Primera entrada de mayo... Sí, lo sé, es día 10 y a estas alturas del mes voy yo y lo inauguro, cuando ya lo está de sobras... Pero después de, exactamente, 10 días sin publicar, confieso que me podría estar perfectamente 2 o 3 más sin hacerlo. Y es que vuelvo a tener unos días "complicados", llenos de cosas que hacer, de no parar arriba y abajo, y esta semana parece que seguirá por esa línea... En fin, yo sigo echándole morro y caigo en la cama rendida muchas noches, pero con la satisfacción de haber hecho todo lo que el día me exigía e incluso un poco más. ¿Y no es esa una de las mejores recompensas al esfuerzo? Sin duda, al menos para mí.
Y como la espinita de no publicar nada en el blog estaba empezando a pincharme demasiado, lo retomo con poco tiempo pero con mucho gusto (y a ver si así, de paso, hoy duermo mejor je je).Me he animado a publicar hoy porque, como cada mes, a un grupo de bloggers la mar de majetes y apañad@s (y yo no tengo abuela, como podéis comprobar) nos suena el despertador a las 10 de la mañana para recordarnos que se nos ha ido otro mes de las manos y que nos toca participar de nuevo en el reto de La Cocina Typical Spanish.
Participo con muchas ganas e ilusión en la iniciativa de este mes, pues me parece la mar de interesante y casi hecha "a mi medida". Como much@s sabréis, ya sea por motivos personales o laborales, me veo obligada a comer de táper varias veces a la semana y yo, cabezona como la que más, me niego a recurrir siempre al típico bocadillo, plato precocinado o a las fritangas varias del bar de la esquina que, oye, ricos están y nadie puede negar que son la mar de socorridos, pero no son la mejor elección si queremos comer variado, sano y equilibrado.
Basándose en este aspecto, y a raíz de la reciente publicación del libro "Recetas de táper para el curro" de nuestro compi Alfonso López (Recetas de rechupete), en esta ocasión nos ha tocado preparar nuestras mejores recetas de táper, esas que son ideales para comer en la oficina o volviendo de trabajar, en la playa, en el campo u en la montaña, etc., y que tantísimas veces repetimos porque nos encantan.
Como os podréis imaginar, las condiciones de este mes han sido muy simples: La receta debía ser fácilmente transportable en una fiambrera, "typical spanish" en la medida de lo posible, e ir acompañada de una pequeña historia para aclarar su procedencia, significado, etc.
Además, este mes también contamos con la colaboración de Alfonso y de la editorial Larousse, que han cedido 3 lotes de 4 libros para la ocasión y que se sortearan entre todos los que participemos en el reto. Así que, como os podéis imaginar, en ningún momento me planteé no participar, aunque fuera con una receta tan básica y tan fácil como la que he escogido... Sencilla, pero con mucho significado para mi.
Cuando era pequeña y nos íbamos a pasar un domingo al campo, u cualquier otro día a la playa, mi madre siempre preparaba las mismas recetas de fiambrera: Carne rebozada, ensalada de pasta, tortilla de patatas/espárragos/calabacín/berenjena y pimientos fritos.
Guardo muy buenos recuerdos de esos días y le tengo mucho cariño todas las recetas, pues cuando empecé a trabajar y todavía vivía con mis padres, mi madre, que se encargaba de preparar los tápers para mí y para mi padre, continuó llenandolos con tales manjares (sí, para mí lo son).
Yo soy una loca de las tortillas, me encantan sean de lo que sean, y si son de un día para otro y están frías, mucho mejor. Por otro lado, a mi chico le encantan las patatas al horno como yo se las hago, así que el pasado domingo preparé una tortillota de berenjena y una buena fiambrera de patatas con la intención de ir de excursión al campo y hacer allí la sesión de fotos... Intención que desapareció cuando empezó a llover a mares y tuvimos que rehacer todo el plan del día.
En fin, al final tocó picnic y sesión de fotos en casa que, oye, no estuvo nada mal. Comimos la mar de bien y las fotos quedaron bastante resultonas, así que doy la misión por cumplida. A ver qué os parece a vosotr@s.
Os dejo los ingredientes y la preparación:
Ingredientes (para 2 personas):
Para la tortilla:
- 1 berenjena grande (200-250 gramos aprox.)
- 1/2 cebolla
- 3 huevos tamaño L
- 60 ml de vino blanco de cocina
- 3 cucharadas rasas de aceite de oliva suave
- Sal, ajo en polvo, perejil picado y pimienta negra, al gusto
Para las patatas al horno:
- 3-4 patatas medianas
- 1 cucharada grande de aceite de oliva
- Especias, a elección (Ajo y perejil en este caso)
- Antes de empezar, precalentamos el horno a 190ºC, calor arriba y abajo.
- Empezamos preparando las patatas: Las lavamos muy bien, las cortamos en gajos a nuestro gusto y las colocamos en una fuente grande.
- Regamos las patatas con un cucharada de aceite, añadimos también las especias y las mezclamos bien con las patatas, removiendo con una cuchara.
- Colocamos las patatas en una fuente para horno con tapa, y las horneamos unos 25 minutos a 190ºC, o hasta que estén listas. Las sacamos del horno y las reservamos dentro de la fuente.
- Para la tortilla, empezamos lavando muy bien la cebolla y la berenjena. Las limpiamos y las troceamos en trozos pequeños. Reservamos.
- En una sartén con 2 cucharadas de aceite, sofreímos la berenjena y la cebolla a fuego medio hasta que empiecen a transparentar. Añadimos entonces el vino, la sal y las especias y dejamos reducir unos 5-6 minutos más. Retiramos del fuego y reservamos.
- En un bol amplio, batimos bien los huevos con un poco de sal y añadimos el sofrito, mezclandolo bien.
- En otra sartén a fuego medio-bajo y con una cucharada de aceite, cuajamos la tortilla por ambos lados (unos 4-5 minutos por lado), dejándola al punto que más no guste.
- Dejamos reposar y templar la tortilla un rato y la servimos cortada en porciones y acompañada de las patatas al horno.
Notas:
- Añadir cebolla a la tortilla es algo opcional y totalmente al gusto, igual que ocurre con la de patatas, aunque hay que reconocer que le da un punto muy rico.
- Para que la tortilla quede más jugosa, os recomiendo cuajarla primero por un lado (unos 4-5 minutos) y luego por el otro, pero apagando el fuego una vez que le déis la vuelta y manteniéndola al calor el mismo tiempo.
- Otras tortillas de verduras muy ricas, muy jugosas y muy nuestras son la de espárragos y la de la de calabacín, también aptas para el táper.
Espero que os haya gustado mi aportación de este mes.
Si no os queréis perder ninguna de las propuestas de mis compañeros, os dejo el enlace al recopilatorio de recetas para que le echéis un ojo. Como siempre, no tiene desperdicio :)
¡Muchas gracias por seguir ahí, y feliz semana!
Fotos: Marc RT Studios





















