan protagonismo, pues si os animáis a hacer la salsa desde cero, con ingredientes 100% naturales, vais a notar muchísimo la diferencia. Esto, combinado con el sabor y el crujiente del queso recién gratinado, hacen que sea un perfecto, delicioso y equilibrado plato único.
Espero que os guste.





Ingredientes (para 2 platos muy hermosos):
- 150 gramos de pasta (macarrones, espaguetis, espirales...)
- 1 berenjena mediana
- 1 pimiento italiano pequeño
- Media cebolla
- 200 gramos de tomate natural triturado
- 1 pizca de azúcar
- Medio vaso de vino blanco
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva suave
- Ajo en polvo, pimienta, orégano y sal, al gusto
- 100 gramos de queso para gratinar (yo usé un preparado indicado para ello)

- Para empezar, cocemos la pasta según las instrucciones del fabricante, salamos y reservamos.
- Seguidamente, pelamos y limpiamos las verduras y las troceamos lo más menudas posibles.
- Ponemos una sartén a fuego medio con el aceite y cuando esté caliente añadimos la cebolla, le damos unas vueltas y añadimos también el pimiento y la berenjena.
- Salteamos las verduras unos 5-7 minutos, añadimos el vino y dejamos reducir un par de minutos más. Añadimos seguidamente el tomate, la pizca de azúcar, la sal y las especias y dejamos cocinar hasta que el líquido del tomate haya reducido casi por completo.
- Ahora, encendemos el horno a 200º en modo gratinador.
- Retiramos las verduras del fuego y las mezclamos bien con la pasta en la misma sartén. Dejamos unos 5 minutos que repose.
- En una fuente grande apta para horno, colocamos la pasta y la repartimos bien. Cubrimos con el queso e introducimos en el horno hasta que el queso se haya dorado.
- Por último, apagamos el horno, retiramos la pasta, la dejamos templar y la servimos, intentando no romper la capa crujiente de queso.




Notas:
- Para esta receta es muy recomendable cocer la pasta al dente, pues se terminará de hacer en el horno.
- Es importante que, en el momento de gratinar, el horno esté completamente caliente y que la pasta pasé en tiempo justo dentro del mismo, pues si no corre el riesgo de quedarse un poco seca.
- Como ya he comentado, con bechamel este plato gana mucho. Bastará con ponerla por encima de la pasta una vez la tengamos en la fuente, añadir el queso y gratinar del mismo modo.
- Cualquier añadido que se os ocurra y pueda combinar bien será bienvenido en este plato: carne picada, atún, tacos de pollo al horno, tacos de chorizo, tacos de jamón, salsa de queso en vez de bechamel... imaginación al poder.

Nada más por ahora, espero que os haya gustado.
¡Feliz fin de semana!

lunes, 17 de agosto de 2015

PASTELITOS SALADOS DE BERENJENA Y MOZZARELLA



Que me encantan los pasteles de verdura no es algo que vaya a pillar a nadie de nuevas. Disfruto comprando unas u otras verduras según si están o no en su mejor época, disfruto pensando qué combinaciones podrían funcionar y qué ingredientes puedo añadir para enriquecerlos mientras voy de camino a casa, disfruto cocinándolos y, por supuesto, disfruto comiéndolos y valorando qué podría mejorar para la próxima vez y convertirse así en firmes candidatos a ocupar un lugar en mi recetario del día a día. Otras veces, por no decir la mayoría, los pasteles/pudin/flanes de verdura que preparo lo hago en base de las verduras que me han sobrado de recetas anteriores, o para dar salida a un exceso de verduras a causa de una oferta irresistible con la que, cosas inevitables del destino, me he topado días antes en el mercado o en la frutería de confianza. Lo veo, me gusta, "Ay qué bien de precio está, lo compro... vale, a ver que hago ahora con tanta cosa". La historia de mi vida... Menos mal que la impulsividad a la hora de comprar sólo me gana con la comida, porque si no mi cuenta de ahorro estaría apañada.
Y me volvió a pasar lo mismo con las berenjenas. Cómo intentar resistirse a comprar dos quilos de berenjenas de payés por un eurillo de nada, y con lo que me gustan a mi, que siempre tengo, como mínimo, un par a mano... Pues nada, toca de nuevo darle vueltas a la sesera para ver qué podemos hacer con ellas.
La berenjena es una hortaliza que siempre ha estado presente en mi casa: Mi madre las prepara rellenas de carne o atún (un escándalo de ricas) y mi yaya prefiere hacerlas rebozadas a modo de guarnición. Por supuesto, y como siempre hago, primero me decanté por estas opciones, lo que siempre se ha comido en casa y que tanto nos gusta, y finalmente le llegó el turno al pastel salado, ¡Bien, a ver qué sale, sobre la marcha!. Además, ya que me había decidido a encender el horno en agosto (lo sé, un suicidio) para calmar el fuerte antojo de rosquitos de anís que venía arrastrando hacía más de una semana, me dispuse a aprovecharlo al máximo y que así los sudores se vieran todavía más recompensados :P.
Un par de huevos, un poco de pan rallado, un poco de queso mozzarella que me había sobrado de la pizza de la cena, aceite de oliva, ajo, perejil, sal y, por supuesto, una berenjena hermosa, y en poco más de media hora tenía mis bocaditos enfriándose en la encimera de la cocina.
El sabor a berenjena es tan intenso como delicioso, y el toque de queso mozzarella le va de maravilla, pues la combinación de queso y verdura es algo que difícilmente falla y a la que recurro con frecuencia. Fríos o templados, para acompañar un plato de carne o pescado, o solos con un poco de salsa de tomate casera, mayonesa o tal cual, os aseguro que estos pastelitos no os dejarán indiferentes.
Os dejo los ingredientes y la preparación:




Ingredientes (para 6 moldes):
-1 berenjena pequeña (150 gramos aprox.)
- Media cebolla
- 2 huevos tamaño L
- Medio vaso de leche entera
- 2 cucharadas de café de pan rallado
- Mozzarella rallada, al gusto
- 1 copita de vino blanco
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva suave
- Ajo en polvo, pimienta, perejil y sal, al gusto

- Antes de empezar, pre calentamos el horno a 180º, con calor arriba y abajo.
- Ponemos una sartén a fuego medio con el aceite. Limpiamos y picamos lo más pequeño posible la berenjena y la cebolla y la rehogamos unos 5 minutos.
- Pasado ese tiempo, condimentamos al gusto, añadimos el vino blanco y dejamos reducir hasta que la berenjena esté blanda.
- En un bol aparte, batimos los huevos con la leche, el pan rallado, el queso y el perejil.
- Una vez tengamos lista la berenjena, la añadimos al huevo, mezclamos todo bien y rectificamos de sal si fuese necesario.
- Rellenamos los moldes con esta mezcla y los metemos en el horno durante unos 25 minutos a 180º.
- Apagamos el horno y dejamos dentro 2-3 minutos más.
- Sacamos nuestros pastelitos del horno, dejamos templar, desmoldamos y servimos como guarnición, picoteo, con alguna salsa, etc.




Notas:
- Estos bocados están mucho más ricos fríos e incluso de un día para el otro, porque quedan mucho más compactos y los sabores más pronunciados. Eso si, si sois de los que disfrutáis con el queso fundido, comedlos templados y recién hechos.
- El queso mozzarella le da un toque muy rico, pero sin robarle protagonismo a la berenjena. Podéis prescindir de él o usar otro tipo de queso igual o más suave.
- El pan rallado hace que la mezcla tenga más consistencia y quede más densa. El resultado son unos bocaditos más compactos, pero si los preferís con textura tipo flan, se puede prescindir de él sin problema.

¡Espero que os guste, y feliz inicio de semana!

martes, 9 de junio de 2015

PASTEL DE VERDURAS Y CREMA DE QUESO (INICIATIVA TS #COMEQUESOQUESABEABESOS)



He llegado muy justa de tiempo, pero finalmente he llegado, ¡Genial!.
Así soy yo, un culo inquieto. Cada día voy con el tiempo justo para todo, trabajo, estudios, casa, pareja... Y en cuántos más líos me meto, en más me quiero meter, y sobre todo si me gusta lo que hago, como es el caso de la cocina. Me encanta conocer y probar nuevas recetas y compartirlas con otras personas a las que les apasiona lo mismo que a mí, y eso es lo que me está pasando con este blog.
Hace ya algún tiempo que conozco el reto Typical Spanish, pero no ha sido hasta ahora, y por invitación, que me he animado a participar, ¡Y aquí estamos! Encantada que cuenten conmigo y encantada sobretodo por el ingrediente escogido para el mes de junio: El queso, y además acompañado del sorteo de un fantástico lote de quesos de la mano de Quesería Artesanal la Ermita. Por supuesto, no podía dejar pasar la oportunidad...
Eso si, complicada elección, pues me gusta tanto el queso que suelo emplearlo en multitud de recetas, y he tenido que tomar una decisión por sorteo... ains, vaya criterio el mío.
He escogido un pastel verduras enriquecido con una crema de queso camembert, de estas que suelen comprarse para picotear con unos colines o crudités verdura, que le aporta una textura muy muy cremosa y un pronunciado sabor a queso que combina a las mil maravillas con las verduras.
El resultado es un pastel salado delicioso y para nada pesado, que se puede dejar preparado con antelación y servirlo en una comida informal o prepararlo para llevar, y que puede comerse templado o totalmente frío, a elección personal. 
Para acompañar, preparé también unos trozos de pan frito, pues en casa nos encantan pero los solemos comer muy de vez en cuando. "Un día es un día", pensé, y fue todo un acierto, pues funcionaron muy bien junto al pastel.
Os dejo con los ingredientes y la preparación, ya veréis que no tienen ninguna complicación y que el resultado merece mucho la pena.


  


Ingredientes (para un pastel mediano):
200 gramos de verduras variadas al gusto (cebolla, calabacín, berenjena, tomate...)
2 huevos tamaño L
100 ml de leche semidesnatada
2 cucharadas soperas de aceite de oliva
1 tarrina de queso camembert en crema (125 gramos aprox.)
Sal, ajo en polvo, perejil y pimienta negra molida, al gusto
Un poco de mantequilla para engrasar el molde.

- Antes de empezar, pre calentamos el horno a 180º y untamos el molde donde vayamos a hornear el pastel con mantequilla.
- Seguidamente, pelamos y picamos las verduras que hayamos escogido y las sofreímos en una sartén a fuego medio con el aceite, hasta que estén bien doraditas, especiándolas al gusto. Retiramos del fuego y reservamos.
- En un bol aparte, cascamos y batimos los huevos junto con la leche. Añadimos seguidamente la crema de queso y las verduras, y mezclamos todo bien. Rectificamos también de sal si fuese necesario.
- Vertemos la mezcla del pastel en el molde engrasado y lo introducimos en el horno pre calentado a 180º durante unos 20-25 minutos, o hasta que veamos que está totalmente hecho (nos ayudamos de un palillo o similar para pinchar el pastel y ver si sale limpio o no).
- Sacamos del horno y dejamos templar o incluso enfriar del todo para poder desmoldar mejor nuestro pastel.
- Servimos cortado en porciones más o menos del mismo tamaño.




Notas:
- Este pastel permite darles salida a cualquier resto de verduras que tengáis por la nevera, así que probablemente nunca os saldrá un pastel igual al anterior, pero de sabor delicioso.
- Yo he empleado crema de camembert porque en casa nos encanta, pero habiendo tanta variedad en el mercado, se trata de experimentar según las preferencias de cada uno: Brie, azul, de cabra...
- Lo ideal, a la hora de saltear las verduras, es dejarlas un poco "al dente", pues acabarán de cocinarse con el horneado.

Espero que os guste y que también os animéis a participar, da gusto conocer a tanta gente estupenda y descubrir tantos platos deliciosos. ¡Feliz miércoles!

viernes, 5 de junio de 2015

SALTEADO DE GARBANZOS, SEPIA Y BERENJENA



Los que soléis dedicar unos minutos de vuestro tiempo en ver y leer lo que cocino (mil gracias, de verdad) ya sabréis que soy muy muy muy pero que muy fan de las legumbres, tanto por su sabor como por los tropecientos beneficios que nos aportan,  y que las preparo de diferentes maneras, ya sea en un buen guiso como salteadas o integradas dentro de otra receta. Así huyo de la monotonía y las adapto a cualquier presupuesto, época del año y sobretodo paladar, pues no son santo de devoción de todo el mundo (y lo que me sigue costando entender eso, con lo ricas que están...).
Desde que he vuelto a la rutina del trabajo, me he visto obligada a adaptar para la fiambrera muchos de los platos que comía en casa sentada tranquilamente en la mesa, con su caldito, su salsita o lo que fuera, muy rico para mojar pan y comerlo con tranquilidad, pero muy poco práctico para llevar en el tupper y arriesgarte a que acabe toda la bolsa llena de salsa de tomate, caldo de pollo, o de ambos, por poner un ejemplo. Y en este proceso de adaptación, he encontrado en las legumbres cocidas un gran aliado, pues me es de gran ayuda tenerlas siempre a mano para preparar ensaladas o hacer salteados que no me suelen llevar más de 15 minutos y que muchas veces me sirven para aprovechar las sobras de verduras, carnes, pescados y demás que tengo por la nevera. Ahora siempre dedico una tarde a la semana a cocer legumbres en grandes cantidades para tenerlas a mano cuando las necesite o, de no poder hacerlo, al menos siempre tengo en la despensa un par de botes listos para lavar y cocinar. De este modo no hay excusa que valga.
Un par de días después de preparar el guiso de sepia con patatas que nos gusto tanto, seguían rondando por mi nevera unos tacos de sepia que amenazaban con echarse a perder en muy poco tiempo. Teniendo eso, unas berenjenas (muchas, casi dos quilos...), un poco de cebolla, un poco de tomate y, sobretodo, pocas ganas de cocinar (hacía muuuucha calor, y tenía muuucho trabajo), acabé por improvisar este salteado que, sin duda, prepararé más veces, pues el agua de la sepia hizo que las verduras, una vez pochadas, tomaran un sabor a mar delicioso que combina de maravilla con el de los garbanzo y que nos gustó mucho.
Y, para seguir en mi línea, sólo añadir que este plato es muy fácil de hacer y muy adecuado para llevar en la fiambrera, pues se puede consumir frío o caliente. Una buena ración de salteado, un buen trozo de pan y una fruta o un yogur, y comida muy bien solucionada.
Os dejo la receta, espero que os guste.




Ingredientes (para dos personas):
400 gramos de garbanzos cocidos (o un bote)
200 gramos de potas de sepia a tacos
1 berenjena mediana (200 gramos aprox.)
Media cebolla
3 cucharadas soperas de tomate natural triturado
2 cucharadas soperas de aceite de oliva
Media pastilla de caldo de pescado
Un poco de agua (si es necesario)
Sal, pimienta negra, ajo y perejil, al gusto

- Antes de empezar, cocemos los garbanzos como solemos hacerlo habitualmente y los dejamos enfriar por completo o, si vamos a usar garbanzos en bote, los lavamos y escurrimos bien.
- Seguidamente, limpiamos y troceamos a dados pequeños la berenjena, la cebolla y la sepia, aunque esta última la hacemos trozos un poco más grandes.
- En una sartén a fuego medio-alto, añadimos el aceite y, una vez caliente, hacemos lo mismo con la cebolla y la berenjena. Dejamos cocinar unos 5-7 minutos, dándole unas vueltas.
- Pasado este tiempo, añadimos el tomate triturado y el caldo de pescado, damos un par de vueltas y añadimos también la sepia. Dejamos cocinar hasta que la sepia haya soltado toda su agua (si las verduras están un poco crudas podemos añadir un poco más de agua) y se haya evaporado casi por completo. Yo tardé unos 10 minutos, más o menos.
 - Por último, añadimos los garbanzos, salamos y especiamos al gusto, damos unas vueltas y retiramos del fuego. 
- Dejamos templar un par de minutos y servimos el salteado espolvoreado con perejil picado.




- Notas:
- No es conveniente cocinar demasiado la sepia, pues corremos el riesgo que quede seca y/o dura. Con dejar que suelte su caldo será suficiente y le proporcionará a las verduras ese inconfundible saborcillo a mar.
- Esta manera de preparar garbanzos también queda muy rica si se emplean gambas, calamares, pulpo, mejillones... imaginación al poder.
- Ojo con la sal que le pongáis, pues la sepia ya le aporta un toque. Probarlo antes de añadirle.

Nada más por hoy, vamos a seguir trabajando un rato.
!Feliz viernes y feliz fin de semana!

domingo, 31 de mayo de 2015

PASTEL DE PATATA Y BERENJENA



Cuando voy al mercado o a la frutería y me hacen una buena oferta, especialmente si lo que me dispongo a comprar me gusta, me cuesta muchísimo resistirme. No tengo remedio, lo sé, primero compro y luego, si eso, pienso en qué hacer con ello. He de decir a mi favor, eso si, que de este modo comemos cosas que quizás de otra manera no habría comprado y que me animan a darle vueltas a la cabeza para sacarle el máximo partido al producto en si.
A principios de semana fui a una de mis fruterías favoritas de mi pueblo, y supongo que al estar ya a punto de cerrar, el frutero me propuso llevarme casi dos quilos de berenjenas por 60 céntimos. Y con lo que me gustan a mi las berenjenas, cómo iba a decirle que no... El "problema" lo tuve al llevar a casa y pensar: "Bueno, a ver como me las arreglo ahora con tanta berenjena en el cajón de las verduras...". Y ya llevo casi una semana incluyendo berenjena en casi todos los platos que he cocinado, como para hacer un monográfico o algo así.. en fin.
Este pastel de patata y berenjena ha sido, sin duda alguna, el plato que más nos ha gustado de todos. Es parecido a la famosa Musaka griega, un plato que nos encanta desde que lo comimos por primera vez y que suelo preparar en casa con bastante frecuencia.
Tenía en la nevera una escalopa de ternera con la que me disponía a preparar los rollitos de ternera con queso crema y pimientos que ya os enseñe hace unos días, pero en el último momento decidí darle otro enfoque al tema y usarlo como si de carne picada se tratase para preparar este pastel, sofriéndola con un poco de tomate y cebolla.
Capa de patata, capa de carne, capa de berenjena, capa de carne... y así hasta terminar con todo, cubrir con un poco de bechamel ligera, queso y a gratinar. Como mínimo, tentador suena.
La verdad es que resulta un plato muy completo a la vez que ligero, con una combinación de sabores deliciosa y que no requiere mucho trabajo. Una buena ración de este pastel junto a una fruta o un yogur resulta una comida rica y equilibrada. Yo me llevé un tupper al trabajo al día siguiente y he de decir que hasta frío está rico.
Espero que os guste.




Ingredientes (para tres raciones hermosas):
Para el pastel:
1 berenjena grande
2 patatas grandes
1 escalopa de ternera de unos 300 gramos
Media cebolla
3 cucharadas soperas de tomate natural triturado
1 cucharada sopera de aceite de oliva suave
Media cuchardita de café de azúcar
Sal, orégano y ajo en polvo, al gusto.

Para la bechamel ligera:
2 nueces de mantequilla o 2 cucharadas soperas de aceite de girasol
1 cucharada sopera de harina
1 vaso de leche desnatada
Sal, pimienta negra y nuez moscada, al gusto

-  Para empezar, pre calentamos el horno a 180º e introducimos la berenjena y las patatas bien envueltas en papel de aluminio para que se asen lentamente. La berenjena tardará una hora y las patatas una hora y cuarto más o menos. Habrá que darles la vuelta cada 10-15 minutos.
- Una vez tengamos todo asado, lo dejamos templar para poder manipularlo sin quemarnos.
- Mientras se templan las verduras, picamos la escalopa todo lo pequeña que podamos y hacemos lo mismo con la cebolla.
- En una sartén a fuego medio calentamos la cucharada de aceite y añadimos la cebolla y la carne a la vez. Cocinamos unos 5 minutos y añadimos el tomate, el azúcar, las especias y la sal al gusto. apagamos el fuego pasados otros cinco minutos y reservamos.
- Ahora pelamos las patatas y las laminamos, igual que la berenjena.
- Seguidamente, montamos el pastel: empezamos haciendo una base de patata, encima colocamos la mitad de la carne, otra capa de berenjena, el resto de la carne, el resto de berenjena y terminamos con una capa bien gordita de patata.
- Para preparar la bechamel ligera, ponemos un cazo a fuego medio con el aceite o la mantequilla y cuando esté caliente añadimos la harina y removemos hasta que se dore. Seguidamente añadimos la leche, la sal, la nuez y la pimienta al gusto, sin dejar de remover, hasta que tenga el espesor deseado y no quede una salsa grumosa.
- Bañamos el pastel con la bechamel, cubrimos de queso rallado y gratinamos en el horno a 220º durante unos 15 minutos, según el dorado que queramos.
- Sacamos del horno el pastel y lo apagamos. Dejamos templar un rato y servimos cortado en porciones del tamaño que más nos guste.




Notas:
- Muchas recetas similares que he encontrado en Internet llevan la berenjena y las patatas fritas y, aunque eso va a gustos, yo creo que en este caso es perfectamente prescindible y además nos permite ahorrarnos una buena cantidad de calorías.
- A veces también añado entre capa y capa de carne alguna de queso crema, y reduzco la cantidad de bechamel. Así este pastel queda un poco más jugoso, y la combinación de sabores es muy rica. También se puede emplear atún en vez de carne para hacer el sofrito.

¡Espero que os guste, y feliz inicio de semana!

miércoles, 27 de mayo de 2015

COCA INTEGRAL DE BERENJENA, CEBOLLA Y YORK



Tal y como os explicaba hace unos días en la entrada de los bizcochitos integrales de canela, me veo obligada a cuidar mucho mi alimentación, intentando que sea sobretodo rica en fibra, líquidos y grasas saludables. Mi condición me ha obligado y me sigue obligando a buscar y a probar recetas que sean buenas para mi, que me sienten bien y que, sobretodo, me permitan disfrutar del placer de comer sin renunciar a la salud.
Con el paso de los años he aprendido qué alimentos y qué preparaciones me sientan mejor y peor y, por consiguiente, cuáles de ellas han pasado a formar parte de mi dieta habitual y cuáles he de modificar o, directamente, dejarlas sólo para muy de vez en cuando.
Como es bien sabido, la mayoría de cosas que se comercializan como refinadas (harinas, pastas, arroz...) las tengo bastante limitadas, una o dos veces por semana a lo sumo. Para alguien que adora la pizza, la pasta y el pan, fue realmente complicado al principio y la verdad es que el mercado no me lo solía poner nada fácil porque, aunque ahora la situación haya cambiado bastante, encontrar masa de pizza integral, bollería integral o pan integral (del de verdad, no del pseudointegral que venden en todas partes), sigue siendo bastante difícil y, por supuesto, mucho menos económico.
Visto lo visto, de nuevo me tocaba experimentar, qué remedio...
La coca que hoy os presento es interesante por la masa que lleva, y no tanto por el relleno, que en casa suele ser totalmente improvisado con lo que haya en la nevera. Esta vez dio la casualidad que un par de días antes había ido a la frutería y las berenjenas estaban de oferta, así que cayeron casi dos quilos y tengo que darles salida.
La masa es muy rica en fibra dado que he substituido la mitad de la harina por salvado de avena 100% integral, un producto que nunca falta en mi despensa y que me viene como mano de santo, pues contiene un 50% de fibra total y además es muy versátil y se puede emplear en multitud de preparaciones (bizcochos, pizzas, pan, galletas...).
El resultado ha sido una coca muy ligera, con una masa bastante gordita y esponjosa sin dejar de ser crujiente, y con unas verduras que casan de maravilla. Estaba tan rica que mi pareja también quiso un trozo para la cena y yo me guardé un poco para llevarme al trabajo al día siguiente, con eso os lo digo todo.
Espero que os guste.




Ingredientes (para una coca bastante grande):
Para la masa:
4 cucharadas soperas de harina
3 cucharadas soperas de salvado de avena
Medio sobre de levadura de panadería
2 vasos de agua
Sal y aceite de oliva suave, al gusto

Para el relleno:
3 cucharadas soperas de tomate frito de calidad
1 berenjena mediana
1 cebolla pequeña
100 gramos de tacos de jamón york
Aceite de oliva suave y orégano, al gusto

- Antes de empezar, precalentamos el horno a 180º.
- Empezamos preparando la masa: en un bol, añadimos la harina, la levadura, el salvado y la sal, y mezclamos en seco. Seguidamente, añadimos el agua y mezclamos con las manos hasta obtener una masa homogénea que dejaremos reposar como mínimo una hora tapada en un lugar cálido.
- Una vez el horno esté caliente, metemos la berenjena entera y la cebolla cortada por la mitad para que se asen, dándoles una vuelta de vez en cuando. Tardarán unos 40 minutos. Sacamos las verduras y las dejamos templar.
- Una vez la masa haya doblado su tamaño, amasamos de nuevo durante unos 5 minutos y la estiramos sobre la base de la bandeja del horno bien engrasada. No debe quedar demasiado fina.
- Seguidamente, cubrimos la base de la coca con el tomate frito y el orégano.
- Aparte, troceamos la cebolla, la berenjena y el jamón york, y lo añadimos todo sobre la coca de la manera que prefiramos.
- Dejamos la coca reposar durante unos 20 minutos e introducimos en el horno a 180º durante unos 30-35 minutos, o hasta que veamos que ha subido lo suficiente y ya está dorada.
- Por último, sacamos la coca del horno, la dejamos templar un par de minutos, cortamos en porciones y servimos, espolvoreada con más orégano o incluso con un poco de aceite de oliva si nos gusta.




Notas:
- Esta coca apenas lleva sal, únicamente la de la masa y la que pueda tener el tomate frito. Para nuestro gusto no la necesita, pero si eres muy salero no dudes en añadirle un poco más.
- El salvado es un producto que absorbe mucha agua, de ahí la cantidad utilizada. Se puede preparar perfectamente la masa con harina blanca normal, reduciendo la cantidad a 1 y 1/2 vasos.
- En casa nunca le retiramos la piel a la berenjena porque nos gusta mucho y además es muy rica en fibra, pero si optáis por hacerlo, al estar la berenjena asada, es muy fácil y la estética del plato mejora bastante.

Espero que os guste, y de nuevo muchas gracias por estar siempre ahí.
¡Feliz jueves!